Camino a Pekín

COLBY STEVENSON: EL REGRESO MÁS MILAGROSO PARA LOS JUEGOS DE PEKÍN 2022

Colby Stevenson está convencido de que está viviendo sus “años de vida extra”. Considera que volvió a nacer el 8 de mayo de 2016, cuando contaba 18 años de edad. Entonces se encontraba gozando del que hasta ese momento era su mejor momento como esquiador profesional en la modalidad de freestyle, concretamente de slopestyle. Había esquiado ese día como nunca lo había hecho en un evento en Mount Hood, Oregon, cuando, conduciendo de vuelta por una desierta carretera de Idaho, se durmió una milésima de segundo al volante, lo suficiente como para provocar una accidente que bien podría haberle costado la vida. El accidente le causó lesiones en costillas, mandíbula, cuenca del ojo, en el cuello y, lo que es peor, partió su cráneo en 30 sitios. Si salvó la vida fue porque con él viajaba un esquiador colega, John Michael Fabrizi, que había participado con él en la misma prueba. Fabrizi resultó ileso, así que salió a la carretera para parar algún coche. Colby fue trasladado por aire a un hospital, donde pasó tres días en coma, despertando sin recordar absolutamente nada del accidente. Tras ser operado varias veces, incluyendo una ocasión en que se le introdujo una placa de titanio, Stevenson puede considerarse extremadamente afortunado ya que se recuperó hasta el punto de poder volver a la práctica del esquí. Forma parte de ese 1% de víctimas de fracturas en el cráneo que no han sufrido daños cerebrales. Los médicos temían en un primer momento que pudiera incluso volver a caminar pero Colby les ha quitado la razón: la primera frase que pronunció al recobrar la consciencia fue “¿Cuándo podré esquiar de nuevo?” y vaya si lo ha hecho: ganando a su vuelta su primera prueba de la Copa del Mundo.

Colby Stevenson nació en Park City, una de las cunas de los deportes de nieve en Estados Unidos, por lo que no es de extrañar que a los dos años de edad ya esquiara y que participara en las primeras competiciones de slopestyle con solo ocho años. El esquí le ha dado todo, era y es su mayor pasión. Mientras estaba convaleciente en el hospital realizaba mentalmente los trucos de su especialidad deportiva en la cabeza. La rehabilitación duró meses, conviviendo con dolor crónico en el cuello, problemas de equilibrio derivados del oído interno (todo esto fundamental para el desarrollo de su deporte) y hasta tenía dificultades para tomar las decisiones más simples. Pero su recuperación fue más rápida de lo esperado, montando a los tres meses de ocurrido el accidente en una bicicleta de montaña, la primera vez que realizaba una práctica deportiva.

Cuando los médicos le dieron el vía libre para volver al esquí le advirtieron que ponerse boca abajo (algo de lo más común y esencial en el slopestyle) podría provocarle serios problemas de vértigo y mareos, pero él lo primero que hizo al ponerse unos esquíes fue realizar un doble cork 1080. Y lo hizo correctamente. “Nunca había sentido una libertad tal tras aterrizarlo”, comentó.

Foto de US Ski & Snowboard

Ocho meses después del accidente participó en una prueba de la Copa del Mundo…y la ganó. Sólo pensaba en participar, pero ganó su primera prueba importante. Lo curioso es que Colby Stevenson se encontraba ya preparado y repuesto a tiempo para participar en los que tenían que ser sus primeros Juegos Olímpicos, los de Pyeongchang 2018, pero una inoportuna lesión en el hombro lo impidió. Tras ese contratiempo venció en los prestigiosos X Games.

El accidente ha traído consecuencias positivas en su vida, aunque nos parezca mentira. El propio Colby reconoce que antes del mismo era egocéntrico y demasiado centrado en el esquí hasta el punto de suspender en la escuela. El accidente cambió su mentalidad y sus prioridades. “Es lamentable que algo tan drástico como un grave accidente de coche cambie mi mentalidad hasta el punto de ayudarme a prosperar y crecer en el deporte”, ha reconocido. Le pasa como a tantos que han pasado por circunstancias semejantes: que ahora aprecian más las cosas simples de la vida. Incluso ha pasado de tener pensamientos negativos (en su vida anterior) a convertirlos en positivos en su “nuevo yo”. Un nuevo Colby Stevenson ha resurgido tras ese 8 de mayo y, a nivel profesional, se ha convertido en un grande de su deporte y uno de los favoritos a medalla en los Juegos Olímpicos de Pekín, donde ya tiene plaza. ¿Serán esos por fin “sus” Juegos? Venza o no, él ya ha ganado de sobra.

Foto de Dave Chidley/The Canadian Press via AP

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