Camino a Tokio

YVONNE LOSOS DE MUÑIZ: LA AMAZONA “CIUDADANA DEL MUNDO” QUE HIZO HISTORIA PARA LA REPÚBLICA DOMINICANA

Es posible que no participe en una edición de los Juegos Olímpicos un deportista con más lazos con tantos países. Esta amazona de doma clásica, que compitió en Río 2016, aglutina en sí misma tantas naciones como delegaciones participantes en los Juegos (exagerando “un poquito”…) A ver si conseguimos desenredar la madeja que aúna Yvonne Losos de Muñiz: nació en Nigeria, pasó su infancia en Kenia, vivió en Canadá, entrena en Alemania, España y Estados Unidos, compite por la República Dominicana por su matrimonio, sus padres son canadienses pero la madre es nacida en Alemania crecida en Irán, mientras que el padre es de origen polaco crecido en la India. Diez países de cuatro continentes a los que está unida esta amazona mediante estrechos lazos.

Su padre, investigador de enfermedades tropicales en animales domésticos, se trasladó a África con este fin, para recoger material de investigación para uno de los libros que escribió sobre la materia. De esta manera, Yvonne creció rodeada de animales en África, llegando a montar cebras. Desde muy niña -seis años- ya montaba y su ilusión era convertirse en jockey de carreras, pues eran este tipo de caballos los que montaba. Sin embargo, creció demasiado alta para convertirse en profesional de ese sueño de su infancia. Iba a acabar montando caballos, sí, pero aún no sabía que sería en una especialidad bien distinta: la doma. Pasada su infancia se trasladó a Alemania, donde vivían sus abuelos, y allí pudo centrarse más en su carrera como amazona, aunque aún no en la doma clásica, sino en el salto.

Foto de Lily Forado

Entró en la disciplina que la convirtió en olímpica en los Juegos de Río ya con su marido. Los éxitos a nivel internacional de su zona llegaron. Yvonne Losos de Muñiz consiguió su primera medalla importante en 2002: el oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe. A ese oro siguieron otros tres, dos platas y dos bronces, siempre en esa misma competición, a los que hay que sumar dos bronces en los -más prestigiosos- Juegos Panamericanos. Sin entrar en otros triunfos y medallas en la Copa del Mundo y pruebas del Grand Prix, hemos de destacar que Yvonne se convirtió en Río en la primera atleta de deportes ecuestres de la República Dominicana en participar en unos Juegos Olímpicos.

Foto de Lily Forado

Ha entrenado con diversos entrenadores, todos prestigiosos incluso a nivel olímpico y, como es habitual en su deporte, ha montado varios caballos. La amazona ha declarado en más de una ocasión sentir el apoyo de la federación de su país y su Comité Olímpico mediante la organización CRESO (=Creando Sueños Olímpicos), que invierte en el desarrollo de atletas de ese país para que alcancen el primer nivel en deportes olímpicos y, de esta manera, mejore la participación de la República Dominicana en las ediciones olímpicas. Yvonne ya ha conseguido la clasificación para Tokio 2020 como la mejor de toda América Latina, pese a la especial dificultad en el caso de los deportistas de su zona mundial, ya que apenas hay competiciones en América del Sur y han de viajar a tierras lejanas todo el año, además de no haber un sistema de clasificación entre esos países.

Sus características, según los que la conocen, son la tenacidad y el trabajo constante. Si en Río simplemente “estaba intentando sobrevivir en la competición, sintiéndome sobrepasada” en Tokio tiene otros objetivos bien diferentes. Allí seguro que será seguida no solo por los aficionados dominicanos, sino por otros muchos dispersos por los diferentes países del mundo con los que tiene conexión.

Foto de Peter Nixon

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