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JERET PETERSON: OTRO TRISTE CASO DE DEPRESIÓN EN EL DEPORTE DE ÉLITE HASTA LLEGAR AL SUICIDIO

Parece que ahora está de moda hablar de la salud mental en el deporte de élite y cuán dañados pueden estar los campeones del deporte. El medallista olímpico de Aerials Jeret Peterson es un triste ejemplo más de lo afectado que puede llegar a estar una persona, en este caso deportista de máximo nivel, hasta llegar al suicidio, como ocurrió en su caso.

El estadounidense Jeret Peterson destacó en la espectacular y acrobática modalidad de Aerials (para el que no la conozca se trata de realizar un gran salto sobre esquíes impulsándose, tras bajar una empinada cuesta, en una plataforma de nieve que propulsa al esquiador hacia arriba) desde 1999 en su etapa como junior. Llegado 2002 fue olímpico por primera vez en su país, en la localidad de Salt Lake City, donde ocupó la novena plaza. Aún era joven y le quedaban sus mejores momentos por vivir. En 2005 ya ocupó el primer puesto en el total de las pruebas de la Copa del Mundo, así que partió como favorito en la siguiente cita olímpica de Turín 2006. Pero allí comenzaron sus problemas.

Foto de Joe Klamar/AFP/Getty Images

En Turín se había clasificado en tercer lugar después de la primera ronda, pero en la segunda intentó el dificilísimo salto denominado “Huracán” consistente en cinco tirabuzones y tres saltos mortales. Si se realiza bien se alcanza la altura de un edificio de cinco plantas. Peterson completó el complejo salto, pero falló al tocar el suelo con una mano. Resultado: bajada hasta la séptima plaza. Había arriesgado para conseguir el oro, teniendo a su alcance una medalla. Y no fue el único mal recuerdo que se llevó de esos Juegos, pues esa noche fue a un bar, bebió probablemente demasiado, se peleó con su mejor amigo y le dio un puñetazo. Intervino la Policía local y entre la misma y los dirigentes deportivos de Estados Unidos determinaron que Peterson debía abandonar el país y volver en el primer avión. Lejos de no tener más consecuencias el hecho, el esquiador perdió patrocinadores al haber llamado -negativamente- la atención pública mundial.

Ese incidente agravó una situación mental que ya era precaria pues demasiadas desgracias se habían ido acumulando en su corta vida: la muerte de una hermana en 1987 atropellada por un conductor ebrio, el haber sufrido Peter abusos siendo niño y la muerte por suicido de su mejor amigo en 2005 delante del propio Jeret. No ha de extrañarnos pues que Peterson cayera en depresión y en abuso del alcohol. Sin embargo, un mes después de los incidentes de los Juegos de Turín (y del batacazo de no haber vuelto con una medalla al cuello) Peterson se “vengó” ganando el campeonato nacional.

En 2008 dejó de competir para dedicarse a trabajar en la construcción. Dejó de beber y se trató de su depresión. Meses más tarde regresó a la nieve y se clasificó para los Juegos de Vancouver 2010. Aquí sí que pudo poder en práctica su mayor venganza porque Jeret se fue de ellos con una medalla (de plata) y atreviéndose de nuevo con el “Huracán”, que en esta ocasión no falló.

A partir de ahí poco sabemos de él hasta la triste noticia del 25 de julio de 2011 cuando dejó un mensaje a la Policía pidiéndoles que recogieran su cadáver porque, en efecto, Jeret se suicidió y lo hizo de la exacta misma manera que su mejor amigo: disparándose con un rifle. Sí que sabemos que tres días antes había sido arrestado por conducir ebrio y que un año antes había sido declarado culpable de robar en una casa. Es decir, no había superado sus problemas.

Preferimos acordarnos de él como el organizador, en 2006, de una recogida de fondos para ayudar a un compañero esquiador del equipo olímpico de Salt Lake City que había sufrido un grave accidente chocándose al realizar una bajada. O recordar que llegó a ganar cuatro pruebas de la Copa del Mundo y a subirse en el podio en otras cinco ocasiones. O que tiene el récord mundial de la máxima puntuación sumando dos saltos: 268.7 puntos. Jeret Peterson fue uno de esos grandes deportistas que han sufrido depresión y problemas de salud mental. Su suicidio debería haber dado la alarma sobre este tema cuando se produjo, en 2011. Quizás habríamos reaccionado más a tiempo ante este problema y evitado otros posteriores del mismo signo.

Foto de Gerry Broome/Associated Press

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