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ARTURO Y HORACIO GRAMAJO: LOS HERMANOS OLÍMPICOS QUE PASARON A LA HISTORIA POR CREAR UN PLATO CULINARIO

Dos hermanos argentinos que tuvieron el honor de ser olímpicos hicieron historia por dos hechos totalmente diferentes. Por una parte tomaron parte en el debut de su país en unos Juegos Olímpicos de invierno, siendo rivales entre sí, además quedándose -uno de ellos- a décimas de lo que podría haber sido el primer podio de Argentina en unos Juegos de invierno. Por otra, son incluso más recordados por crear un plato culinario que se ha hecho tremendamente popular en su país además de en Uruguay, plato que lleva su apellido. Por esta última razón han entrado en los anales.

Quién sabe si los Gramajo serían ahora más populares de haber subido a un podio olímpico. Relataremos primero qué ocurrió en esos ya lejanos Juegos de St. Moritz que tuvieron lugar en 1928. En ellos la delegación argentina acudió con únicamente diez atletas. Al menos eran más que lo ocurrido en los anteriores Juegos de invierno, los primeros de la historia en deportes de invierno, donde el país sudamericano no participó. Los hermanos Arturo y Horacio Gramajo participaron en sendos vehículos de bobsleigh, en el llamado Argentina 1 estuvo Arturo, mientras que Horacio lo hizo en el vehículo de Argentina 2. Tras la primera manga, Argentina 1 quedó en tercer lugar, mientras que el segundo vehículo acabó en novena plaza. La segunda manga daría los resultados definitivos. El bob de Horacio Gramajo realizó un gran tiempo, aunque una vez completados los descensos de todos los participantes obtendría una quinta plaza, algo por otra parte nada despreciable. Sin embargo, su hermano Arturo y el resto de su equipo rozaría la medalla, colocándose a tan solo siete décimas de Alemania 2, finalmente bronce. Dos diplomas para los hermanos Gramajo y sus compañeros.

Toca ahora hablar de la vida aparte del bobsleigh de Arturo y Horacio Gramajo. Se dedicaron a ese deporte, admitámoslo, caro, porque provenían de una familia acaudalada. Su madre era una millonaria que tenía propiedades y tierras distribuidas por todo el país. Por parte de padre tampoco andaban necesitados, ya que fue alcalde de Buenos Aires. Los hermanos Gramajo estudiaron en Suiza e Inglaterra y nunca necesitaron trabajar. Todo lo contrario: como también, aparte de millonarios, habían sido agraciados por la naturaleza, vivieron una vida de auténticos playboys. Viajaban mucho, por Europa y Estados Unidos. Entre sus amistades se contaban estrellas de Hollywood, como Ginger Rogers, por citar alguna. Arturo vivió un tiempo en París, se cuenta que incluso fue diplomático en la Embajada argentina. Entre sus pasatiempos de millonarios estaba el esquí. Él fue uno de los fundadores del Club de Esquí Argentina y de la Asociación Argentina de Esquí y Senderismo. Arturo acabaría casándose con una bailarina de Hollywood, Colette Schmith. Horacio, por su parte, contrajo matrimonio a los 40 años con una joven de sólo 17. A los tres meses de haber nacido el primer y único hijo de la pareja, Horacio murió a causa de una intoxicación alimenticia provocada por unos hongos envenenados que provenían de su propio huerto. No fue la única víctima del error, puesto que también falleció el cocinero de la mansión.

El “revuelto Gramajo”

Siguiendo con la cocina, si hablamos aquí de ellos fue porque los hermanos Gramajo dieron su nombre a un plato “invención” suya (si es que de invención puede hablarse en la cocina) y por el que se convirtieron en ampliamente conocidos: el denominado “revuelto Gramajo”, compuesto básicamente de patatas, huevos y jamón. Sobre este plato circulan varias leyendas. Nos quedaremos con la que más ha calado en el imaginario colectivo, que cuenta que una noche de la década de los años 30, los millonarios hermanos, conocidos en todos los restaurantes de prestigio, tenían hambre, pero encontraron cerrados todos los restaurantes. Era una más de sus noches de fiesta. Ni cortos ni perezosos, entraron en el restaurante Río Bamba, donde entraron en la cocina para ver qué quedaba. “Hacían lo que querían y los conocía todo el mundo”, cuenta sobre el hecho un descendiente. Encontraron los tres ingredientes mencionados, los mezclaron improvisando y…el resto es historia. Había nacido el “revuelto Gramajo”, bautizado así por los dueños del local “asaltado” por los hermanos. El restaurante Río Bamba pronto lo incluyó en su carta, fue imitado por otros establecimientos y enseguida se convirtió en popular. De esta forma, estos hermanos olímpicos entraron en la historia por razones bien alejadas de sus resultados deportivos.

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