Heroínas olímpicas

REBECCA ROMERO: LA OLÍMPICA INSACIABLE

Sólo ella sabe si una de sus mayores motivaciones ha sido hacer historia en el deporte, pero el hecho es que decir Rebecca Romero es pronunciar el nombre de la primera deportista británica y segunda del mundo (tras la germano-oriental Roswitha Krause) en conseguir medallas olímpicas en dos deportes diferentes en diversas ediciones de los Juegos Olímpicos de verano. En el caso de la británica lo hizo en especialidades tan diferentes como el remo y el ciclismo en pista.

Sus logros los consiguió pese a iniciarse muy tarde en sendos deportes. En el primero, el remo, no se introdujo hasta los 17 años pero tan solo ocho meses después de empezar en este duro deporte ya entró a formar parte de la selección nacional junior, prueba de sus tremendas capacidades deportivas. Hija de padre español y madre inglesa y nacida en Surrey, Rebecca no solo no se dedicó al deporte desde niña, sino que su compromiso con los estudios la hicieron graduarse en Comunicación, Ciencias de la nutrición, Inglés, Ciencias del deporte y ya posteriormente se sacó también los títulos de entrenadora de triatlón y de ayudante de mecánico de bicicletas. Pese a tanto tiempo dedicado a los estudios Rebecca Romero pudo destacar en sus diversas especialidades deportivas.

En remo, su primera pasión, consiguió resultados tan relevantes como el oro mundial en 2005 y la plata olímpica en Atenas, siempre en la modalidad de cuádruple sculls. Sin embargo, ni siquiera la medalla olímpica le reportó la satisfacción esperada. La atleta llegó a confesar que sus últimos años en el remo resultaron “traumáticos” para ella. Se sentía insatisfecha e infeliz por el sistema de selección, los sacrificios y la dura vida que estaba obligada a llevar. Incluso la consecución de la medalla de Atenas 2004 no conseguía borrar la infelicidad que sentía. Eso, unido a una lesión en la espalda en 2006 hicieron que se retirara del remo, que no del deporte.

Con sólo dos años para la siguiente cita olímpica Rebecca Romero se unió al deporte del ciclismo en pista. Dado lo estrecho del margen, en un principio el objetivo era clasificarse para Pekín 2008 pero su progresión fue tan rápida que pronto se propuso como fin conseguir oro o plata, para pasar más tarde a no contentarse con menos del oro. Romero consiguió satisfacer su ambición, pues oro fue el que acabara consiguiendo en los Juegos disputados en la capital china en la modalidad de persecución individual. Es verdad que sólo dos segundos la separaron de su más inmediata perseguidora, su compatriota Wendy Houvenaghel, pero al fin y a la postre fue Romero la más veloz. El caso es que en el pasado Rebecca había tenido relación con el deporte ciclista, pero de una forma muy tangencial: trabajando en una tienda de bicicletas donde en realidad se dedicaba más a preparar el té y a cerrar la tienda que a otra cosa, pero gracias a lo ganado pudo pagarse su propia bicicleta.

Romero, la primera por la derecha, en la final de Atenas 2004

Después de los Juegos donde salió victoriosa Rebecca se tomó un año sabático, pero con la cabeza puesta siempre en la posibilidad de pasarse a otro deporte. En esa época pensaba más bien en uno de invierno como el biatlón o el esquí de fondo, o en la mountain bike. Estaba claro que sus habilidades físicas la permitirían destacar en toda especialidad deportiva que se propusiera. En el ínterin se determinó que la especialidad ciclista que le había proporcionado el oro olímpico iba a desaparecer del calendario de Londres 2012, así que Romero, deseosa de competir en los Juegos que iban a disputarse en su casa, se pasó al ciclismo en ruta. Sin embargo, esta vez el éxito no le acompañó, así que en 2011 anunció que se retiraba del ciclismo, no sin antes lamentar públicamente que la decisión del COI quitando la prueba de persecución individual le había privado de defender su título, y en casa.

Lejos de apartarse del deporte Rebecca Romero se pasó a una tercera especialidad: el triatlón, concretamente el Ironman -prueba no olímpica-. Mientras tanto, por si le parecía poco desarrollar esa dura modalidad deportiva, Romero ha abordado aventuras varias, como recorrer en bicicleta la isla británica de punta a punta (desde el extremo suroeste de Land´s End hasta el nordeste de John O´Groats junto a otro campeón olímpico de naturaleza tan aventurera como la suya: el ex remero James Cracknell, del que ya hemos hablado en aquí. Como contamos en el artículo dedicado al remero bicampeón olímpico, la hazaña no pudo ser finalizada debido a una lesión.

Aparte de todo lo dicho Rebecca Romero también dedica su tiempo y esfuerzo a otras “batallas”, como aliarse a la campaña para impedir más accidentes de ciclistas en la carretera por parte de vehículos con motor mediante la colocación de aparatos que eliminen los puntos ciegos de los coches, camiones, etc. para que éstos puedan ver siempre a los ciclistas. También da charlas motivacionales (como hacen otros muchos campeones olímpicos) para mejorar el resultado de negocios en empresas gracias a su experiencia en el deporte de élite. Finalmente, también ha creado su propia organización de consultoría llamada Romeo Performance. Otro ejemplo de que el talento de una campeona puede servir para mucho en la vida posterior a la realizada compitiendo a alto nivel.

Foto de Getty Images

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