Entrevistas,  Los otros olímpicos

OLGA VIZA: “LA CEREMONIA DE INAUGURACIÓN DE BARCELONA 92 ES LO MÁS GRANDE QUE ME HA PASADO”

Olga Viza está indiscutiblemente asociada al mundo del olimpismo. La suya ha sido durante años “la voz de las ceremonias olímpicas”, aunque su trabajo relacionado con los Juegos Olímpicos no se ha limitado a eso, sino que ha sido reportera, ha llevado los programas especiales de Televisión Española desde el plató central y ha realizado muchas más cosas destacables a lo largo de su carrera periodística. Ciñéndonos a los Juegos Olímpicos, decir que ha cubierto seis: tres de invierno y tres de verano, siendo su primera experiencia en los de Sarajevo 84:a 22 grados bajo cero, que es un poco duro, quieta. La organización nos daba ponches y una bebida caliente, pero era un horror de frío”. De todos guarda recuerdos positivos, particularmente de los celebrados en su ciudad natal, Barcelona, en los que se vio involucrada desde el principio, cuando narró para TVE en Cataluña la elección desde Lausana y escuchó por cascos el rugido de la gente que estaba siguiendo el hecho desde las pantallas gigantes en Plaza Cataluña: “Aquello fue de las cosas más emocionantes que me han pasado”, nos confesó. Luego, ante su sorpresa, contaron con ella para aportar ideas en la que acabó siendo una de las más espectaculares ceremonias de inauguración de unos Juegos: “Me llamaron para asistir a la primera reunión de cómo debieran ser las ceremonias y yo dije “¿Yo?, ¿yo para qué?”. Me dijeron que porque había narrado ceremonias y querían saber los protocolos, los tempos…Y de repente me vi en una sala sentada con los de la Fura dels Baus, con los creativos de publicidad más gordos que he visto en mi vida, con gente de un gran talento en un brainstorming donde todos sacaban ideas y alguien dijo: “El estadio puede convertirse en el Mediterrráneo” y yo pensé:´Se les ha ido la pinza´”. Siendo ella de Barcelona, como hemos mencionado, vivió los Juegos de 1992 “desde las tripas, desde que es un embrión, es decir, desde que los padres se conocen y lo acompañas”. De esos Juegos guarda una anécdota vivida junto a su compañero en los micrófonos Matías Prats que nos cuenta: “Teníamos que llegar al estadio de Montjuïc dos horas antes de la ceremonia Matías y yo. La montaña estaba cerrada. Cuando salimos para allí vimos que no había coches para llevarnos, ni taxis, ni nada.  Andando habríamos llegado destrozados porque no nos daba tiempo. Nos plantamos en medio de la calle Matías y yo y paramos un coche patrulla. Matías sacó su mejor voz y les pidió a los agentes subirnos y nos subieron con la sirena puesta. Así inauguramos los Juegos”.

Olga Viza también es recordada por haber estado junto a la recordada esquiadora Blanca Fernández Ochoa en sus momentos buenos y malos. En los malos, en los Juegos de Calgary, cuando iba primera tras la primera manga de la prueba de Gigante  y se cayó en la segunda: “Acompañé a Blanca Fernández Ochoa en varios Juegos y viví en primera persona su caída de Calgary porque mi misión era estar pegada a ella en todo momento porque olía a medalla. Me acuerdo que ganó la primera manga y yo fui a ver cómo en una carpa ella con los ojos cerrados visualizaba el segundo recorrido. Era muy bonito verla. Cuando me vio me dijo “Estás más nerviosa que yo”. Yo estaba abajo, en la pista, con el micrófono en la mano y la cámara, esperando su llegada y recuerdo ver en la pantalla gigante de la pista cómo caía y vino directa, sacó fuerzas para ser positiva, se rompió, se me abrazó y se puso a llorar. Yo recuerdo que en aquel momento dije “No hay preguntas”. Cuando ves que una persona acababa de perder el sueño de su vida para lo cual estaba tan, tan, tan presionada tienes que entender que debes dejar a esa persona respirar y que se recomponga. En ese momento sólo podía consolarla como persona”.

La periodista nos sigue contando historias de su relación con los Juegos: “En los primeros Juegos que cubrí iba de reportera, pero no tuve la suerte de cubrir éxitos del deporte español, porque entonces no se producían como luego lo hicieron, pero yo aprendí con esos deportistas que llegaban octavos, etc. lo difícil que es el deporte. En Barcelona 92 yo ya estaba en un plató, y apenas vi pruebas de cerca, pero cada vez que se abría la puerta del plató y llegaba alguien con una medalla era aquello fascinante. Recuerdo especialmente el día en que gana Fermín Cacho, que no lo esperábamos”. Olga Viza confiesa tener alma de reportera: “En Los Ángeles 84, en que era una pipiola, iba donde no quería ir nadie, donde los deportes más minoritarios. Cubrí mucha halterofilia, vela, gimnasia…y me lo pasaba como una enana, porque allí respiras el aire de ellos, pero también cuando estás en un plató y abarcas todos y los tienes sentados a tu lado es una maravilla”.

Afirma que “la ceremonia de inauguración de Barcelona 92 es lo más grande que me ha pasado” y que “como periodista deportivo lo máximo a lo que se puede aspirar es a unos Juegos Olímpicos”, pese a que también ha cubierto, entre otras muchas cosas, tres Mundiales de fútbol. Pero no hay que olvidar que ha hecho muchísimas otras cosas, como cubrir los atentados del 11 S en Nueva York: “aquel olor a quemado a mí no se me olvidará en la vida y la gente en los portales que circundaban la Zona 0 llorando era una cosa muy, muy, muy tremenda”; elecciones en Estados Unidos, haciendo conexiones sola desde el Despacho Oval de la Casa Blanca; conducir el debate electoral a la Presidencia entre Rajoy y Zapatero y un largo etcétera. De todo ello destaca también entrevistas a personas anónimas, “que me han fascinado”.

Aunque parezca mentira por ser mujer y empezar en su carrera periodística en los inicios de la incorporación de la mujer al mundo del periodismo deportivo, afirma no haber sufrido discriminación en primera persona: “Hacer periodismo deportivo cuando empecé sabía que no era muy normal, pero me parecía lógico. Había tres o cuatro mujeres más, pero nada más. Lo importante no es dónde trabajas, sino con quién. El director del programa en el que empecé nos abrió la puerta a gente joven, mujeres u hombres y yo era una de esas personas jóvenes. El deporte es un mundo muy sano, el deportista quiere contarte lo que ha hecho o quiere hacer y no tuve problemas para hablar con ellos. Pero creo que lo han tenido peor las siguientes generaciones porque las “plantas nobles” se vieron amenazadas de que muchas mujeres quisieran incorporarse a ese mundo y ahí se abrió la puerta en la involución, que es un trabajo en el que estamos”.

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