Heroínas olímpicas

DIKA TOUA: LA HALTERA DE PAPÚA NUEVA GUINEA QUE HIZO HISTORIA EN LOS JUEGOS OLÍMPICOS

Lamentablemente, lo más posible es que no les suene el nombre de Dika Toua. Viniendo de Papúa Nueva Guinea y dedicándose a la halterofilia no es tampoco de extrañar. Pero si les digo que hizo historia en los Juegos Olímpicos, pese a no haber pisado nunca el podio, les sorprenderá: ¿batió algún récord de participaciones, acaso? ¿Protagonizó algún escándalo durante los Juegos? ¿Qué ha hecho para que su nombre quede impreso en la historia olímpica? Fue lo siguiente: con 16 años Dika fue la primera mujer de la historia de unos Juegos en debutar en el torneo como levantadora de pesos. En la edición disputada en Sidney 2000 le tocó en suerte ser la primera mujer haltera en inaugurar su categoría a nivel olímpico.

Ese hecho fue pura casualidad, pero detrás de ello Dika Toua tiene una historia muy bonita que contarnos. Dika empezó en su deporte a la edad de diez años, inspirada por una tía suya que se había proclamado campeona de Oceanía y tenía su propio club de halterofilia en Port Moresby. A los 13 años Dika ya participó en sus primeras competiciones internacionales, en cuanto le permitieron hacerlo. Al principio el deporte simplemente le suponía una diversión, casi un juego, pero pronto los entrenadores que la veían se dieron cuenta de que poseía un talento especial. Su ídolo en esa primera etapa era la corredora australiana Cathy Freeman. Por entonces Dika no sospechaba ni de lejos que acabaría compitiendo en los mismos Juegos que encumbraron a su heroína. Es más, ni aspiraba participar en unos Juegos. El modo en que se enteró que iba a tomar parte en los que iban a ser sus primeros Juegos fue de lo más curioso: Dika corría en una carrera como voluntaria para recaudar fondos para el equipo olímpico de Papúa Nueva Guinea. Tras la carrera, cuando realizaba sus tareas de recogida de botellas del suelo y otras basuras, por megafonía se anunció el nombre de los que irían a Sidney para representar a su pequeño país oceánico. Su nombre estaba entre ellos. Dika se quedó en shock, no sabía nada de ello.

Foto de la Federación Internacional de Halterofilia

No piensen que siendo de un país aparentemente insignificante el papel de Dika Toua ha sido pobre en las competiciones internacionales. Se entrena en Nueva Caledonia, a 2.500 kilométros de su familia, junto a deportistas de distintos países de la zona, todos islas o archipiélagos pequeños. El ambiente de camaradería es excelente entre ellos. Luego llegan las competiciones. Para esos países prácticamente la única forma de destacar se produce en los campeonatos continentales y en los Juegos de la Commonwealth. En ambos Dika ha triunfado. Respecto a los primeros Dika ha conseguido ni más ni menos que una docena de medallas, todas ellas de oro. En los segundos, con países de más renombre participando, se ha ido con tres medallas (un oro y dos platas). A ello hay que sumar tres oros en los Juegos Pacíficos. Además Dika ha podido participar en tres ediciones olímpicas más, siendo abanderada en la de Atenas 2004. Curiosamente -siendo ella haltera- el recuerdo que tiene de esa inolvidable experiencia es que el mástil de la bandera le pesaba mucho, lo que no fue obstáculo para que ondeara la bandera de su país con fuerza. En todas sus participaciones olímpicas ha realizado un buen papel, logrando, cronológicamente, un 10º, 6º, 7º y 12º puestos. No pudo clasificarse para los Juegos de Río por querer pasar más tiempo con sus hijos, pero si el coronavirus no hubiera aplazado las pruebas preolímpicas para Tokio 2020 Dika muy posiblemente ya tendría la plaza para los que serían sus quintos Juegos, lo que le haría entrar en la Historia olímpica, una vez más, al ser la única mujer en hacerlo en su deporte, la halterofilia. También lo haría 20 años después de disputar sus primeros Juegos aunque, con el retraso de un año de los Juegos de Tokio -esto es, 21 años de diferencia-, batiría de nuevo récords.

Y ahora vamos a la parte humana de su historia. Dika, que ya es madre de dos hijos, logró sobrevivir a un episodio serio de tuberculosis que la mantuvo en aislamiento en un hospital y que le provocó una forzada retirada en ese momento. Su país tiene un altísimo índice de casos de esta enfermedad, llegando a los 30.000 al año. En muchas ocasiones se produce la muerte. Un reciente estudio decía que muere una persona en Papúa Nueva Guinea cada dos horas por tuberculosis. Sus esfuerzos para superar todas las dificultades: de salud (le costó semanas recuperar la fuerza para poder levantar pesos tras su enfermedad), de ser madre, de no tener instalaciones para entrenar en su país a nivel de élite, de su edad, etcétera, la han convertido en héroe nacional en Papúa Nueva Guinea. Es un icono y un modelo para sus compatriotas, en particular para las mujeres. Dika es una deportista muy dedicada a su especialidad, que no le importa realizar sacrificios para llevar el nombre de su país por el mundo. Papúa Nueva Guinea nunca ha ganado una medalla olímpica, ¿podrá hacerlo Dika en Tokio con 37 años?

Foto del Facebook de Dika Toua

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