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IAN MILLAR: EL DEPORTISTA CON EL RÉCORD HISTÓRICO DE DIEZ PARTICIPACIONES OLÍMPICAS

Seguramente muchos se sorprenderán si se enteran del siguiente e impresionante dato: el deportista olímpico que ha participado en más Juegos lo ha hecho en ni más ni menos que en diez ocasiones. Ese deportista se acaba de retirar, a la ilustre edad de 72 años. Se trata del jinete canadiense Ian Millar, quien además consiguió su primera -y única- medalla olímpica con 61 años. Como se pueden imaginar, la carrera de Millar está trufada de récords.

Originario de Halifax, Ian Millar comenzó en su deporte con diez años de edad. Debutó a nivel olímpico en Múnich 72 y desde esa cita hasta Londres 2012, donde consiguió superar el récord de participaciones que ostentaba el regatista austriaco Hubert Raudaschl, no faltó a ninguna cita salvo en los Juegos de Moscú 80, donde sólo el boicot de su país le impidió haber aumentado su récord hasta la friolera cifra de once participaciones olímpicas. Aún en activo, no fue convocado sin embargo a Río 2016, adonde sí acudió…para apoyar a su hija Amy, que debutó en unos Juegos en la ciudad brasileña.

No extraña el apodo que se granjeó: “Capitán Canadá”, pues además de las numerosas participaciones que ha tenido en los más importantes eventos internacionales ha aportado a su país infinidad de medallas (en Juegos Panamericanos, en Mundiales, en la Copa del Mundo y en el Grand Prix, competición en la que ha ganado en más de 150 ocasiones) y una indiscutible experiencia que sirvió a sus compañeros de selección reconocida por estrellas como su compatriota Eric Lamaze.

Foto de Kin Cheung/Associated Press

En su longeva carrera se cuentan infinidad de anécdotas, como que compitió con una mano rota en los Juegos de Sidney 2000 o que su caballo preferido, Big Ben, que le acompañó en numerosas competiciones (incluyendo tres ediciones olímpicas) está enterrado en la granja propiedad del jinete y no solo eso, sino que tanto el caballo como el jinete entraron a la vez en el Salón de la Fama de Canadá en 1996, así como en otros Salones de la Fama como los de la Hípica de Canadá o el de Ontario, montura y jinete simultáneamente.

Ian Millar tuvo su mejor año deportivo coincidiendo con su peor año personal. En 2008 ganó su única medalla olímpica, la de saltos por equipos. El veterano atleta fue el que lideró al equipo canadiense provocando, con su recorrido sin faltas, un empate que llevó a su país al desempate (o “jump-off”, como se denomina en saltos de hípica) y a disputar la final frente a Estados Unidos. En esa final Canadá perdería contra sus vecinos del sur, pero lograrían una meritoria medalla de plata. Medalla que Ian Millar quiso dedicar a su entonces recién fallecida esposa Lynn, de la cual dijo “He tenido a un ángel montando junto a mí”. Fue ella la que le hizo prometer que se retiraría en cuanto dejara de divertirse. Ian ha cumplido su promesa. A partir de ahora se dedicará al entrenamiento tanto de jinetes como de caballos. Su granja personal y su creado “Team Millar” (al que pertenecen, entre otros, sus dos hijos), así como una gran fortuna ganada en los numerosos premios obtenidos en las diferentes pruebas -y que asciende a varios millones de dólares- le permitirán una “jubilación tranquila” pero siempre dedicado al deporte ecuestre que ha tenido un papel primordial en toda su vida, así como a una pléyade de organizaciones benéficas en las que contribuye, desde la Sociedad canadiense contra el cáncer hasta la CanTRA (que promueve los efectos terapéuticos de la equitación), pasando por la Fundación del Corazón (para la prevención de ataques) o MADD (=Madres contra la conducción bebidos) contra el uso del alcohol en la conducción, entre otras organizaciones. Un digno colofón a la brillante carrera del deportista más veces olímpico.

En Londres 2012, consiguió el récord de participaciones olímpicas. Foto de Ryan Remiorz/The Canadian Press

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