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DOMIEN MICHIELS: OTRO CASO DE DOPAJE INSÓLITO

A lo largo del tiempo hemos contado, por desgracia, casos de dopaje entre los deportistas olímpicos. Algunos de los casos resultaban incluso algo inverosímiles o, cuento menos, curiosos por la forma en que se produjeron. Naturalmente, en la mayoría de las ocasiones los deportistas que fueron encontrados positivos negaron los hechos, en otros, se llegaron a sorprender por haber dado positivo ya que supuestamente no eran conscientes de haberse dopado y buscaron y buscaron el origen de su positivo hasta dar con alguna causa insólita, como el caso que contamos aquí de haberse contaminado al acariciar a su perro, que había sido tratado con un medicamento que daba positivo en test de dopaje. En otros casos los deportistas (en su mayoría chicas) que no habían pasado los controles eran menores de edad y no habían sido en absoluto conscientes ni responsables de su dopaje, debido por ejemplo a prescripciones médicas por enfermedades leves. El caso que contamos en esta ocasión entra en la categoría de los casos más singulares y en los que parece que el deportista sancionado fue más víctima que otra cosa.

Hablamos del caso del jinete de doma clásica belga Domien Michiels. Por cierto, un inciso, precisamente la hípica es uno de los deportes en los que el deportista puede no haberse dopado pero sí su caballo, lo que ha dado pie a casos de descalificación del binomio. El nombre que responde a este caso es el de Domien Michiels. Participó por primera vez en unos Juegos Olímpicos en los de Tokio 2020, tanto en la competición individual como en la de equipos. En ambos casos con resultados no destacables: 28º y 10º respectivamente. Pero fue su participación en la siguiente cita olímpica, la de París 2024, la que nos interesa en esta ocasión. A la capital francesa acudió con su caballo Intermezzo Van Het Meerdaalhof, el mismo con el que había participado en los Juegos de Tokio, pero en realidad su participación -de nuevo tanto a nivel individual como por equipos, siempre en doma- fue anulada.

Foto de BELGA

En su caso no fue su caballo el que dio positivo en el test (a los caballos también se les someten a controles de dopaje), sino él mismo. La sustancia que le había provocado ese positivo era dorzolamida pero lo más curioso fue cómo esa sustancia había entrado en su cuerpo: a través de unas gotas que le había dado en los ojos a su perro para tratar una enfermedad. No se sabe exactamente cómo de ahí pudo entrar la dorzolamida en el cuerpo de Michiels, pero el hecho fue que dio positivo en el control de dopaje. El resultado fue su descalificación inmediata de la competición individual y en cuanto al resultado de la competición por equipos, en la que ya él había tomado parte y su país -Bélgica- había quedado en quinto lugar y, por lo tanto, diploma olímpico, fue respetada en un primer momento, para meses más tarde ser cambiada. Muchos se preguntaban cómo podía no cambiar el ranking de un equipo que había participado con un competidor descalificado por dopaje. Durante meses se discutió la cuestión hasta llegar la Federación Internacional Ecuestre a la resolución, a principios de 2025, de que el equipo belga de doma debía bajar al décimo puesto.

Volvamos al caso de dopaje de Damien Michiels. Aunque sí es cierto que fue descalificado, las autoridades ad hoc determinaron que su positivo no fue resultado de una falta o incluso de una negligencia, por lo que no fue sancionado con un castigo temporal posterior a los Juegos en el que no pudiera competir. La decisión de que “no hubo ni falta ni negligencia” por parte de Michiels supuso un reconocimiento de que había desconocimiento total (y, por descontado, intencionalidad) por parte del infractor de que estuviese cometiendo un acto contra el reglamento. “No hubo intención de violar las reglas”, concluyeron las autoridades. El jinete aceptó la decisión y, en efecto, afirmó que no tuvo en ningún momento intención de hacer trampas. Su propia federación nacional condenó el dopaje en general, reconoció la decisión tomada pero quiso subrayar que su jinete no tuvo intención de doparse.

Foto de Arnd Bronkhorst

Un comentario

  • Virginia Bernardi

    Muy curioso pero yo me pregunto ¿qué cantidad tenía en sangre el jinete de esa sustancia?, unas gotas para los ojos tampoco es que sean una fuente de ese producto,¿No?

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