Camino a Milán/Cortina

LOS TRIUNFADORES DE LOS JUEGOS DE MILÁN/CORTINA

Inevitablemente cada edición olímpica muestra en su balance final una serie de deportistas que alcanzaron la excelencia, algunos cumpliendo los pronósticos que les situaban como favoritos, otros incluso superándolos, mientras que por contra otros decepcionaron. Aquí nos encargaremos de los que salieron como claros vencedores de los Juegos Olímpicos de Milán/Cortina.

El indiscutible triunfador responde al nombre de Johannes Høsflot Klæbo. El esquiador de fondo noruego venía ya apabullando no ya solo en el ciclo olímpico que precedía a estos Juegos -y en el más inmediato Mundial, donde consiguió seis oros-, pero nadie esperaba que batiera a todos sus rivales en todas y cada una de las carreras que disputó, especialmente porque, aun siendo muy capaz en todas las distancias, se trata de un especialista de las pruebas esprín. Se dudaba particularmente de que pudiera colgarse al cuello la medalla de oro en la prueba de los 10 kilómetros, pero tampoco defraudó en ella. Si en la anterior cita olímpica “sólo” ganó dos oros (más una plata y un bronce) en las pistas del Valle di Fiemme no hubo distancia y estilo que no dominara. El hecho le convirtió en el deportista más galardonado en Juegos Olímpicos de invierno de toda la historia y en el segundo de Juegos Olímpicos contando los de verano, tan solo por detrás de Michael Phelps. Hombre récord y hombre viral, porque ya en la primera carrera que disputó (la de skiatlón) esa subida brutal, a velocidad endiablada, en la última colina antes de la meta, le convirtió ipso facto en “el hombre de los Juegos” y, por consiguiente, le coronó como “rey” de los mismos.

Foto de AFP

Por detrás de él en categoría masculina habría que citar al esquiador suizo de alpino Franjo Von Allmen, quien arrebató a su compatriota Marco Odermatt el título de rey del esquí alpino en esta cita olímpica, pues se hizo con tres oros: en descenso, SuperG y combinada por equipos.

En cuanto a las mujeres no encontramos una campeona al nivel de Klæbo en el sentido de dominar todas las pruebas en las que participó, así que la corona de “reina” se la disputan varias figuras muy destacables, pero varias deportistas realizaron auténticas gestas. Porque de gesta se puede considerar los dos oros de la esquiadora italiana Federica Brignone (en SuperG y Gigante), teniendo en cuenta que venía de un año entero sin apenas competir desde que se lesionó de gravedad en marzo de 2025 teniendo que ser operada y poniéndose en duda incluso su propia participación en los Juegos, que muchos daban como “mero regalo” al celebrarse los Juegos en su país. Apenas había competido en dos pruebas de la Copa del Mundo poquísimas semanas antes, quedando en sexto puesto en una y apenas 18ª en otra. A días de los Juegos esos resultados no parecían albergar una subida al podio de la italiana. Sin embargo, sorprendió a propios y extraños haciéndose con dos oros.

Foto de Lisi Niesner/REUTERS

Otra compatriota suya en otra disciplina bien distinta -short track- batió una vez récords. Hablamos de Arianna Fontana, quien con un oro y dos platas se convirtió en la deportista (hombre o mujer y de Juegos de verano o de invierno) con más medallas de la historia para Italia, totalizando ni más ni menos que catorce. Y lo hizo con 35 años justo 20 años después de su primera medalla olímpica, curiosamente conseguida en su país, en la cita de 2006 celebrada en Turín.

Otra estrella de los deportes de invierno con tres medallas que se llevó a su bolsillo es la china Ailing Eileen Gu que fue la única mujer (hubo otro deportista en categoría masculina) en participar en las tres pruebas posibles del Esquí de Freestyle pero a diferencia de su colega masculino Gu se subió al podio en todas ellas: oro en Halfpipe y plata en Slopestyle y Big Air. Agrandó así su leyenda y lo hizo con una edad (22 años) que hace esperar que pueda seguir sumando preseas a su palmarés.

Foto del COI

Tres también fueron las medallas (todas las posibles) que consiguió la saltadora de esquí noruega Anna Odine Strøm: oro en los dos trampolines y plata en la competición mixta por equipos. No era además favorita, sino que superó a la que tenía esa vitola, la eslovena Nika Prevc, quien ciertamente también ganó tres medallas, pero no del color que se esperaba.

Y no podemos dejar de citar a Elena Meyers Taylor. Participó en la competición de monobob y Bob a 2, por este orden. Su oro en la primera se sumó a las otras cinco medallas olímpicas que ya tenía (la primera la consiguió en Vancouver 2010) pero suponía su primer oro. Lo hizo con 41 años y lo que es más meritorio, siendo madre de dos hijos pequeños -uno de ellos nacido en este último ciclo olímpico- siendo ambos sordos y el mayor padeciendo síndrome de Down. Combinar la excelencia dentro del deporte de élite con su faceta de madre, de la que no reniega en absoluto, la hace meritoria de una cuanto menos mención. Su oro, muy celebrado a nivel mundial por prensa y aficionados, demostró una vez más el carácter de esta deportista.

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