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KEVIN ROLLAND: SUPERÓ UN COMA Y GRAVES LESIONES PARA PODER VOLVER A SER OLÍMPICO

Quedar sexto en una final olímpica después de haber saboreado haber ganado en Juegos anteriores una medalla puede parecer poca cosa, pero si se lo preguntan al esquiador francés de Freeski Kevin Rolland les dirá que ser simplemente finalista en los Juegos de Pekín de 2022 le supo a gloria. Y es que Rolland venía de superar una situación que le había dejado en coma durante un tiempo, con numerosas partes de su cuerpo dañadas y teniendo que aprender a caminar de nuevo.

Kevin Rolland compite en Big Air y halfpipe, siempre con esquíes bajo sus pies. Es en esta última modalidad donde ha conseguido sus mayores éxitos, cosechando cuatro medallas en Mundiales (una de oro), tres Globos de especialidad y quince podios en Copas del Mundo. En los Juegos de Sochi, sin embargo, fue donde consiguió su trofeo más preciado: la medalla de bronce en halfpipe. Aunque en la siguiente cita olímpica de Pyeongchang sólo acabara en undécimo lugar se esperaba mucho de él en los Juegos de Pekín…hasta que el 2 de mayo de 2019 sufriera una terrible caída en La Plagne al intentar batir el récord mundial del truco realizado a mayor altura (pretendía llegar a los once metros) en un quaterpipe. Su caída le provocó fracturas en pelvis, vértebras y costillas, que le perforaron los pulmones; traumatismo craneoencefálico con hemorragia, además de dañarse muchos órganos. Estuvo en coma tres días y hospitalizado tres meses, siendo operado varias veces. Le costó un tiempo tener que volver a aprender a andar, más tarde a correr, para más adelante atreverse a coger unos esquíes, pese a que los médicos le habían dicho que no podría esquiar de nuevo.

Foto de Jack Gruber/USA TODAY Sports

Rolland, que se convirtió en padre mientras estaba en coma, se negó a cambiar lo que él llama “el amor de mi vida”, esto es, su vida como esquiador, por muchas advertencias que le habían hecho los galenos. No hizo caso a los médicos y volvió a esquiar cinco meses después del accidente. Tuvo que empezar despacio, desde cero y ya en su primera competición tras el accidente fue octavo.

Kevin Rolland ha protagonizado un documental llamado “Resiliencia”, palabra que se ajusta perfectamente a sus esfuerzos de superación que le han llevado a volver a ser olímpico de nuevo. Aunque según su entrenador ya no es “tan loco” (motivado más bien por su nueva condición de padre) y de que después del accidente cogiera algo de miedo -lógico, por otra parte – e incluso se inhibiera en cierto modo, el esquiador galo ha conseguido disputar unos nuevos Juegos Olímpicos, donde ha llegado a la final, en la que acabó en un más que meritorio sexto lugar. Ser olímpico de nuevo ha sido “un gran momento en mi vida”, según ha confesado. Lo de menos era el puesto. “Pensar en los Juegos Olímpicos mantuvo la llama en mi mente durante toda mi recuperación”, ha dicho Rolland. Los Juegos de Pekín 2022 tuvieron un doble premio para Kevin Rolland, ya que fue uno de los abanderados de su país, en justo premio a su superación. Con 32 años compitió en Pekín con rivales a los que casi doblaba en edad en un deporte que vive de las transformación y la evolución constante. Por cierto, hay que añadir una tercera alegría que le proporcionaron los Juegos de Pekín, puesto que en ellos pudo ver ganar una medalla olímpica (plata, en la prueba de Big Air) a su prima, Tess Ledeaux, una auténtica admiradora de la carrera de Kevin. Y es que es de admirar alguien que haya tomado la determinación de seguir en el deporte de alta competición después de que éste le haya provocado una caída gravísima de la que tardó en recuperarse.

Foto de Diego Azubel/MAXPPP

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