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LOS JUEGOS OLÍMPICOS EN EL CINE

Si pensamos en largometrajes sobre Juegos Olímpicos todos coincidiremos en venirnos un título en concreto como primero a la cabeza: “Carros de fuego”. Este film británico del año 1981 dirigido por Hugh Hudson se centraba en los atletas también británicos Harold Abrahams, Eric Liddell y el resto de componentes del equipo de velocidad y medio fondo que acudió a competir en los lejanos Juegos de París en 1924. Las historias personales de Abrahams y Liddell bien eran merecedoras de ser llevadas a la gran pantalla. El tratamiento se realizó de la forma más pulcra y British posible, cuidando hasta el más mínimo detalle: desde la intervención de pesos pesados de la interpretación británica, como John Gielgud o Ian Holm, hasta el vestuario de la oscarizada Milena Canonero, pasando por la banda sonora de Vangelis, tan característica que se convirtió en símbolo del olimpismo en general y de las carreras atléticas en particular. Fácilmente reconocible, ha sido usada con ese fin hasta la extenuación, incluso en la ceremonia inaugural de los Juegos de Londres de 2012. Este film obtuvo cuatro premios Oscar, incluyendo el de mejor película.

El segundo título que asociamos al olimpismo tiene un título revelador: “Olympia”. Lo curioso es que son muy pocos los que han visto realmente esta película de la afamada directora germana Leni Riefenstahl ya que data de 1938 y su carácter documental no ha propiciado su exhibición en la pequeña pantalla. Como es sabido, fue un encargo directo de Hitler a la directora en loor de los Juegos celebrados en Berlín 36. Con un claro tono propagandístico, sin embargo “Olympia” supera gracias a su maestría técnica los prejuicios que sobre ella podamos tener. Riefenstahl quiso ser -y lo consiguió- absolutamente innovadora en muchos aspectos: usando ángulos inhabituales; planos del público; primerísimos primeros planos y un largo etcétera de elementos que, a partir de este film, empezaron a ser puestos en práctica en otras películas. Su continente era preciosista, aunque su contenido, claramente manipulador, pueda y deba ser objeto de crítica. No obstante, fue elegida en 1960 por expertos como una de las diez mejores películas de la historia, tal es la admiración, a la par que rechazo por su carácter propagandístico, que provoca. También logró el León de Oro del Festival de Venecia, aunque no debemos olvidar que en ese momento -1938- en Italia gobernaba Mussolini, el aliado de Hitler.

Volviendo a Alemania, pero esta vez a los Juegos disputados en Múnich en 1972, no podemos dejar de citar la película que Steven Spielberg tituló como la ciudad bávara y que se basó en los tristes acontecimientos ocurridos durante largas horas, que acabó con el asesinato de once miembros de la delegación israelí desplazada a los Juegos. Es verdad que la película no trata el desarrollo de los Juegos en sí, sino que se centra en la masacre, la cual no puede dejar de obviarse al hablar de esos Juegos. Pese a ser judío el director del film la comunidad hebrea criticó la excesiva humanización de los miembros del grupo terrorista reflejados en esta película de 2005.

En un tono totalmente diferente caló en los espectadores la película titulada irónicamente “Elegidos para el triunfo” sobre la hazaña del equipo jamaicano que participó en los Juegos de Calgary 88 en la modalidad de bobsleigh. Una hazaña semejante no podía escapar de una revisión made in Hollywood. Así lo hizo el director Jon Turteltaub en 1993, con el inolvidable John Candy en el papel del entrenador estadounidense que se hizo a cargo del insólito cuarteto.

Parece ser que esa edición olímpica de Calgary 88 ofreció otros momentos cuanto menos insólitos. Nos referimos al saltador de esquí británico Eddie Edwards que se empeñó en ser olímpico en una especialidad en absoluto popular en su país. Fue vilipendiado, burlado y amado a la vez. Si nos quedaban dudas sobre su espíritu olímpico y de superación esta película, titulada “Eddie el Águila”, nos reconcilia con su persona y personaje, pues sin duda Eddie Edwards mostró ese espíritu. En el film Hugh Jackman interpreta a su entrenador en un papel muy alejado de la vida real del que fuera auténtico. La película data de 2016 y tuvo un cierto éxito.

