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WOJDAN SHAHERKANI: LA JUDOCA SAUDÍ QUE ENTREABRIÓ UNA PUERTA A LAS MUJERES DE SU PAÍS QUE NO ACABA DE ABRIRSE

Quien siga a esta página sabrá que no solo los campeones hacen historia en los Juegos Olímpicos. A veces el simple hecho de participar supone un logro mayúsculo, como es el caso de la protagonista de este artículo, la judoca de Arabia Saudí Wojdan Shaherkani. Al conocer su país de nacimiento habrán comprendido la razón de por qué hablamos de ella: efectivamente, tuvo el honor de ser la primera mujer de su país en ser olímpica. Tras el aspecto positivo a resaltar de su logro está el negativo: este hecho no ocurrió hasta los Juegos Olímpicos de Londres celebrados en 2012, es decir, demasiadas ediciones olímpicas sin contar con deportistas mujeres de Arabia Saudí.

Shaherkani participó en los Juegos no sin polémica por parte de sus compatriotas…y no sin la inestimable ayuda del COI, puesto que le concedió una invitación ya que no habría podido participar de haberse tenido en cuenta criterios estrictamente de resultados deportivos. Y es que Wojdan ni siquiera es cinturón negro. Cuando tomó parte en los Juegos de Londres era cinturón azul, dos categorías por debajo del negro. Es más, sólo llevaba dos años practicando judo.

Foto de Kim Kyung-Hoon/Reuters

Hasta Londres 2012 tres países aún no habían mandado a ninguna mujer a participar en una cita olímpica: la citada Arabia Saudí, Catar y Brunei. Shaherkani fue la primera saudí en debutar en un torneo olímpico, pero no fue la única de su país compitiendo en Londres, puesto que pocos días más tarde la atleta (especializada en los 800 metros) Sarah Attar, entrenando en una universidad estadounidense, también participó.

Además de la oposición generalizada en su país a que las mujeres practiquen deporte, se unió la oposición, ya en Londres, de activistas pro derechos de las mujeres que se oponían a que la iraní participara con hiyab. Profundicemos en este punto, puesto que el asunto, no tan baladí, estuvo a punto de dejar fuera a la judoca iraní. Por una parte el Comité Olímpico de Arabia Saudí exigió (recalcamos el verbo exigir) a Shaherkani que “se vistiera modestamente, no se mezclase con hombres y fuera acompañada por un tutor masculino” durante su estancia en Londres. Huelga decir que Wojdan, según su Comité Olímpico, debía competir con hiyab en todo momento, hasta el punto de amenazar con su retirada si no se le permitía. Por otra parte la propia federación internacional no le permitía competir con hiyab, además aduciendo una razón de peso: el pañuelo de marras podría producirle un estrangulamiento. Junto a la federación activistas feministas se manifestaron a las puertas del Excel londinense (recinto donde tendrían lugar las competiciones de judo) en contra del uso del hiyab. Entre las amenazas de unos y de otros tuvo que intervenir el COI llegando finalmente a una solución intermedia: se le permitiría a Wojdan cubrirse la cabeza, pero con una especie de gorro de piscina que le dejaría el cuello al descubierto, así como la barbilla.

Foto de Chang W. Lee/The New York Times

La nacida en La Meca, de cuya vida personal nada podemos contar porque nada ha trascendido, pudo de esta manera participar el 3 de agosto de 2012…aunque su primer y último combate le duró apenas 82 segundos, perdiendo ante la puertorriqueña Melissa Mojica. Aun con todo, la iraní se mostró contenta. Ya había hecho historia y, es más, se auguraba un gran futuro para ella y para la participación femenina saudí en general. Ella puso la primera piedra, abrió una puerta hasta entonces cerrada a cal y canto. Los pasos se dan , pero son muy pequeñitos hasta el momento. En la siguiente cita olímpica la presencia femenina saudí subió de dos a cuatro participantes, pero en Tokio 2020 se volvió a reducir a dos. Un paso adelante y otro para atrás. No parece que la política saudí haya cambiado especialmente hacia la participación de las mujeres, pese al logro de la pionera Shakerhani, cuyo resultado deportivo, admitámoslo, poco importa. Al menos la judoca iraní se llevó toda una ovación con el público puesto en pie cuando fue anunciado por megafonía su nombre. Reacción que sólo puede significar una cosa: apoyo a la participación de las mujeres en el deporte de los países donde éstas tienen restricciones. No dudamos que Wojdan tendrá dificultades para practicar deporte en su país, al menos no las mismas condiciones que sus colegas masculinos, incluso la sociedad es posible que la mire despreciativamente, pero nos quedamos con la frase de una mujer saudí residente en Gran Bretaña que contempló el debut de su compatriota: “Wojdan es una ganadora para mí, para millones de mujeres y de hombres en el mundo”.

Foto del Toronto Star

Un comentario

  • Virginia

    Ya participar es un oro olímpico, ojalá se pueda hablar solo de deporte en el futuro pero con gente tan retrógrada en sus países vamos a tardar mucho en verlo desgraciadamente.

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