Entrevistas,  Los otros olímpicos

ANTONIO NAJARRO, COREÓGRAFO DE MEDALLISTAS OLÍMPICOS DE PATINAJE: «YO NO ENSEÑO MOVIMIENTOS, ENSEÑO UNA SENSACIÓN»

En un deporte tan artístico como el patinaje…artístico cobra especial importancia el coreógrafo de cada programa. Uno de los más prolíficos y exitosos en los últimos tiempos es un español: Antonio Najarro, que ha tenido ocasión de trabajar con los mejores patinadores del mundo realizando principalmente -pero no solo- montajes basados en música flamenca, su especialidad, pues está al frente de una compañía de ballet flamenco y ha sido director del Ballet Nacional de España.

Charlamos con él y empezamos preguntándole por cómo se inició en el patinaje artístico: “En el año 2000 Marina [Anissina] y Gwendal [Peizerat] vinieron a España porque querían hacer un programa de flamenco, bueno, no es que quisieran, es que el original era obligatorio [de flamenco]. Se fueron al sur de España, estuvieron con varios coreógrafos que no quiero nombrar, pero no funcionó. Hay que tener la mente muy abierta para imaginar un programa flamenco sobre hielo. Vieron mis trabajos y vinieron a Madrid. Nos reunimos y me dijeron que querían que hiciera su programa para Salt Lake City. Estuvimos trabajando desde mediados del 2000 hasta el 2002. Yo fui mucho a Lyon, donde ellos entrenaban, en verano a Villard-de-Lans tuvimos muchas idas y venidas, trabajé mucho con ellos en estudio, como con mis propios bailarines. Ellos se hicieron todo el vestuario en Madrid. El resultado fue la medalla de oro olímpica. Yo estoy muy contento de ese comienzo porque el flamenco de Marina y Gwendal se ha recordado mucho, salió en todos los medios, ellos lo llevaban como exhibición en muchas galas y a partir de ahí empezaron a llamarme muchos patinadores de todo el mundo, principalmente ligado a la danza española y al flamenco pero luego también a programas de otros estilos. He tenido la suerte de poder coreografiar para muchos de los patinadores”.

Hay que tener en cuenta que el patinaje y, especialmente, en la modalidad de danza, cuenta con un reglamento extremadamente estricto sobre lo que hay que hacer durante el programa y lo que está prohibido hacer. Adaptarse a tantas reglas no debe de ser fácil para un coreógrafo que, en su trabajo, no cuenta con esos impedimentos. Najarro nos cuenta cómo abordó esas complicaciones: “Al principio ellos me dijeron: “Tú, Antonio, coreografía lo que tú quieras”. Me querían dar total libertad para no sentirme coartado con todas las reglas. Yo les coreografié en suelo primero, les hacía zapatear, las manos, las miradas, todo, muy pendiente de que estamos hablando de 360 grados, que no hay un frente como nosotros en el teatro. Después los entrenadores me empezaron a dar instrucciones sobre las reglas, como que tienen que hacer una diagonal, que no pueden estar tanto tiempo separados, etc. y a partir de ahí ya me empapé muy bien de eso y ahora ya para mí es un automatismo. Ahora me piden un programa y ya sé lo que tienen que hacer”.

Si el coreógrafo madrileño tuvo que adaptarse al reglamento del patinaje también los patinadores, en su mayoría extranjeros y, por tanto, alejados del flamenco, tuvieron que adaptarse a este género ajeno a ellos: [Influye] más que la nacionalidad el patinador en sí. Ha habido sitios a los que he ido, por ejemplo a Japón, y pensaba que iba a ser más complicado y no ha sido así; depende del patinador. Por eso para mí lo primordial es trabajar en estudio, que sientan lo que tienen que sentir al hacer un movimiento. Yo no enseño movimientos, yo enseño una sensación, esa sensación se asocia al movimiento porque el flamenco es así: es energía, es expresión, hay mucha técnica, por supuesto. Lo que quiero es que ellos sientan que si hago un movimiento es por algo. Hay una teatralidad, una expresión y eso es lo que se ve luego en los programas, que no son imitaciones o caricaturas o copias”.

Adaptación a un estilo tan español que no se puede dar por descontado en todos los casos, como nos cuenta el coreógrafo: ”Recuerdo que el año en que el flamenco era obligatorio -ya me gustaba el patinaje- iba a las competiciones y me quería morir; veía unos salvajismos, las mujeres moviendo la cabeza con las faldas alocadas…Esto no es flamenco, eran como imitaciones y caricaturas, muy forzado. Por eso cuando salieron Marina y Gwendal había una definición del movimiento, un porqué de cada movimiento y eso es lo que pretendo transmitir a cada patinador”. Y es que el flamenco, como nos explica Antonio Najarro, “no es solo moverse, es tener compás, muy buen oído. En las piezas que intento montar el bloque coreográfico suele ser muy percusivo, todo tiene que estar en su tiempo, clavado y hay patinadores a los que les cuesta mucho. Por la experiencia que tengo con tantos bailarines me adapto; si hay un patinador que no tiene buen oído pero tiene un movimiento maravilloso intento camuflar esa falta de precisión con movimiento y viceversa, porque también hay patinadores que tienen un oído maravilloso y lo meten todo en su sitio pero son menos expresivos”.

