Heroínas olímpicas

HELEN MAROULIS: EL ORO HISTÓRICO EN LUCHA LIBRE CON ESTRÉS POST TRAUMÁTICO POR CONMOCIÓN CEREBRAL

Un campeón olímpico puede empezar de la manera más casual a practicar el deporte que le llevará al Olimpo. En el caso de la luchadora Helen Maroulis fue proporcionar un sparring a su hermano, quien se había apuntado a clases de lucha libre. Helen tenía por entonces siete años. Aunque lo más probable es que su hermano se hubiera apuntado por expreso deseo de su padre, Yiannis, de origen griego. Él había practicado ese deporte de adolescente con el único fin de defenderse de otros chicos abusones. Con el tiempo traspasó el amor hacia ese deporte a su hijos. Helen fue la receptora más inspirada y capaz, visto lo visto. Aunque al principio, nada más empezar, Helen tuvo que superar el primer obstáculo: después de dos semanas practicándolo la joven Helen quería seguir con este deporte, pero su padre le dejaría practicarlo sólo si conseguía una victoria en su primer encuentro. Helen lo consiguió y, así, pudo seguir con la lucha. Fue la única victoria que tuvo ese año, con un balance final de una victoria frente a treinta derrotas.

Es indudable que a Helen le apasionó esta modalidad deportiva porque para seguir practicándola tuvo que luchar contra viento y marea. Al ser la única niña formaba parte del equipo masculino, así que las cosas no eran fáciles para ella. Pero siguió con la lucha en todos los años escolares y universitarios, hasta entrar en el equipo nacional. Los éxitos no tardaron en llegar. El primer importante de ellos fue el oro en los Juegos Panamericanos de 2011, seguido de la plata en el Mundial un año más tarde. Helen se veía ya en los Juegos Olímpicos de Londres, pero entonces sufrió su golpe (metafórico) más grande: se había clasificado por puestos en el Mundial, pero perdió la final en los trials olímpicos de su país, Estados Unidos. Helen se quedaba, pues, fuera de la lista olímpica. En realidad llegó a viajar a Londres, pero lo hizo sólo como suplente. Ir de esa manera fue “una de las cosas más duras en mi vida, pero a la vez una de las mejores experiencias como aprendizaje”, en opinión de la propia Maroulis.

Los resultados siguen marchando en la dirección correcta hasta los Juegos de Río, porque ésa era la dirección que quería coger Helen. Y en Río conseguiría su mayor logro hasta ahora: convertirse en la primera estadounidense en conseguir un oro olímpico en su deporte. Lograr eso no fue nada fácil. Le había “tocado en suerte” en la final toda una leyenda de su deporte: la japonesa Saori Yoshida, pero la americana había hecho los deberes. Además de entrenar de cara a Río más fuerte que nunca, como se imaginaba que más tarde o temprano le tocaría enfrentarse a Yoshida (contra la que había perdido ya dos veces anteriormente), Maroulis se hizo con un entrenador especial con el que entrenaría exclusivamente para incrementar la fuerza de su tren superior. Además de eso miró vídeos de la japonesa durante horas y horas, incluso se dedicó a traducir con el traductor de Google entrevistas de la leyenda de la lucha para averiguar los secretos de su técnica y estilo. Tanto trabajo dio sus frutos y Helen Maroulis se convirtió simplemente en otra leyenda más al conseguir el oro olímpico y hacerlo además frente a la más grande.

Foto de Getty Images

Y después, tras la conversión en toda una estrella en su país y realizar un papel de auténtica embajadora de la lucha femenina, compartir en clinics y actos su pasión por su deporte y resultar una inspiración para otras mujeres, llegó su fase más baja. Porque entonces la vida le dio golpes, de los físicos.

Todo empezó de una manera casi banal. Si bien en los años que comprenden el periodo que va de 2015 a 2017 fue toda una dominadora y ganó los títulos mundiales sin perder ni un punto, en enero de 2018 sufrió una conmoción cerebral durante un combate en la India. Helen chocó su cabeza con su oponente. En un principio pensó que “simplemente” se había roto la nariz. Descansó durante un par de días al término de los cuales tenía un nuevo enfrentamiento, pero fue entonces cuando la luchadora se dio cuenta de que su condición física no era la adecuada y fue vista por un médico. Descansó apenas diez días para volver a combatir. Si hubiera parado entonces quién sabe si estaríamos hablando de otras consecuencias…Helen no se sentía bien. Los daños en su cerebro le habían causado hipersensibilidad a la luz y al ruido y, lo que es peor, a su personalidad. A veces se ponía agresiva, no era capaz de comunicarse con su entorno. Se volvió una persona muy negativa, al borde de la auto-lesión. No tenía control de sí misma porque no tenía control de su cerebro.

Pasaron sólo unas cuantas semanas para que volviera a los entrenamientos y, entonces, volvió a sufrir otra conmoción cerebral -aunque esta vez no tenía que ver con la práctica deportiva-. En esta ocasión la lesión se produjo en el cuello y le causó vértigos. Esta vez Helen se cuidó más y se concienció en la necesidad de educar a padres y entrenadores sobre los peligros de las conmociones cerebrales, que no siempre se producen únicamente debido a fuertes golpes en la cabeza.

El desorden por estrés post-traumático que ha sufrido no le ha hurtado de perseguir su sueño de acudir a los Juegos de Tokio, aunque le costará más que nunca conseguir la plaza olímpica, dado el periodo de baja en el que ha estado. Lleva tres años de lesiones, bajas y problemas en su salud mental, pero está confiada en que podrá acudir a la que prevé sería su última cita olímpica. Para ello no solo tendrá que entrenar, sino que sigue terapia y tratamientos varios para curar el aspecto mental. Lee libros de psicología y combate su ansiedad viajando puntual y anualmente a la isla griega de Kalamos, de donde procede su familia. Sus habitantes la quieren tanto que incluso organizan desfiles en su honor. También está concienciada con causas sociales. Gracias a su colaboración con la Fundación Beat The Streets se ha recaudado más de un millón de dólares para dar oportunidades a los niños sin recursos con becas y entrenamientos de lucha.

Si Helen Maroulis logra acudir a Tokio 2020 tras todo lo que ha pasado su mera presencia será tan valiosa como el histórico oro conquistado en Río 2016.

Foto de Toshifumi Kitamura/Getty Images

Actualización: En los Juegos de Tokio 2020 Helen Maroulis consiguió una nueva medalla, esta vez de bronce.

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