Cambiamos de tercio en cuanto a deportista de signo radicalmente opuesto se refiere y retornamos a los Juegos de Berlín 36. Allí la indiscutible estrella, a pesar de los organizadores, fue el velocista negro Jesse Owens. Todos conocemos su actuación en aquellos históricos Juegos pero en 2016 Hollywood se empeñó en retomarla en el film “El héroe de Berlín” (originalmente titulada “Race”) De hecho, el film pasó con más pena que gloria por las pantallas de cine, pese a lo heroico de las hazañas de su personaje protagonista. Ni crítica ni público se volcaron con la película sobre la épica del laureado atleta. Las interpretaciones en papeles secundarios de los otrora prestigiosos actores William Hurt y Jeremy Irons no ayudaron a subir su recaudación. A destacar, eso sí, que el estreno se produjo en el auditorio de la universidad de Ohio, donde estudió el propio Owens, y que al mismo acudieron sus dos hijas.

La crítica sí que se puso de parte de “Foxcatcher” cuando se estrenó en 2016. Magníficamente interpretado por Steve Carell en su papel principal, este atípico largometraje se arriesgó al ser protagonizado por un deporte de lo más minoritario: la lucha libre. La historia estaba basada en el entrenamiento previo de preparación del equipo estadounidense de cara a los Juegos de Seúl 88, ya que dicha preparación fue financiada por un millonario -papel interpretado por Carell-. Casi adquiere un papel más secundario el principal atleta, posterior campeón olímpico, un Mark Schultz en la piel de Channing Tatum. Sólo decir que “Foxcatcher”, en realidad centrado más en la preparación preolímpica que en los Juegos en sí, fue galardonada con el premio a la mejor dirección (Bennett Miller) en el Festival de Cannes y contó con cinco nominaciones a los Oscar, además en las principales categorías.

Volviendo a lo escabroso el cine no podía dejar de lado el conflicto, que llegó al ataque físico, entre las patinadoras de artístico Tonya Harding y Nancy Kerrigan poco antes de la celebración de los Juegos de Lillehammer. “Yo, Tonya” también resultó un éxito de crítica y público, destacando especialmente la interpretación de Margot Robbie en el papel de la Tonya del título. Ella misma obtuvo nominación al Oscar, junto a otras dos categorías que obtendría el film. Hollywood estaba tardando en llevar a la gran pantalla el polémico conflicto entre dos de las mejores patinadoras del momento con claras aspiraciones a obtener medallas olímpicas.

Otro gran momento que nos han brindado los Juegos Olímpicos constituyó sin duda la final masculina de waterpolo de Melbourne 56 entre Hungría y la URSS. Tuvo que pasar media centuria para que se realizara una película sobre lo acontecido en ella. Lo hizo, bajo el título de “Hijos de la gloria”, uno de los países que lo había protagonizado: Hungría. La final de aquellos Juegos enfrentó a invasor y país invadido pocos meses antes. El partido no podía transcurrir como una balsa de aceite. La historia bien merecía ser plasmada y contada a las nuevas generaciones.

Otro partido histórico, el de hockey hielo masculino de los Juegos de Lake Placid 80, que enfrentó a Estados Unidos y la Unión Soviética y que fue denominado “Milagro sobre hielo”, ha sido llevado en dos destacadas ocasiones al cine: uno, en forma de ficción protagonizado por Kurt Russell en el papel de entrenador norteamericano en la película “El milagro”, de 2004, y otra titulada “Milagro sobre hielo” en forma de documental pocos años más tarde.

Como curiosidad hay que decir que la última película rodada por el gran Cary Grant –”Apartamento para tres”, de 1966-, tenía como trasfondo los Juegos disputados en Tokio en 1960. La trama contaba el papel interpretado por Grant viajaba a la capital nipona en viaje de negocios pero no encontraba alojamiento debido a la gran demanda causada por los Juegos Olímpicos, teniendo que compartir a la fuerza un apartamento con otros dos, entre ellos un miembro del equipo olímpico estadounidense.

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