Entrevistas

SERGI BRUGUERA, PLATA EN ATLANTA 96: “LOS JUEGOS OLÍMPICOS SON LA ESENCIA DEL DEPORTE”

En Atlanta 96 una leyenda del tenis, como es André Agassi, conseguiría -eso sí, años más tarde- un “falso” Golden Slam (ganar todos los títulos del Grand Slam y conquistar la medalla de oro en unos Juegos Olímpicos), pues sumó el oro olímpico a su palmarés de victorias en finales de Grand Slam. Decimos “falso” porque lo realizó en diferentes años y no en el mismo, como sí hizo la única persona que hasta ahora lo ha realizado: Steffi Graf. No obstante, su oro “en casa” de los Juegos de Atlanta levantó polvareda: de admiración ante su público local y, años más tarde, de escándalo al confesar el tenista de Las Vegas que llegó a doparse…justamente por esa época.

Pero no vamos a hablar hoy del genio de Nevada, sino de su rival en esos Juegos de Atlanta: el español Sergi Bruguera. Pasados unos años llegó a decirse que Bruguera se había sentido estafado ante la confesión de Agassi y que quería el oro. El propio tenista español nos desmiente dichas declaraciones: No tengo ninguna sensación agridulce por haber perdido la final de Atlanta 96 frente a André Agassi. Estoy encantado de haber ganado la medalla de plata. Más tarde me preguntaron que si, al haber confesado más adelante Agassi que se había dopado ese año, en el 96, que si le quitaban la medalla yo la aceptaría y yo dije que sí, pero en ningún momento entré en la polémica. Nunca dije que me sentía estafado y robado aunque, evidentemente, si había jugado el torneo olímpico dopado eso no me gustaba”.

Al actual capitán del equipo español de Copa Davis, con el que ha llegado a triunfar, le tocó vivir una época como tenista -en los años 90- en el que despuntaban las españolas Arantxa Sánchez Vicario y Conchita Martínez. Él abrió en parte la puerta para futuras figuras masculinas del tenis español. Llegó a ganar dos Roland Garros y a colocarse en el número 3 del ránking mundial. Pero quizá su mayor logro fue una plata olímpica que si bien en su momento vino de una derrota (perder la final), con el tiempo se saborea como el gran logro que es. Para Bruguera, supone de lo más importante y destacado de su palmarés: Mi medalla olímpica la pongo en uno de los lugares más altos dentro de mi palmarés, evidentemente. Es diferente si ganas a si haces plata, pero la medalla olímpica la pongo a la altura de los Grand Slams y dentro de las cosas más importantes que he hecho en mi carrera. Yo comparo la importancia de los Juegos Olímpicos a un Grand Slam, jugándose además cada cuatro años. Obviamente no tiene la historia detrás que tienen los Grand Slams, pero tener una medalla olímpica es algo único y es la esencia del deporte.

El barcelonés nos contó su experiencia en Atlanta: “Fue espectacular. Los Juegos Olímpicos son la esencia del deporte, lo máximo. Están ahí compitiendo todos los deportistas. Siempre he seguido desde pequeño todos los Juegos por televisión. Para mí poder competir en unos Juegos fue un sueño, incluso cuando aún no era olímpico el tenis, como pasaba cuando era pequeño. Cuando era niño soñaba con Roland Garros, Wimbledon, la Copa Davis…y no pensaba en los Juegos, pero de repente poder competir en unos Juegos y poder acceder a una medalla es algo brutal”. Se ha criticado mucho el caos organizativo de esos Juegos que le tocó vivir. Sin embargo, dicha desorganización no le tocó de pleno al tenista. Nos explica por qué: Durante los Juegos en sí de Atlanta la federación muy inteligentemente nos puso en una casa muy cerca de donde competíamos porque, de haber estado en la villa olímpica creo que había como una hora y media de traslado. Había un poco de caos en la organización pero nosotros estuvimos muy bien, durmiendo muy bien, bien preparados, con un equipo completo de masajista, doctor, etc. La verdad es que estuvimos muy bien y fue una ventaja habernos alojado donde estuvimos”.

En la final olímpica fue dominado en todo momento por Agassi, que le venció con un resultado de 6-2, 6-3 y 6-1. En descargo del español hay que decir que se jugaba en pista dura, cuando la especialidad suya era la tierra batida. Si además de eso añadimos un enfervorizado público apoyando a su ídolo local obtenemos el cóctel perfecto para finalizar con una victoria de Agassi. Lo contrario habría sido una sorpresa mayúscula, aunque el americano aún no había logrado alcanzar el número 1 mundial que lograría tres años más tarde. Sea como fuere, para los anales quedará esa valiosa medalla de plata de Sergi Bruguera, una más del tenis español en Juegos Olímpicos.

 

 

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