Heroínas olímpicas

NELLIE KIM: LA GIMNASTA QUE RIVALIZÓ CON NADIA COMĂNECI EN MONTREAL 76

Tendemos a pensar que Nadia Comăneci fue la reina absoluta de la gimnasia artística en los Juegos Olímpicos de Montreal 76, olvidando que allí también se encontró con una brillante rival que salió de esa cita olímpica con varias medallas de oro: la soviética Nellie Kim.

Hija de padre coreano establecido en la isla de Sajalín y de madre tártara; nacida en Tayikistán; trasladada a Kazajistán (y años más tarde a Bielorrusia), Nellie Kim empezó en la gimnasia a una edad un tanto tardía: nueve años. La leyenda cuenta que, cuando participaba con doce años en una competición, la campeonísima soviética -y olímpica- de la gimnasia Larisa Latynina dijo de ella al verla competir que “no tendría futuro”. Poco podía imaginar por entonces que, pocos años más tarde, iba a superar a las reinas de los Juegos de Múnich 72 Olga Korbut y Liudmila Turischeva. Y es que Kim se presentó en los siguientes Juegos habiendo competido de igual a igual a la estrella del momento Comăneci en un test preolímpico y, ya en la cita olímpica, se convertiría en la segunda persona (después de la rumana) en conseguir la puntuación de 10. Fue en salto durante la competición del all around. Nellie realizó un salto Tsukahara con giro completo en posición carpada, la primera vez que se hacía un salto así en unos Juegos Olímpicos.

Nellie Kim también innovó en su ejercicio de suelo en aquella ocasión, completando un doble mortal hacia atrás. En general esta gimnasta resultaba ser toda una revolución de lo que se había visto hasta entonces en la gimnasia soviética, pasando de la elegancia (con ejercicios centrados en la parte artística de una Ludmila Turischeva, que utilizaba elementos de ballet), a una gimnasia realizada por Kim donde primaba la potencia, el dinamismo y la dificultad de los elementos técnicos. Tanto se centraba Kim en la técnica y en buscar una mayor dificultad que tiene el récord de la gimnasta con más elementos a su nombre (hasta siete), lo que demuestra su interés en innovar, además de su versatilidad, ya que sus nuevos elementos originales fueron tres en salto, dos en suelo y dos en paralelas asimétricas. Es de destacar como muestra de su dominio de la técnica, el hecho de que realizaba giros (por cierto, al lado contrario del habitual) de más de 360 grados, añadiendo 180 más.

Podio en Moscú 80

Pero volvamos a los Juegos de Montreal 76. Además de su contribución al oro por equipos de la Unión Soviética se hizo también con el oro en salto y en suelo, así como la plata en el concurso completo detrás, como no podía ser de otra forma, de Nadia Comăneci. Sus éxitos en Juegos Olímpicos no pararon allí, ya que brilló igualmente en los siguientes celebrados en Moscú. En un campeonato mundial previo había superado a la gran campeona rumana, pero no a su compatriota Elena Mujina. Como nuestros lectores saben, una grave lesión impidió a esta no ya participar en la cita olímpica moscovita, sino en cualquier competición de gimnasia al forzar en un peligroso salto un mes antes del inicio de los Juegos y quedar tetrapléjica. Sí, Kim afrontó los Juegos de Moscú sin una gran rival que podría haberla superado en la clasificación final, pero seguro que habría preferido competir contra ella que no hacerlo de la manera en que se dieron las circunstancias. Posteriormente Nellie ha reconocido que la tragedia que le ocurrió a Mujina le afectó mentalmente en su preparación, acudiendo a los Juegos con miedo para realizar ciertos elementos -los cuales sería entonces la primera vez que los realizara en competición-. Sea como fuere en Moscú 80 Nellie Kim se hizo con los oros por equipos y en suelo. Por cierto, que huelga decir que Larisa Latynina ya había cambiado por completo su opinión sobre Kim desde hacía años.

Tras su retirada Nellie se convirtió en entrenadora de varias selecciones nacionales y, posteriormente, en juez, pero fue más importante su labor tras ser elegida Presidenta de la Comisión Técnica de la Gimnasia Artística Femenina. Su principal misión, cumplida, fue cambiar totalmente el código de puntuación para evitar el abuso de dieces así como posibles escándalos de jueces, como el ocurrido durante los Juegos Olímpicos de Atenas 2004. Para evitar manipulaciones e injusticias se estableció el código que actualmente se sigue usando. Kim, que siempre reconoció su intención de mejorar la gimnasia desde su puesto de oficial de la Federación Internacional, centró su último proyecto en la integración de la paragimnasia, disciplina que ya ha sido aceptada por la FIG.

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