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LAS ESCULTURAS DEL MUSEO OLÍMPICO DE LAUSANA

El arte y los Juegos Olímpicos no están en absoluto reñidos, sino que a veces van de la mano. En ocasiones los deportistas olímpicos se lanzan a una carrera artística como pintores o músicos; el arte de la cinematografía no está falto de ejemplos de películas dedicadas al olimpismo. El museo olímpico por excelencia, el de Lausana, Suiza, cuenta con una gran colección de esculturas distribuidas en su amplio jardín, a las que dedicamos este artículo. Y, para asombro de algunos, los artistas encargados de hacerlas (porque algunas, si no todas, han sido encargos del propio Comité Olímpico Internacional) gozan del máximo prestigio mundial, como veremos. Por cierto, que la escultura es la muestra de arte más relacionada con el deporte, pues abundan por todo el orbe esculturas dedicadas a los grandes campeones olímpicos, como ya vimos en este artículo pasado.  

 

El prestigioso artista polaco Igor Mitoraj cuenta con dos piezas en los jardines del Museo Olímpico: “Coraza”, que representa un torso a la manera de la antigua Grecia y “Porta Italica”, basado en una escultura existente en el Valle de los Tempolos, Agrigento, Sicilia.

 

De la antigua Grecia y del prestigioso Policleto (S. V antes de Cristo) procede el “Diadomeno”, que simboliza al ganador de los juegos atléticos, levantando justamente la diadema que le señala como ganador. Hay que decir, no obstante, que la pieza que se muestra en el museo en una copia actual en bronce.

 

El mundialmente famoso escultor y pintor colombiano Fernando Botero ha realizo “Chica con una pelota”, obra que sigue su personal estilo, distinguible al instante.

En ocasiones las obras son regalos de Comités Olímpicos nacionales, en otras, de federaciones internacionales. Algunas muestras: el comité olímpico australiano regaló una escultura dedicada a una gimnasta sobre la barra; el de Rusia eligió un arquero; la Federación Internacional de hockey escogió la bandera olímpica con los aros y un stick de su deporte apoyado; la de lucha una pareja de luchadores, etc.

 

También están representados algunos de las más grandes leyendas olímpicas, como los atletas Emil Zátopek, Paavo Nurmi o el baloncestista Dražen Petrović.

No faltan ciclistas, futbolistas y una escultura con el revelador título de Citius Altius Fortius, obra del español Miguel Berrocal. El también español Eduardo Chillida contribuyó a su vez con la pieza “Lotura”, que en euskera significa “conexiones”.

Ediciones olímpicas también están representadas, como los Juegos de Los Ángeles 84 con una copia a escala de “La entrada olímpica”, que representa a una puerta con dos figuras humanas, una masculina y una femenina. La original está en frente del estadio olímpico Memorial Coliseum de la ciudad californiana. Igualmente encontramos una parecida correspondiente a los Juegos de Sidney 2000, en este caso con figuras humanas sosteniendo los aros olímpicos sobre el dintel de la puerta.

Acabamos con una singular pieza: “Nacido veloz”, que representa los huesos un pie en posición de carrera sprint, una escultura de bronce pintada de blanco como los huesos que representa.

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