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GWLADYS ÉPANGUE: LA MEDALLISTA OLÍMPICA QUE SIGUE LUCHANDO EN PRO DEL DEPORTE TRAS SU RETIRADA

Gwladys Épangue es otro de esos ejemplos de deportistas de élite que realizan, una vez retirados de la práctica deportiva, una vida en pro del deporte desde otros puestos y perspectivas. Pero vayamos por orden para hablar de esta taekwondista francesa medallista olímpica.

Como su nombre nos puede hacer pensar, Gwladys proviene de otras tierras a miles de kilómetros del llamado Hexágono (=la Francia continental). En efecto, aunque nació en Francia sus padres son cameruneses. Gwaldys descubrió el taekwondo en su club local cuando tenía apenas once años, animada por una amiga cuyo padre quería que aprendiera un deporte de combate para defenderse -en caso de de necesidad- cuando caminara por la ciudad. Rápidamente progresa y es elegida para representar a la selección francesa en los Juegos de Atenas de 2004 pero el caer en su primer combate le lleva incluso a plantearse dejar el taekwondo. Su enfrentamiento olímpico con la italiana Cristiana Orsi se le repite en la cabeza “como un disco rayado”. Finalmente decide proseguir para “vengarse” en la siguiente cita olímpica, la de Pekín 2008. Para ello cambió de categoría de peso. Antes de eso, el año posterior a los Juegos de Atenas muestra su primera señal del cambio ganando su primera medalla en un campeonato mundial: la plata en Madrid. A nivel continental Gwladys empieza a arrasar en los campeonatos europeos consiguiendo numerosos oros que le aportaron confianza. A estas alturas Épangue ya mostraba su gran capacidad de visualizar las carencias de sus oponentes y anticiparse a sus intenciones, siempre mediante una velocidad que asombraba.

Los Juegos de Pekín 2008 son su consagración, el resultado de un trabajo arduo y detallado desde el “fracaso” de la anterior cita olímpica. Un cuatrienio en el que todo estaba medido para llegar a la medalla olímpica. Así, va superando en el torneo olímpico pequinés primero a la kazaja Liya Nurkina y luego a la marroquí Mouna Benabderrassoul, a la que derrotó con más dificultades ya que su estilo no “le era molesto”. Pero en la semifinal le toca enfrentarse a la coreana Hwang Kyung-Seon, la favorita de los Juegos. El combate fue muy igualado pero acabó del lado de la asiática. Le queda intentar subirse al podio en la pelea por el bronce, que la empareja contra una australiana, a la que gana. Se convertirá desde ese momento y de por vida en medallista olímpica.

Épangue no pudo mejorar el metal de su medalla olímpica en los siguientes Juegos, los de Londres 2012, debido a una lesión con un origen cuanto menos inhabitual: la lesión fue producto del resurgimiento de la tuberculosis que sufrió durante su infancia. Avanzamos hasta la siguiente cita olímpica. En Río 2016 Gwladys estuvo a punto de volver a subir al podio, pues compitió por el bronce, pero perdió el combate y se quedó sin medalla. Ese mismo año, pocos meses más tarde, se retiraría. Y es aquí donde nos interesa su trayectoria, pues ha sido amplia y siempre en favor del deporte: Desde 2018 forma parte de la Comisión de Deportes que trabaja en la preparación técnica de los Juegos Olímpicos de París. También ha sido jefa de misión de la delegación francesa en los Juegos Olímpicos de la Juventud de Buenos Aires ocurridos en 2018. No se limitan ahí sus actividades, pues durante los Juegos de Tokio 2020 fue consultora de France Télévisions y comentó el torneo olímpico de taekwondo para ese medio. Asimismo trabaja en el servicio de comunicación de la Federación Francesa de Taekwondo. Entre sus cargos, esta extaekwondista fue elegida para ser la voz de los atletas europeos en su Comisión hasta 2025, promoviendo un deporte responsable con el medio ambiente en el que no se tolerará ningún tipo de discriminación. Entre sus propuestas está crear durante los Juegos de París la primera Casa de los Atletas Europeos. En definitiva, Gwladys Épangue es una exdeportista que no se ha quedado parada tras su retirada y sigue luchando por los valores del deporte en distintos campos.

Foto de Behrouz Mehri/AFP

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