NORUEGA ANTE SU MAYOR RETO EN AÑOS: LOS JUEGOS DE MILÁN/CORTINA
Los resultados de Noruega en Juegos Olímpicos de invierno son apabullantes: Es el país que más medallas ha ganado en ellos (405, siendo 148 de ellas de oro), por encima incluso de la todopoderosa Estados Unidos. Encabeza el medallero total final de prácticamente cada edición olímpica. Es una de las tres naciones que ha ganado más medallas en Juegos de invierno que en los de verano y todo eso pese a contar con una escasa población de 5.6 millones de habitantes. Es más, es tal la potencia en muchas de las modalidades olímpicas que deportistas de otros países no dudan en acudir al país escandinavo para alcanzar el nivel que les ha permitido asemejarse a sus contrincantes noruegos, caso del británico Andrew Musgrave en esquí de fondo o de la saltadora de esquí estadounidense Sam Macuga, por citar algunos.
Pero ese dominio aplastante podría resquebrajarse en la cita de Milán/Cortina debido a dos causas principales: la retirada -en varios casos de forma repentina, precipitada e inesperada- de algunas de sus máximas figuras -que casi sin lugar a dudas habrían aportado medallas a su país en la cita italiana- y, sorprendentemente, a la pobre situación económica de la federación noruega de un deporte clave en deportes de invierno.

Este sorpresivo hecho que afirmamos nació a raíz del Mundial de esquí de fondo celebrado en la localidad noruega de Trondheim en 2025, que colocó en pésima situación a su federación nacional produciéndose recortes en el presupuesto, pérdida de patrocinadores, de puestos de trabajo, etc. Todos esos factores causaron una situación que ahora pagan los deportistas noruegos de cara a la siguiente cita olímpica. Hubo costes inesperados causados por la climatología que elevaron el presupuesto. Una consecuencia fue que se redujeron drásticamente los beneficios que en un principio se esperaban y los equipos noruegos fueron los más directos afectados de cara a la siguiente campaña, preolímpica. Incluso antes del fiasco de este Mundial -que dejó a los organizadores con una deuda millonaria- ya se habían producido recortes en en los equipos nacionales, teniendo que reducirse el número de atletas en la selección y que algunos de ellos “se buscaran las castañas” entrenando por su cuenta de forma individual. Esto se puede ver en cada prueba de la Copa del Mundo en que se ve a un deportista noruego que no viste la equipación de la selección, por muy buen nivel que dicho atleta tenga. Hablamos siempre del esquí de fondo, donde Noruega es potencia de primerísima clase.

Otra gran causa que hará que el país nórdico vea reducido en parte su medallero en Milán/Cortina se debe a la retirada de algunas de sus estrellas. A saber: Jarl Magnus Riiber, el dominador total de la combinada nórdica, considerado con pocas dudas el mayor de la historia en su deporte. Lo hizo pocos meses antes de los Juegos por razones de salud y de querer compartir más tiempo con su familia. Esa última razón fue igualmente la esgrimida por el biatleta Johannes Thingnes Bø, bien es cierto que con 32 años pero en plena forma. Con nueve medallas olímpicas (más de la mitad de oro) ha seguido ganando pruebas en la temporada previa a Milán/Cortina, la última de su carrera. Junto a él se ha retirado su hermano Tarjei, de 37 años pero con medallas hasta hace apenas un año. De la misma edad es Therese Johaug, esquiadora de fondo con múltiples medallas incluso meses antes de la celebración de los Juegos en los que ya no estará. Su dominio ha sido siempre tal, que nadie dudaba de que se subiría al podio en la cita olímpica de 2026.
No hemos citado otra causa de cuanto menos desazón para el aficionado noruego: el escándalo de los trajes irregulares de los saltadores de esquí del país escandinavo que causó la descalificación de algunos de sus deportistas, tanto en salto como en combinada nórdica, al vestir unos trajes antirreglamentarios. Al parecer se produjo manipulación en ellos para ganar centímetros a sus saltos, provocando una polémica que ensució el papel de directivos, entrenadores e incluso de los propios atletas.

Pese a todo lo dicho anteriormente, Noruega seguirá presentando en Milán/Cortina un plantel de deportistas con grandes posibilidades de medallas. El biatlón, tras la renovación debida a la retirada de los exitosos hermanos Bø, parece no haberse resentido. Además de los ya más que conocidos Sturla Holm Lægrid, Johannes Dale, Vetlet Sjåstad Christiansen o Vebjørn Sørum, por citar sólo algunos, se une la figura emergente de esta temporada: Johan Olav Botn. A nivel femenino no hemos de subestimar a Ingrid Landmark Tandrevold o a Juni Arnekliev, entre otras. Si hablamos de esquí de fondo, a nivel mundial, destaca el estratosférico Johannes Høsflot Klæbo. Cualquier resultado que le hiciera volverse de Italia sin tener colgado al cuello alguna medalla de oro sería toda una sorpresa. Pero también en ese deporte destacan Heidi Weng, Erik Valnes, Kristine Skistad y un largo etcétera.
En cuanto al esquí alpino es verdad que han perdido la figura de Lucas Braathen, que ahora compite por Brasil, pero no debemos descartar a Henrik Kristoffersen, Atle Lie McGrath, Adrian Smiseth Sejersted…o al mismísimo Aleksander Aamodt Kilde, que ha regresado de su retiro y es actualmente toda una incógnita. Por su parte en curling atención a la pareja de dobles mixtos compuesta por Kristin Skaslien y Magnus Nedregotten, muy experimentada puesto que compiten juntos desde 2013 y ya saben lo que es ganar una medalla olímpica. Y hay más, naturalmente, pues deportistas noruegos muestran su excelencia en deportes como el patinaje de velocidad, esquí Freestyle, etc.
Por todo lo dicho los Juegos de Milán/Cortina supondrán un antes y un después del dominio noruego…o no. Desde hace tiempo no se abría la puerta a que otro país pudiera derrocar a los más grandes en esto de los deportes de invierno en el cómputo total de medallas de una cita olímpica invernal.

Un comentario
Virginia Bernardi Garrido
Tampoco pasa nada por no copar podios.