Concienciados olímpicos

KATHY KUSNER: EL EMPEÑO DE UNA PIONERA

El tesón y una inmensa confianza en sí misma es lo que hizo que Kathryn (Kathy) Kusner lograra todo lo que se propuso. Y casi que ganar una medalla olímpica, como hizo, fue uno de sus logros “menores”. Kusner abrió una brecha a las mujeres convirtiéndose, tras una batalla legal, en la primera mujer jockey de caballos en Estados Unidos. Después de ella, otras la siguieron.

El haber nacido en una familia sin suficientes recursos como para proveer a Kathy del dinero necesario para convertirla en amazona de hípica hizo que, desde niña, dedicara muchas horas a la semana a ganar dinero limpiando establos. A cambio, recibiría lecciones de montar. Su empeño en convertirse en amazona, tras años de arduo trabajo en las cuadras, dio sus frutos, primero montando los peores caballos para ir dándole los mejores al apreciar en ella grandes cualidades. Cuando contaba 18 años la invitaron a los trials del equipo ecuestre de Estados Unidos. Al poco ya se hizo acreedora del nombramiento como “Amazona del Año”. Con 21 años ya se unió oficialmente al equipo nacional, siendo la primera mujer que lo hacía en diez años.

En los Juegos de Múnich. Foto de la FEI

Sus primeros Juegos Olímpicos -siempre en la modalidad de salto ecuestre- fue en los de Tokio de 1964, donde acabaría 13ª a nivel individual y 6ª por equipos. Rozaría la medalla en la siguiente cita de México 68, siendo 4ª por equipos pero bajando al 21er puesto a nivel individual. No fue hasta la cita de Múnich 72 en que llegaría la medalla: plata por equipos, siendo 10ª en la prueba individual.

Entretanto Kathy empezó su lucha legal para convertirse en jockey, pues simplemente por el hecho de ser mujer no se le permitió en cuanto solicitó la licencia. Fue en 1968 cuando se decidió llevar el caso a los tribunales. El caso es que cuatro años antes había sido aprobado el Acta de Derechos Civiles que prohibía la discriminación de género. Sin embargo, ni ella ni otras aspirantes a convertirse en jockey se atrevían a ser la primera que pidiera la licencia por el hecho nada banal de temer crearse enemigos en al comunidad hípica de las carreras. Así que pasaron los años hasta que, en el citado 1968, por fin Kathy se decidió a luchar por sus derechos. El abogado que la representaría en su caso se negó a cobrar los honorarios ya que lo que quería era formar parte de un caso que iba a sentar jurisprudencia y del que se hablaría.

Cuando el tribunal estudió su caso la sentencia a la que llegó fue tan rápida (escasos tres minutos) como clara: Kusner, como el resto de mujeres, tenía el derecho a obtener la licencia como jockey. Y, así, se convirtió en octubre de 1968 en la primera mujer jockey de Estados Unidos. Por cierto que no hemos mencionado que fue pionera también a nivel olímpico al convertirse en la primera mujer de su país en conseguir una medalla olímpica en hípica.

Kathy Kusner corrió no solo en su país, sino también en innumerables países del continente americano, así como en varios africanos. Fue la primera mujer en correr la Maryland Hunt Cup, la carrera más larga con obstáculos y una de las más duras del mundo.

De jockey. Foto de Jim McCue/Maryland Jockey Club

Ya retirada Kusner no ha dejado de ser un ejemplo para la sociedad. En primer lugar, por fundar la organización Horses in the Hood (=Caballos en el barrio) que tiene como finalidad llevar a niños en situación de riesgo del área de Los Ángeles a campamentos de caballos, donde los montan. La cifra de los niños que han disfrutado de esa experiencia, que les ayuda a obtener lazos personales y emocionales a través del aprendizaje del cuidado de los caballos y al montarlos, supera el millar.

Pero Kusner, además de la indudable acción social de su fundación, no ha parado una vez retirada: deportista incansable, ha completado 123 maratones y 73 ultramaratones; es una buceadora experimentada y una acróbata en el aire y, por si fuera poco, es piloto de avionetas, siendo la primera mujer piloto en la compañía más grande del mundo de jets (Executive Jet Aviation). Además, ha dado infinidad de clinics por todo el mundo, ha sido comentarista televisiva de pruebas hípicas y ha escrito libros y artículos. Incluso ha participado en una película Disney en la que salía montando a caballo.

La perseverancia y el empeño de esta amazona abrió una puerta a otras mujeres, en este caso en el mundo del deporte. Ello y su faceta filantrópica han completado una vida en la que sólo uno de sus factores lo constituyó una medalla olímpica. 

En los Juegos de Múnich 72. Foto de Gamecock Photo

Un comentario

  • Virginia

    Una gran mujer, lástima que tuviese tantos palos en la rueda al igual que muchas otras,¿es por miedo a verse superados los hombres por lo que todo son obstáculos?

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