Entrevistas

RAMOS MISIONÉ: “EN MI ÉPOCA NOS JUNTAMOS UNOS PIRAGÜISTAS CON CUALIDADES, ILUSIÓN E IDEAS CLARAS”

Le tocó vivir una época gris y sin gran número de éxitos para su país, España. Pero se juntó con una generación que revolucionó y cambió para siempre el panorama del piragüismo español, convirtiéndolo en una potencia a nivel mundial. Fue, pues, un pionero, uno de esos valientes que se lanzó osadamente a un mundo donde los ingresos no existían -por mucho campeonato mundial que se conquistara- y donde lo único que contaba era el esfuerzo y las capacidades. Estamos hablando del gallego Luis Gregorio Ramos Misioné, doble medallista olímpico y ocho veces medallista mundial, casi siempre en la categoría de K4. Fue uno de los recordados integrantes del célebre K4 que abrió el camino al resto de éxitos de los palistas hispanos. Junto a Herminio Menéndez, José M.ª Esteban Celorrio y José Ramón López Díaz se hizo con la plata en los Juegos de Montreal 76, para cuatro años más tarde conseguir el bronce en Moscú 80 esta vez en la categoría de K2 (junto a Herminio Menéndez). Charlamos con él centrándonos en sus experiencias olímpicas: El año anterior a los Juegos de Montreal quedamos campeones del mundo. Anteriormente a ese campeonato, en el año 74, quedábamos cuartos, quintos, cerca de las medallas. Estábamos en la primera linea de los mejores del mundo. Nuestra preparación era buena, pero finalmente ganaron los rusos, que no eran los mejores”.

Nos retrotaemos un poco hasta su llegada a la selección nacional y el antes y el después que supuso en su deporte su propia aparición y la de sus compañeros en la selección española: “Cuando yo llegué al equipo nacional España aún no pasaba a las finales en ningún campeonato internacional de importancia. Surgieron unos piragüistas con ilusión y deseos de conseguir resultados y con ayuda de la Federación y del gran entrenador que tuvimos, Eduardo Herrero, se empieza a ver un gran comienzo del piragüismo español. La clave del éxito fue las grandes cualidades de los piragüistas que nacen en ese momento mezclado con las ayudas y los entrenadores”. Parte de la preparación de los Juegos se llevó a cabo en Rumanía, dentro de un intercambio donde los deportistas rumanos entrenarían en Sevilla. Se ha hablado mucho de la importancia de este stage, pero Ramos Misioné desmitifica en parte la importancia del misma: “El stage en Rumanía ayudó. Allí estuvimos en una época. Siempre ayuda aprender cosas nuevas. A partir de ahí surgió todo. Fuimos a Rumanía porque había un intercambio, pero la mejora del piragüismo español no se debió a nuestra estancia allí, porque los rumanos poco nos enseñaron”. Pese a partir el combinado español de K4 como favoritos en los Juegos de Montreal 76, “sólo” se llevaron la medalla de plata porque la embarcación soviética les adelantó en los últimos 50 metros y acabaron superándoles en un incierto final que requirió de foto finish, dictando una victoria soviética por 26 centésimas. Los españoles, al llegar, incluso pensaban haber sido los vencedores. No pudo ser, pero una medalla olímpica siempre es un gran logro.

El K4 de Montreal 76

No se iba a venir de vacío el palista lucense en la siguiente cita olímpica, consiguiendo el ya mencionado bronce en K2. De nuevo hay rastro de decepción en Ramos Misioné: “Esperábamos más de los Juegos de Moscú porque nuestra trayectoria ese año nos colocó en los primeros puestos. El resultado, una medalla de bronce, fue un poco desilusionante, pero hay que reconocer que una medalla olímpica siempre es muy importante. Ya ser finalista en unos Juegos Olímpicos es un premio grande, algo que no se valora lo suficiente porque el público español ahora está acostumbrado a que se consigan grandes éxitos. España es muy importante en el mundo del piragüismo. Nosotros somos la segunda federación en España con más medallas olímpicas, eso dice algo”. Y si la medalla de bronce fue “desilusionante”, como la califica el palista, en los siguientes Juegos no se iba a conseguir medalla de metal alguno: “En los Juegos de Los Ángeles ya no era el mismo K4, ni tampoco era el mismo el entrenador. Se bajó un poco el listón y hubo unos años en que el piragüismo se vino un poco abajo, pero luego resurgió otra vez y ahora lo tenemos en la primera linea mundial”.

Lo que tiene claro el doble medallista olímpico es que tuvo la fortuna de pertenecer a un conjunto generacional de gran valía: “En el momento que me tocó vivir el piragüismo español había dado con una serie de piragüistas con las ideas claras y que sabían adónde querían llegar y nosotros lo llevamos a cabo”. Apunta otra de las claves, el compañerismo reinante: “Teníamos ilusión por conseguir éxitos para España. El ambiente entre nosotros era fenomenal. Tuve unos compañeros a los que quiero mucho, seguimos teniendo una amistad increíble. Siempre nos llevamos estupendamente bien y eso también fue fundamental para nuestro éxito”. El pionero de este deporte acuático finaliza con esta sentencia, él que llegó a proclamarse campeón mundial, afirma: “La medalla olímpica tiene más valor que la del campeonato mundial”. Lo dice un pionero con un palmarés plagado de medallas.

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