Legendarios

JAN-OVE WALDNER: EL “MOZART” DEL TENIS DE MESA NO ES CHINO

Es LA leyenda del tenis de mesa. Y no es chino, ni siquiera es asiático, sino sueco. De hecho, es el primer jugador no chino, ni surcoreano ni japonés en proclamarse campeón olímpico. Lo hizo en Barcelona 92, además de hacerse con la plata en los Juegos de Sídney de 2000. Hay que decir que asimismo es uno de los únicos siete jugadores que compitieron en el debut olímpico del tenis de mesa, ocurrido en los Juegos de Seúl 88. Otro logro a tener en cuenta: fue el primero de los únicos cinco hombre en lograr un Grand Slam, eso es, ganar el oro olímpico, el Mundial y la Copa del Mundo en torneos individuales en un mismo año (en su caso, en 1992). Además de todo eso y de un sinnúmero de medallas (por ejemplo hasta once oros en campeonatos europeos) Jan-Ove Waldner, que así se llama el jugador del que estamos hablando, tiene un logro que posiblemente tenga incluso más mérito: ser una leyenda del tenis de mesa en la mismísima China siendo sueco.

En China, cuna de este deporte y fábrica de multitud de campeones, Waldner fue durante décadas más que conocido: admirado. De hecho, en los 90 era incluso más conocido que Bill Clinton, según cuentan y, de lejos, la figura sueca más conocida. Hasta el servicio de correos chino le dedicó un sello. Mientras que en el mundo Waldner era conocido como “el Mozart del tenis de mesa” por su maestría y técnica, en China le apodaron “Árbol de hoja perenne” porque también hay que apuntar la longevidad de este jugador, cuya carrera se extendió durante treinta largos años. Teniendo en cuenta que en el tenis de mesa los reflejos son más que fundamentales, así como la coordinación ocular, es meritorio que este sueco estuviese en la élite durante décadas, llegando a enfrentarse a jugadores que podrían ser sus hijos y frente a cuyos entrenadores ya se había enfrentado en el pasado.

Muchas cosas podemos contar de Jan-Ove Waldner, pero no podemos dejar de afirmar que muchos le consideran el mejor jugador de la historia y, por descontado, el mejor jugador de tenis de mesa no chino. También es tenido como el mejor técnicamente. Muy completo, era capaz de encontrar muy diversas formas de ganar los puntos. Otro de sus fuertes era el servicio, sin olvidarnos del control de la pelota. Por si fuera poco, fue todo un pionero al ser el primer jugador completo, es decir, dominando el juego defensivo y el ofensivo, cambiando el ritmo y el estilo y jugando en todas las distancias. Si a ello le unimos el gran control mental que tenía -tan fundamental en el tenis de mesa- obtenemos como resultado el grandísimo jugador que fue.

Participó en cinco Juegos Olímpicos (los celebrados desde Seúl 88 a Atenas 2004, donde, por cierto, se quedó a un paso de la medalla individual llevándose la llamada “medalla de chocolate”, esto es, el cuarto puesto).

 

Su relación con China comenzó pronto y se ha extendido hasta la actualidad, tras abrir un restaurante en Pekín. Jan-Ove comenzó muy pronto en su deporte, hasta el punto de alcanzar la final del campeonato Europeo a los 16 años. Hay que decir que este jugador no nace de la nada, puesto que la escuela sueca ya contaba con grandes campeones, pero ninguno con el nivel de superar a los chinos hasta que llegó Waldner. Cuando aún estaba en sus comienzos y junto a otros compañeros de selección viajó a China para entrenar allí junto a jugadores chinos de nivel. Jan-Ove reconoce que en ese stage aprendió mucho y le ayudó a despegar en su carrera posterior.

Como curiosidad diremos que un personaje de la serie “The Office” (Dwight) le cita como uno de sus héroes y en otra serie de Netflix se le denomina “el Michael Jordan del tenis de mesa”. Un último dato demoledor: en su carrera ganó más de 45 medallas de entre los más importantes campeonatos internacionales. El hombre que acabó con el dominio chino, ya retirado, sigue cobrando unos emolumentos que casi igualan lo que ganaba cuando era número uno del mundo gracias a un contrato de por vida con una marca alemana de tenis de mesa que representa.

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