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LOS AMULETOS DE LA SUERTE DE LOS CAMPEONES OLÍMPICOS

De todos es conocida la superstición de muchos deportistas de élite con gestos y/o objetos que nos pueden llegar a parecer ridículos. ¿Hacen efecto sus amuletos de la suerte? Probablemente no tengan nada que ver con el resultado final de sus éxitos -si llegan a producirse- y sí los años de trabajo, las habilidades personales, etc. pero es indudable que el factor suerte entra en juego en el deporte. Si los deportistas se encuentran más seguros con sus rituales éstos les pueden ayudar mentalmente, factor éste nunca suficientemente valorado en el deporte. Veamos algunos casos en los que, aparentemente, los amuletos usados sí que dieron suerte:

-En los Juegos de Helsinki 52 una “camiseta de la suerte” fue el objeto de deseo de los atletas estadounidenses…y dio resultado. Primero Parry O´Brien ganó con ella en el lanzamiento de peso; luego se la pasó a Sim Inness…que ganó al día siguiente en el lanzamiento de disco. Éste, a su vez, se la pasó a otro lanzador: el de jabalina Cy Young. Lo han adivinado: se hizo con el oro. Young se la pasó al vallista Jack Davis. Éste decidió no ponérsela…y perdió.

Parry O´Brien en Helsinki 52. Foto de World Athletics

-En esa misma cita olímpica Christian D´Oriola ganó en la competición de florete individual en esgrima. Le pasó a continuación su “gorra de la suerte” a su primo Pierre, participante en la prueba hípica de salto individual. Consiguió a su vez el oro, así que dos oros en familia y una única gorra.

-Más curioso y elaborado fue el ritual de Ivan Brown durante los Juegos de invierno de Garmisch celebrados en 1936. Este integrante del equipo de bobsleigh a 2 creía firmemente que, si quería obtener un buen resultado, debía encontrar una horquilla en el suelo cada día. Se dio a la tarea, con éxito…y ganó la medalla de oro.

-El equipo español de gimnasia rítmica nos contó una superstición antes de ir a los Juegos de Río que acabó dando resultado: “En el preolímpico a una se le cayó el móvil al retrete…pero dio buena suerte. Lo repetimos aposta en Londres 2012 y lo haremos en Río, pero buscaremos un móvil viejo”. En Río 2016 alcanzaron la ansiada medalla olímpica, en su caso la de plata. Y no fue la única “ayuda externa” que tuvieron, pues Tania Lamarca, componente del conjunto que se proclamó campeón en Atlanta 96, les quiso dar una pequeña ayudita , regalándolas una flor a cada integrante del conjunto igual que las que se llevaron ella y sus compañeros a los Juegos en los que triunfaron.

-En Río 2016 hubo más supersticiones con suerte. José Roberto Guimarães, seleccionador del equipo de voleibol femenino brasileño, está convencido de que el oro que logró él como jugador en Barcelona 92 se debió en parte a haberle tocado la joroba a un camarero que les atendió en un restaurante antes de la final.

-La ciclista Laura Trott se proclamó campeona en la modalidad de pista en los Juegos celebrados en su país, en 2012. Laura tiene la manía de correr con calcetines mojados simplemente porque una vez ganó una carrera en la que compitió con calcetines mojados de forma accidental.

-La lista podría ser interminable pero la finalizamos con William Petersson. Cuando iba a realizar su primer salto (de longitud) en la final de los Juegos de Amberes de 1920 encontró por casualidad una moneda que había en la pista. Se la metió en una de sus zapatillas y …voilà: ganó el oro.

Laura Trott en Londres 2012. Foto de David Crump. Daily Mail

 

Un comentario

  • Virginia

    ¡Qué bueno!, cada cual con sus manías. Todos tenemos algo que creemos nos hace mejores pero es que esa gente estaba muy preparada, aunque no es malo aferrarse a algo para sentirse mejor.

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