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TAMARA LAZAKOVICH: LA CAMPEONA QUE PERDIÓ EL RUMBO

El deporte ha salvado la vida y el futuro de muchos campeones (y no solo campeones). Lo hemos visto en numerosos ejemplos. Pero de vez en cuando nos topamos con casos en que no han podido hacer nada, pese a ser su pasión, por algunos de sus protagonistas. Ese es el caso de la campeona olímpica de gimnasia artística Tamara Lazakovich.

Probablemente estuviera ya marcada desde el inicio de su vida, pues su padre era un veterano de guerra al que a menudo se veía borracho por las calles. Tamara acabaría sus días demasiado prontamente, a los 38 años, alcoholizada y siendo encontrada muerta en las vías del tren. Lamentable fin para una campeona que desde niña mostró habilidades y practicaba la gimnasia desde que se mudó con su familia a Vitebsk, Bielorrusia desde su Kaliningrado natal. Destacó pese a coincidir en su generación y en la selección soviética con “monstruos” de la gimnasia como Liudmila Turishcheva y Olga Korbut. La primera la llevó de la mano y junto a ella brilló en el Europeo de 1971. En ellos, celebrados en la capital bielorrusa, Tamara se hizo con tres oros (incluyendo el concurso completo) y dos platas. Quizás fue el momento más brillante de su corta carrera, aunque aún le quedaba incluir su nombre en los anales olímpicos en la cita celebrada al año siguiente en Múnich. Allí una joven Tamara de aún 18 años se proclamaría campeona olímpica en la modalidad de equipos. También ganó el bronce individual y dos medallas en las especialidades por aparatos (plata en barra y bronce en suelo). Y hasta ahí su brillante carrera, ya que se retiró al poco tras lesionarse en una exhibición en Estados Unidos.

Es el momento de hablar de su adicción al alcohol. Algunos han achacado el origen del mismo a su matrimonio fracasado, otros a las lesiones que la obligaron a retirarse, otros incluso a la tristeza a la par que rabia que le causó ver cómo en la final olímpica de barra de equilibrio era superada por Olga Korbut por una pequeña diferencia que, según algunos, se debió única y exclusivamente al carisma que despertó en los Juegos de Múnich 72 Korbut y que, supuestamente de manera algo injusta, la auparía al escalón más alto del podio de la final de barra. Pero la triste realidad es que Tamara ya consumía en demasía alcohol desde antes. No fue ni por resultados deportivos ni por lesiones que cayó en el alcoholismo.

Foto de Imago/Pressefoto Baumann

Y es aquí donde hemos de denunciar el sistema soviético (en este caso, pero no es el único) de convertir a personas vulnerables en campeonas por encima de todo. Porque el entorno deportivo de la selección soviética ya conocía la adicción de Tamara, pero como ésta no le afectaba a sus prestaciones y su concurso era necesario para el equipo (se ha llegado a decir de ella que era la gimnasta más elegante de su época y que tenía una gran pureza de línea) no se atajó de raíz su adicción. Larisa Latynina llegó a declarar que en un entrenamiento realizado en 1971 apareció con una botella de champán, algo no permitido. Pero los Juegos estaban a un año vista y Tamara era fundamental para el equipo. No fue ese el único incidente con la bebida durante su corta carrera. Su entrenador la cubría para que el resto no se diera cuenta y llegó a amenazarla con excluirla del equipo.

Se dio otra posible razón para su pronta retirada: que intentara desertar a Occidente durante los mismísimos Juegos Olímpicos, pero fue interceptada por agentes soviéticos. Tras su abrupta retirada se dedicó a entrenar a niñas, pero el trabajo de entrenador requiere de mucha paciencia y ella, viendo que en poco tiempo sus pupilas no se convertían en campeonas, abandonó el trabajo. La soledad, tras la ruptura de su matrimonio y muerte de su padre, durante cuya enfermedad Tamara cuidó, aportaron los últimos ingredientes para un cóctel mortífero. Llegó a robar entrando en una casa y fue detenida. Vendió su coche y su apartamento pero su vida giraba sin rumbo fijo hasta que fue hallada muerta, se dice que a causa de su alcoholismo. Tenía sólo 38 años. 

Foto de Imago/Pressefoto Baumann

 

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