El español es responsable de un cambio que se realizó en el reglamento del patinaje, un caso muy curioso que ocurrió en sus inicios en este deporte: “La primera competición a la que fui fue en el 2002 en el Trofeo Lalique en París con Marina y Gwendal. Había imposición de flamenco en la danza original pero las faldas tenían que estar por encima de la rodilla y yo dije que no. Os metéis en el flamenco y tenéis que conocer el flamenco, donde las faldas llegan al tobillo. Entiendo perfectamente que no pueden ser faldas hasta el tobillo en el patinaje, pero no pueden ser por encima de la rodilla porque la técnica del movimiento de falda no se puede hacer. Exigí una reunión con todo el jurado y conseguí cambiar ese reglamento para todo el mundo y se permitieron faldas en flamenco por debajo de la rodilla. Hay que conocer el movimiento de la falda en flamenco. La mayoría de las patinadoras se ponían las faldas como si fueran trapos y las cogían como locas y no, hay una técnica muy concreta de movimiento de la falda que necesita un largo mínimo”.

Con Javier Fernández. Foto de Jose Antonio Gallego

Najarro no solo ha realizado coreos para parejas de danza (no hemos citado por ejemplo que ha hecho programas en esta categoría para Sara Hurtado&Kiril Jaliavin, para Nathalie Pécherat&Fabian Bourzat o para Kaitlyn Weaver&Andrew Poje, entre otros), sino que también ha trabajado a nivel individual, especialmente con hombres, como Javier Fernández, Jeremy Abbott o Stéphane Lambiel, “que fue una maravilla”. Del suizo cuenta “a Stéphane le podía pedir lo que quisiera, que lo hacía, movimientos saltando. Estabas viendo a un verdadero bailarín sobre hielo”. De Najarro se ha hablado últimamente por el programa libre de la pareja de danza que tenía muchas papeletas para convertirse en campeona olímpica en Milán/Cortina, aunque finalmente se llevara una nada despreciable plata: los estadounidenses Madison Chock&Evan Bates, con un programa cuanto menos rompedor que nos desgrana su ideador, con esa larga falda que llevaba el componente femenino a modo de capote: “En el caso de Madison ella es torero y el torero lleva un capote. Lo que yo quería hacer con Madison era mostrar su feminidad, esa elegancia innata y al mismo tiempo la fuerza del torero y tenía que ser con la capa. Fuimos haciendo cambios en la falda, la primera era más larga. Ha sido un elemento que ha creado mucha controversia porque la gente se pensaba que se iba a “matar”, pero al mismo tiempo yo creía que añadía un plus importante al programa. Le costó un poco el tener que sincronizar movimientos que yo le hacía hacer con la falda con los pasos”. Tras la idea inicial nos detalla cómo fue el desarrollo del programa ensayándolo con los patinadores: “Se tarda aproximadamente un año en hacer una coreografía. En el caso de Chock y Bates me dijeron la música que ellos veían el “Paint It, Black” de los Rolling Stones, porque es una música muy universal, pero querían aire español. Entonces hice trabajo de edición musical. La música son tangos flamencos; integré voces flamencas, percusiones, guitarra flamenca…edité yo la música y la idea de torero-mujer se la di yo para que tuviera una teatralidad. Fui dos veces a Montreal trabajando con ellos, hicimos muchas videollamadas, mucho intercambio”.

De la polémica que se generó sobre las posiciones finales de las parejas de danza Najarro tiene una opinión hecha: “Personalmente de estos Juegos Olímpicos lo que me llevo -y no es porque haya sido el coreógrafo de Madison e Evan- es que ellos han decidido arriesgar. Estos Juegos, que son sus últimos, podían haber optado por algo más clásico, más cómodo pero han querido hacer algo muy teatral, ella matador, mujer, él toro. Han querido arriesgar y eso para mí dice mucho de una pareja. Los franceses -que a mí Guillaume me encanta y es una pareja maravillosa- han hecho un programa un poco más de lo mismo que llevan haciendo todas las competiciones. Todo patinador que se ha arriesgado y ha querido innovar ha hecho programas que son los que se han quedado en la historia del patinaje y son los que son recordados”.

Seguro que seguiremos disfrutando de futuros programas coreografiados por este español ya universal, en el que confían las grandes figuras del patinaje. Y seguro que no nos defraudarán sus ideas trasladadas al hielo.

Con Madison Chock&Evan Bates. Foto cortesía de Antonio Najarro

Un comentario

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *