Camino a Tokio

SIOBHAN-MARIE O´CONNOR: MEDALLISTA OLÍMPICA PESE A LOS EFECTOS DE UNA GRAVE ENFERMEDAD

La nadadora británica Siobhan-Marie O´Connor era una jovencísima promesa de cara a los Juegos Olímpicos que se iban a celebrar en su país en 2012. De hecho, era la componente más joven del equipo británico, con 16 años. Poco antes de la cita olímpica debutó en el gran concierto internacional en el Mundial de Shangai (tenía por entonces 15 años) pero, a los pocos meses, empezó a encontrarse mal. Lo achacó por entonces a un virus que hubiese cogido en la ciudad china y que le provocaba una incontrolable diarrea, llegando a ir al baño hasta 20 veces al día. Por descontado, ello le provocaba una intensa fatiga y dolores, además de una grave pérdida de peso y de fuerza, sin poder alzar ningún peso. La situación se agravó, llegando a afectarle a la vista. Al despertarse, pasaba los primeros 20 minutos con una visión muy borrosa. Siobhan se asustó. Paralelamente, se quedaba dormida constantemente, incluso sus profesores le permitían dormir en clase. La situación afectó claramente  a todos los aspectos de su vida cotidiana y, huelga decir, a sus entrenamientos y prestación en competición. Pero lo peor era la incertidumbre de la causa real de su estado de salud. Para más inri, en 2015 vivió un trágico episodio: sobrevivió a un tiroteo realizado durante una concentración de su equipo de natación realizado en la universidad de Arizona del Norte.

A pesar de todo Siobhan pudo estar en los los Juegos de Londres 2012, aunque acabara en el puesto 21º en la prueba de los 100m braza y 8ª en el relevo 4×100 por estilos. Justo después de los Juegos llegó el diagnóstico de lo que le estaba pasando: colitis ulcerosa, una enfermedad intestinal inflamatoria que puede llegar incluso a poner en riesgo la vida y es una de las grandes causas del cáncer de colon. A pesar de la gravedad de su enfermedad (además de ser molesta) el saber lo que padecía le supuso un alivio. Aunque tuvo que pelear en el siguiente ciclo olímpico con la enfermedad, que se manifiesta en brotes incontrolados en cualquier momento -lo que sin duda causa un gran impacto en el entrenamiento de O´Connor-, la joven nacida en Bath siguió capeando hasta llegar a la siguiente cita olímpica. Su enfermedad, además, le causaba vergüenza, por lo que ocultó su condición. Tampoco quería que se conociera para que no sonara a excusa en caso de tener malos resultados. Con su sistema inmunitario afectado (lo que ha aumentado sus temores ante la pandemia actual de coronavirus) y fatiga crónica unida a severos dolores, no ha cesado de entrenar. Incluso su calendario de entrenamientos podríamos pensar que corresponde al de cualquier deportista de élite: entrena 20 horas semanales en piscina más diez más fuera de ella. Se levanta a las 6:15 de la mañana y ya ha entrenado un buen rato antes incluso de desayunar.

Foto de AFP/Getty

El caso es que Siobhan-Marie se sorprendió a sí misma ganando una medalla en los Juegos de Río 2016. Fue la de plata en la prueba de 200m estilos individual, siendo la primera nadadora británica en hacerlo en esa prueba. Además, se le escapó el oro por unos meros 0.3 segundos. Por delante de ella sólo pudo situarse la grandísima Katinka Hosszú. Entre medias, la nadadora inglesa había conseguido medallas en campeonatos mundiales, europeos o de la Commonwealth, viéndose así recompensado su tremendo esfuerzo.

Pero entonces, su enfermedad volvió a agravarse y la llevó a los hospitales desde diciembre de 2018 a enero de 2019. Esos meses, y los anteriores y posteriores, le hicieron replantearse una retirada y, por consiguiente, una renuncia para estar en los que serían sus terceros Juegos Olímpicos. Volvieron los miedos y los temores; tenía el ánimo por los suelos. Sin duda su salud y fuerza mental se vieron afectadas. Vivió los seis peores meses de su carrera. En un momento dado pensó que su sueño olímpico de Tokio 2020 se había acabado, pero se sobrepuso y compitió en el Mundial celebrado en 2019. Cuando le contó al mundo su condición de salud recibió un abrumador apoyo por parte sobre todo de personas que padecían colitis como ella. Aunque ha pasado por momentos de falta de motivación, incluso tras conseguir la plata olímpica, quiere volver a dar lo mejor de sí en Tokio 2020. Lo pasó mal también de cara a la prensa, ya que no se veía capaz de reaccionar ante la gran atención mediática que había causado, así que recibió unos cursos para tratamiento de los medios de comunicación por parte de Sky Sports, lo que la ha ayudado “para que la atención mediática no se convierta en una distracción negativa”. Aunque se declara tímida, reconoce que “parte de nuestro trabajo es ser un modelo a seguir nos guste o no, porque estamos siendo una inspiración a generaciones futuras”. Sin duda lo ha conseguido Siobhan con su empeño en seguir entrenando y compitiendo superando los graves impedimentos que su condición médica le causa.

Foto de Sky Sports

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