Camino a París,  Entrevistas

CAROLINA MARÍN: ” A LA CAROLINA DE RÍO NO LE SERVIRÍA ESE JUEGO PARA GANAR EN PARÍS”

La campeonísima del bádminton Carolina Marín fue frenada en seco poco antes de los Juegos de Tokio por una maldita lesión, pero los Juegos de París pueden servirle de “revancha” para recuperar el tiempo perdido o, mejor decir, la ocasión perdida. Una Carolina mucho más madura y que ha utilizado los avatares sufridos a su favor, según cuenta: “La diferencia en la preparación respecto a Tokio son las ganas. La lesión es página pasada. Cuando tengo algo en la cabeza y siento que me lo quitan siento un empuje. Lo negativo lo intentas convertir en una motivación”. Pese a que ha sido la parte física la que le dio la espalda durante un tiempo debido a esa grave lesión Carolina no ha descuidado la preparación mental, a la que da una enorme importancia: “Me encuentro muy bien mentalmente. Mentalmente preparo los Juegos Olímpicos cada día con mi psicóloga. Trabajo con mi psicóloga hasta el más mínimo detalle que me pueda afectar en mi día a día. Tengo presión externa, pero más me pongo yo. Cuando estás muy bien físicamente pero no mentalmente quiebras, y viceversa. Es algo que va unido, por eso trabajo las dos cosas. Si no van unidas es complicado ganar a una rival de nivel”. Esa preparación en parte la ha ayudado para superar a contrincantes duras cuando éstas podían pensar que Carolina aún se encontraba en baja forma por problemas médicos: “Las rivales cuando ven que ganas dos veces seguidas a Chen Yufei se sorprenden. Yamaguchi [otras de sus grandes rivales] está quebrando. La confianza se pierde en un chasquido de manos”.

Concienzuda es uno de los adjetivos que más se adaptan a esta campeona olímpica que, confiesa, en Río -donde ganó el preciado oro- ni siquiera fue a visitar el Cristo. Además de la preparación mental antes mencionada por descontando prepara a conciencia sus rivales, estudiando sus vídeos, viendo con su equipo qué estrategia es la mejor a usar según con quién. La parte física no la descuida en absoluto, ya que realiza al día varias horas de pista, de gimnasio, de fisio. Además, desde hace un tiempo cuenta con dos sparrings extranjeros, dos jugadores masculinos llegados desde Indonesia (país con gran tradición en el bádminton) contra los que se enfrenta en los entrenamientos. Todo está calculado y bien medido. Carolina usa también otra técnica antes de las competiciones: “Visualizo la grada, las pistas, entrenando en la pista, etc. Lo veo como una tercera persona. Si quiero mejorar un gesto técnico visualizo ese gesto. Me gusta visualizarme desde una perspectiva externa como si fuera una tercera persona”.

La jugadora onubense reconoce que “el bádminton ha cambiado. Antes con dos remates podía acabar, ahora los partidos son mucho más largos. El juego se ha ido desarrollando de forma diferente, te tienes que adaptar” y llega una confesión un tanto impactante: “He cambiado mucho desde mis primeros Juegos. A la Carolina que fue a Río ese juego no le serviría para ganar en París. Sí que es cierto que ya tengo la experiencia olímpica. Con la madurez y lesiones que llevo me llevan a seguir avanzando. Estos Juegos serán más difíciles para mí”. Pese a eso, no irá a la cita olímpica parisina con pocas expectativas, no sería propio de ella: “Ahora mismo no firmo una plata. No te conformas con lo mínimo que has hecho anteriormente”. Sobre su cambio en estos años profundiza: “Está claro que son dos Carolinas diferentes, la de Río y la de París. Una con 24 años y otra con 31. Yo nunca sabía lo que era ganar un oro olímpico y ahora sí sé lo que es y todo lo que conlleva eso. Entonces ahora mismo me siento mucho más preparada y con muchas ganas de querer luchar y afrontar estos Juegos para intentar ganar una segunda medalla olímpica”.

Otro cambio en estos años ha sido su particular y reconocible grito: “El grito de Carolina Marín ya no es el que era antes. Antes lo utilizaba como una estrategia para meterme en la cabeza de la rival, una motivación. Todavía tengo algo escondido, algo habrá para los Juegos Olímpicos”. También ha tenido que realizar cambios en sus estrategias: “En Río me metí mucho en la cabeza de la china, ahora trabajaré para meterme en la cabeza de las demás. Intentas cambiar tus propias estrategias. Intentas aguantar la “zona negra” donde trabajamos para marcar la diferencia. Ese pequeño margen puede marcar la diferencia”. Sus rivales han ido también cambiando…o desapareciendo: “De mis principales rivales la número 1 tiene nueve años menos que yo, la número 2, ocho o nueve menos que yo. Pero yo a París llegaré con mucha más experiencia. Es una baza a nuestro favor el que sea yo más madura”.

Lo que está claro es que “Son muchos años de alto nivel. Ahora entreno menos pero es prioritario la calidad, más que la cantidad. He roto uno de los muros importantes. Me he dado cuenta de que sí confío en mí. Mi muro y mi rival soy yo misma. Me veo que puedo”. Y, pese a que confiesa que debido a su reciente lesión o enfermedades (pasó una fuerte gripe) ya le es inalcanzable llegar a ocupar el nº1 o 2 del ránking mundial “no es una obsesión el puesto del ránking, ya que tienes que estar preparada para todas las rivales. A los Juegos llegaré perfectamente”. Estamos seguros de ello. La Carolina Marín que llegue a París posiblemente sea más fuerte que la que tendría que haber llegado a Tokio.

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