Legendarios

TIBOR BENEDEK: CARISMÁTICO HISTÓRICO DEL WATERPOLO

Si nos preguntamos por leyendas del waterpolo (en este caso masculino) sin duda ha de entrar en la terna final el húngaro Tibor Benedek. Como jugador y como entrenador. Por resumir muy someramente su palmarés obtuvo tres oros olímpicos (en Sídney, Atenas y Pekín) de sus cinco participaciones, cuatro medallas en Mundiales (una de ellas de oro) y siete en Europeos. Eso como jugador a nivel de selección. A nivel de clubes habría que sumar los máximos títulos en sus equipos húngaros e italianos. Finalmente, como entrenador en 2013 conseguiría el oro Mundial a lo que hay que sumar cuatro platas en diversos campeonatos del máximo nivel.

Una vez echado un rápido vistazo a sus logros materializados en medallas se impone hablar del Tibor Benedek jugador y persona. Proveniente de una familia de actores, empezó a nadar a los cinco años por prescripción médica al tener problemas en la columna. Le gustaba nadar, sí, pero también jugar con una pelota así que la solución era fácil para combinar esas dos aficiones: el waterpolo, siendo además su país potencia de primerísima clase a nivel mundial. Si además resultó que su padre era amigo de un campeón olímpico (Gábor Csapó), quien lo cogió de la mano y le introdujo en su deporte es fácil concluir que, unido a sus naturales capacidades, el niño Tibor se convertiría en un más que futurible campeón. Además, siendo aún niño, Tibor destacó por su capacidad de trabajo no dudando en quedarse un par de horas más a practicar una vez acabados los entrenamientos.

Tenía una zurda prodigiosa que le convirtió en uno de los máximos goleadores de la historia. Sin ir más lejos, en los Juegos de Barcelona 92, con apenas 20 años, se convirtió en el máximo goleador, algo que repetiría en los siguientes Juegos. En total, Benedek ocupa el segundo lugar de goleadores en toda la historia de los Juegos. No ha de sorprendernos que fuera elegido como Jugador del Año en Hungría en 1992, 93 y 94, y eso teniendo en cuenta la potente pléyade de jugadores con las que contaba y sigue contando ese país.

Durante sus años como jugador del Pro Recco italiano, uno de los equipos más poderosos del mundo, se juntó con un auténtico equipazo de figuras del waterpolo. Entre ellas estaba el malogrado Jesús Rollán, a cuya casa no dudaba en acudir Tibor a menudo, auténtico epicentro del equipo. En el Pro Recco también coincidió con Alessandro Calcaterra, figura del Settebbello. La mujer de Tibor, Federica, acabó yéndose con Calcaterra, con quien se casó posteriormente. Estos hecho, naturalmente, provocaron un “incendio” en el seno del equipo que el guardameta español se encargaría de apagar por el bien del equipo.

Más tarde el propio Benedek encontraría a una nueva media naranja, ya en su Hungría natal. En 2018 la pareja -ella modelo de profesión- protagonizaría la campaña para atraer turismo a Hungría en época invernal. Porque Benedek era todo un ídolo en su país, huelga decir. Después de haber dado muchas alegrías a la afición magiar con sus títulos como jugador, nada más retirarse y convertirse en entrenador contribuyó a engordar el palmarés de la selección centroeuropea.

Foto de UVSE Vizilabda/Facebook

Sin embargo, Tibor Benedek tuvo un desenlace prematuro, al fallecer a los 47 años (le quedaba un mes para cumplir 48) tras más de dos años de lucha contra un cáncer de páncreas. La prueba del cariño y la admiración que el mundo del waterpolo le tenía se vio en los actos de homenaje que se celebraron de forma improvisada tanto en su país como en Italia. Miles de aficionados llevaron velas frente a la piscina Alfred Hajos de Budapest, así como otro acto en la piscina genovesa de Punta Sant´Anna, donde autoridades, excompañeros y seguidores se unieron para recordarle. Asimismo un diario magiar inició una campaña para denominar Tibor Arena el Duna Arena, sede del Mundial de la FINA en 2017. Al año de su muerte se inauguró una placa en un paseo de la localidad de Recco, justamente en un paseo que ya porta su nombre. Además, en diciembre de 2020 fue elegido el mejor jugador de waterpolo del siglo XXI. Era tan querido que el propio Calcaterra publicó un vídeo muy cariñoso dedicado a su persona.

No nos queremos olvidar de otro legado debido a este magistral jugador: La Ley Benedek que consiste en entregar a las viudas de medallistas olímpicos el monto total de la pensión de viudedad y no el 50%. Curiosamente fue aprobado por el Parlamento húngaro días después del fallecimiento del genial jugador.

Foto de origo.hu

Un comentario

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.