Entrevistas

ERNESTO PÉREZ LOBO: «A ATLANTA 96 YA FUI CON POSIBILIDADES DE SUBIR AL PODIO»

Ernesto Pérez Lobo puede que supusiera una de las (agradables) sorpresas de los Juegos Olímpicos de Atlanta 96 para el público español en general, pero no para los seguidores del judo, deporte en el que consiguió en esa máxima cita la medalla de plata, ya que eran conodedores de sus posibilidades de éxito. Los entendidos en ese deporte de lucha no solo le conocían, sino que sabían que ya había sido diploma olímpico en la anterior cita olímpica y que ya tenía buenos resultados -incluyendo podios- en pruebas internacionales como por ejemplo en diversas Copas del Mundo.

Ernesto coincidió (coincidencia o tal vez no tanto) en esos Juegos de Atlanta con otras dos judocas españolas que, como él, se vendrían de vuelta con sendas medallas olímpicas: Isabel Fernández y Yolanda Soler, ambas bronces en Atlanta. Cuatro años antes el judo español ya contó con otras medallas, los oros de Miram Blasco y Almudena Muñoz. Ernesto fue el primer judoca masculino español en conseguir una presea olímpica. Nos cuenta Ernesto en qué condiciones fue a los Juegos de Atlanta, sabedor de sus posibilidades de medalla: “A Atlanta ya fui con posibilidades de subir al podio. Fui muy confiado y luego me salió un sorteo muy complicado. Aun así, combate a combate hasta que me metí en la final. Iba mucho a Japón a entrenar, pero mi principal base de entrenamiento [para esos Juegos] fue en España, aunque sí es cierto que iba mucho a Japón a entrenar y me vino muy bien. Saqué medalla, con lo cual fantástico”. No nos cuesta imaginar el recibimiento que tuvo, ya en el aeropuerto de Barajas, siendo medallista olímpico: “El recibimiento a mi vuelta de los Juegos fue muy bonito porque, claro, imagínate la repercusión que tienen unos Juegos Olímpicos. De repente llegar al aeropuerto y ver a todo el mundo emocionado, celebrándolo…La verdad es que fue un momento inolvidable”.

En la sede del COE al lado de la foto de su medalla de Atlanta

Pero sería limitarnos mucho ceñirnos únicamente a su medalla olímpica que, aun suponiendo un éxito considerable, no fue flor de un día. Ya en la cita olímpica de Barcelona un jovencísimo Ernesto Pérez conseguiría diploma olímpico. Así vivió sus primeros Juegos el judoca: “La de Barcelona fue una experiencia muy bonita porque competíamos en casa, eran mis primeros Juegos y fue todo como algo nuevo. Descubrí lo que era una villa olímpica, lo que eran unos Juegos Olímpicos…”. Desde año 92 hasta su retirada se han sucedido en la carrera deportiva del madrileño numerosos podios y no podemos olvidar que Ernesto volvió a ser olímpico en una tercera ocasión, con otro gran resultado, pues repitió diploma olímpico. Fue en los Juegos del año 2000: “Los Juegos de Sídney los afrontaba ya como el final de mi carrera deportiva. Me costó mucho esfuerzo llegar, pero conseguí clasificarme y luego encima me fui con un diploma olímpico, así que encantado”.

Con su imponente físico (1,91 cm de altura y 120 kilos de peso) todo hacía pensar que estaba claro que tenía que dedicarse a algún deporte acorde con esas características, pero si escogió de niño el judo, como nos contó, no fue dependiendo de esas características naturales, sino por casi un azar del destino: “Empecé en el judo simplemente porque había un gimnasio cerca de casa, me apunté y me gustó. Mis características físicas tampoco influyeron”.

En su momento de mayor popularidad, esto es, su medalla olímpica de Atlanta, se recalcó mucho el hecho de que fuera un trabajador de Telemadrid: “En esa época no podía vivir del judo; trabajaba en Telemadrid como técnico electrónico. En los ratos que tenía libre iba a entrenar. Siempre tuve mucho apoyo para ir a las competiciones. Ya antes de los Juegos de Barcelona vieron que un trabajador de Telemadrid iba a los Juegos y a partir de ahí tuve mucho apoyo. Para mí fue muy importante porque pude compaginar mis entrenamientos con la competición”. La cadena televisiva llegó a sacar pecho del hecho de que uno de sus trabajadores hubiera conseguido una medalla olímpica. Incluso le dieron un programa tras Atlanta en el que hacía labores de reportero, un programa dedicado al deporte llamado “En Acción” donde compartía las tareas con otra deportista, la atleta Teresa Rioné. El madrileño, pues, tuvo la fortuna de estar apoyado por la empresa en la que trabaja para poder compaginar su trabajo con su carrera deportiva en una época en la que los deportistas de élite tenían algo menos de facilidades para compaginar deporte y estudios o trabajo que como ocurre en la actualidad. Pero Pérez Lobo no cree que su situación cambiaría mucho de ser deportista en activo en la actualidad: “No sé si fuera deportista en la actualidad pudiera vivir únicamente del deporte, porque hay deportes y deportes. En unos siempre se ha podido vivir un poquito mejor y en otros en los que no y el judo es uno de los que no, así que no sé qué situación tendría de estar en activo en la actualidad”.

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