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OLÍMPICOS CONVERTIDOS EN INVENTORES

De entre los numerosísimos deportistas que han tenido el honor de ser olímpicos de vez en cuando nos encontramos sorpresas bien sea por sus otras profesiones, ocupaciones benéficas o, como en el caso de hoy, haberse dedicado a realizar inventos. Contaremos brevemente la historia de un puñado de olímpicos que han dejado para la posteridad una serie de inventos, más o menos utilizados según el campo de acción.

-El belga Jean Verbrugge compitió en esgrima en los Juegos de 1920 realizados en Amberes y 1928 de Ámsterdam, quedando en esta última ocasión al borde del podio olímpico al ser cuarto. Su padre, Cyrille, había sido olímpico y campeón, aunque en unos Juegos, los denominados “intercalados” de 1906, que no cuentan en el palmarés oficial. Jean, del que nos ocupamos, fue más famoso como médico que como deportista. Había sido un brillante estudiante, doctor en medicina, cirugía y obstetricia. Sus altas calificaciones le proporcionaron una beca en la prestigiosa Clínica Mayo. Más tarde llegaría a dirigir el Departamento de Cirugía de un hospital de su país. No se limitó a ser médico -y profesor de universidad- sino que publicó más de 175 publicaciones médicas, textos universitarios, llegando a ser elegido presidente de la Sociedad Belga de Cirugía. De hecho, es considerado uno de los cirujanos ortopédicos más importantes e inventor del llamado “fórceps Verbrugge”, un instrumental médico universalmente extendido y usado en cirugía para las fracturas de hueso. Se trata de una especie de “cepo” que sujetaría los huesos.

-El canadiense Johnny Fitzpatrick coincidió con el anterior en unos Juegos, los de 28 de Ámsterdam, aunque en el deporte del atletismo, donde se especializó como velocista. Sus mayores éxitos deportivos los logró en los llamados “Juegos del Imperio Británico”, consiguiendo tres medallas en los disputados en 1930. Fitzpatrick compaginó el deporte con los estudios universitarios, además de servir aunque fuera brevemente en el cuerpo de la Policía Montada del Canadá. Quizá influido por su época trabajando en compañías energéticas y de construcción, así como para el Ministerio de Autopistas de Ontario, Fitzpatrick llegó a inventar y desarrollar una estructura que adoptó su nombre: la “cúpula Fitzpatrick”, que sirve para almacenar grandes cantidades de mezcla de arena y sal para las carreteras con el fin de ponerlas sobre ellas en invierno cuando se cubren de nieve o hielo y facilitar el tránsito. Este atleta olímpico obtuvo la patente en 1972. Su invento se usa prioritariamente en Canadá, pero también a nivel internacional. Igualmente concibió cuando trabajaba para el citado ministerio de Ontario un sistema para evitar la formación de hielo en el río San Lorenzo. El hielo imposibilitaba el paso de los ferries. Todo ello hace que posiblemente John Fitzpatrick fue más conocido como inventor que como atleta olímpico.

-Otro atleta, en este caso de la entonces Alemania Federal, es objeto de nuestra atención. Se trata de Thomas Zacharias, saltador de altura que compitió en los Juegos de México 68. Hijo de un famoso compositor y violinista, se dio a conocer por realizar un invento más que por sus resultados deportivos. Pese a que era saltador de altura su invento tiene que ver con la especialidad de vallas. Dedicado a la didáctica del deporte (publicó, por ejemplo, dos libros sobre la biomecánica en el golf) y los materiales del deporte, creó la “valla Zacharias”, especialmente ideada para iniciarse en esta especialidad cuando aún no se ha practicado. Se ajusta a diferentes alturas, de ahí que sea ideal para niños y no iniciados. Zacharias también ha publicado libros sobre la técnica en el salto de altura y de longitud.

Thomas Zacharias (Foto de Olympedia) y su invento de valla ajustable

Un comentario

  • Virginia

    Fueron más importantes por sus inventos, no los conocía pero me parece muy interesante saber que eran gente inquieta que veia más allá de “futbol es futbol”

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