Entrevistas

BORIS BECKER: «EL ORO EN BARCELONA 92 ES UNA DE LAS VICTORIAS MÁS IMPORTANTES DE MI CARRERA»

Podríamos pensar que para una leyenda del tenis como sin duda lo fue Boris Becker ganar una medalla en Juegos Olímpicos ocuparía no precisamente uno de los puestos principales de su brillante palmarés, más si tenemos en cuenta que le tocó jugar en una época en la que el tenis acababa de volver a entrar en el calendario olímpico y le costó aún varias ediciones para adquirir la importancia que ha ido ganando con los años. Pero, como veremos con sus propias palabras, esto no es así.

Recapitulemos antes su paso por Juegos Olímpicos. En los Juegos de Los Ángeles 84, en los que el tenis aún era un deporte de demostración -término que se aplicó a ciertas modalidades durante varias ediciones olímpicas antes de que entraran oficial y definitivamente como parte de los Juegos-, el tenista alemán iba a acudir y, de hecho, formaba parte del equipo, pero justo antes se lesionó en un tobillo. Para la siguiente edición olímpica, la de Seúl 88, el tenis ya era un deporte oficial en los Juegos, pero de nuevo tuvo una lesión, otra vez en el tobillo. Así que el debut de Becker, que por entonces ya era una figura consolidada del deporte de la raqueta (llevaba ganados dos Grand Slams en ese momento) tuvo que esperar. No fue hasta los Juegos de Barcelona 92, con ya con seis Grand Slams ganados y dos Copas Davis, cuando por fin tuvo lugar el debut olímpico del astro alemán. Adelantamos que el alemán llegó a tener una cuarta oportunidad de ser olímpico, en la edición habida en Atlanta en 1996, pero de nuevo una lesión se cruzó en su camino. En definitiva, pudo haber sido olímpico en cuatro ocasiones pero acabó siéndolo únicamente en una, eso sí, con el mejor resultado posible.

Foto de Tommy Hindley/Professional Sport

Pero si los aficionados germanos esperaban en los Juegos de Barcelona una victoria de su ídolo en el torneo individual sus deseos no fueron concedidos, pues Boris Becker apenas alcanzaría el noveno puesto. Muy distinto fue su rendimiento en el torneo de dobles, donde ganó el oro justo a su compañero Michael Stich. Y eso pese a que por aquel entonces la pareja española y, por tanto, local, compuesta por Sergio Casal y Emilio Sánchez-Vicario se presentaba como la más fuerte a priori, pero los hispanos, por entonces pareja número 1 del mundo, no consiguieron subirse el podio.

El oro de los alemanes tuvo un mérito añadido, pues ambos jugadores se llevaban tan mal que ni se hablaban. Nos lo corrobora el propio Boris Becker: Es cierto que con mi compañero de dobles en esos Juegos, Michael Stich, había mucha rivalidad. Éramos rivales, no éramos amigos, ni siquiera nos hablábamos, pero gracias a que nuestro entrenador -Niki Pilić- hizo que al menos por esa semana trabajáramos juntos jugando como un equipo y por ello le estamos muy agradecidos”.

Pese a que tanto Becker como Stich (un jugador nada desdeñable a nivel individual) se podría decir que no habían conseguido en el torneo olímpico individual lo que se esperaba de ellos, eran sabedores de su calidad y que, juntos, la pareja que formaban tenía grandes posibilidades de hacer algo grande. Ya habían jugado antes juntos en la Copa Davis. “Ambos nos dimos cuenta de que él me necesitaba y yo le necesitaba a él para ganar una medalla”.

Respecto a la impresión que tuvo Becker sobre esos Juegos de Barcelona, es claro: El oro olímpico de Barcelona fue una medalla muy importante para mí. El tenis olímpico por aquel entonces era relativamente nuevo y queríamos que la familia del tenis alemán se enorgulleciera. A nivel individual no lo hicimos suficientemente bien, pero conseguimos lograr el oro en dobles. Ha sido una de las medallas más importantes en mi vida”. Y lo reitera, dejando caer que quizá el paso del tiempo es lo que ha dado un mayor brillo a esa medalla: Cuando en la actualidad me preguntan cuáles fueron mis victorias más importantes en mi carrera siempre menciono esa medalla de oro en los Juegos. Cuando eres jugador sólo piensas en el siguiente torneo, en el siguiente Grand Slam, pero cuando te haces más mayor y te preguntan por tus triunfos más importantes siempre menciono el oro de Barcelona 92”. Incluso en más de una ocasión ha llegado a afirmar que iguala el oro olímpico a haber sido número 1 mundial o al título de Wimbledon.

Su relación con los Juegos Olímpicos no acabó ahí, pues además de haberle visto sin ir más lejos en la ceremonia de apertura de los Juegos de invierno de Milán/Cortina (ciudad en la que vive) “por lo que me sentí muy honrado”, en la actualidad es un firme defensor de la candidatura alemana para organizar los Juegos Olímpicos en un futuro cercano, calificando de “gran oportunidad” tanto para la sede donde se realizaran como para todo el país el hecho de que se celebren en Alemania.

Lo que es indudable para todos es que a Becker le tocó vivir la que casi sin ningún género de dudas ha sido la mejor época del tenis germano, como nos confirmó: Es cierto que junto a Steffi Graf en Alemania gozamos de una ‘Era dorada’ del tenis. Yo fui el primero pero ella llegó justo después. Durante quince años dimos muchas alegrías al tenis alemán”.

Becker también ha ejercido de entrenador, sin ir más lejos -y durante tres años- de una primerísima figura como es Novak Djoković . Él, como jugador, llegó a tener destacados entrenadores como Nick Bollletieri, Ion Tiriac o Günther Bosch. Como entrenador también fue victorioso, alcanzando 25 títulos totales en singles. Le preguntamos por su labor como entrenador: El trabajo como entrenador es muy diferente al de jugador. Es una propuesta diferente porque cuando eres jugador sólo tienes que pensar en ti mismo, mientras que cuando eres entrenador tienes que pensar en el jugador. Considero que para ser un buen entrenador tienes que tener suficiente edad, porque se necesita madurez e inteligencia y necesitas saber entender la vida”.

Si cuando recordamos la figura de Boris Becker sólo nos acordamos especialmente de sus triunfos en Wimblendon -destacando el primero, con apenas 17 años- o su número 1 mundial hemos de recordar con la misma importancia, como la que él le da, su oro olímpico gando en dobles en los Juegos de Barcelona 92.

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