Momentos Olímpicos Mágicos

MOMENTOS OLÍMPICOS MÁGICOS 67: LOS FAVORITOS ZAC PURCHASE & MARK HUNTER PIERDEN EL ORO DE REMO POR UNA AVERÍA MECÁNICA

La historia de la final olímpica que vamos a relatar en realidad acaba y empieza antes de la misma final. Un imprevisto sorprendente tuvo lugar antes de que la misma diera comienzo y muy posiblemente causó un resultado diverso al previsto. Además, sus protagonistas, víctimas en realidad, se jugaban la reedición de su oro olímpico en casa, en su propio país. Siendo los vigentes campeones y entre los máximos favoritos querían brindar a su afición el oro olímpico.

El escenario es Eaton Dorney, sede de las pruebas de remo de los Juegos de Londres 2012. Los protagonistas-víctimas, los británicos Zac Purchase y Mark Hunter. La carrera- el doble scull ligero. Para que se hagan una imagen, el scull es la modalidad de remo en la cual los remeros manejan dos remos a la vez, uno en cada brazo. El dueto británico había conquistado ya la gloria olímpica en Pekín 2008, además de otras competiciones, claro está, pero el oro en Londres 2012 era algo que buscaban con especial afán al disputarse en su propio país. Pero los cuatro años invertidos en la preparación y un enorme presupuesto de varios millones de libras (se habla de hasta 27=más de 31 millones de euros) se fueron a pique (nunca mejor dicho) en breves minutos debido a un insólito incidente/accidente que pasamos a relatar:

La final dio comienzo pero, justo después, la pareja británica pidió el alto de la misma y la final se abortó. El reglamento permite hacerlo en los 100 primeros metros si hay una avería mecánica. Lo que ocurrió en esta ocasión resultó ser algo de lo más increíble: el asiento de Zac Purchase se rompió. El propio olímpico se hizo con un destornillador para repararlo, imagen insólita donde las haya. Consiguió arreglarlo momentáneamente y se reinició la carrera, pero la tensión, los nervios que seguramente provocó la inseguridad real de existir la posibilidad de no poder ni siquiera tomar parte en la final de sus vidas hicieron que Purchase y Hunter no consiguieran revalidar su título. Lograron, eso sí, un notabilísimo segundo puesto que les proporcionaría la medalla de plata, pero en la ceremonia de premiación sólo los remeros que consiguieron el oro -los daneses Mads Rasmussen y Rasmus Quist- y el bronce -los neozelandeses Storm Uru y Peter Taylor- mostraron alegría. La plata era insuficiente para el dúo británico.

Zac Purchase intentando arreglar el asiento. Foto de BBC

Su desconsuelo fue tal que una vez acabada la carrera Zac Purchase se quedó dentro de la embarcación literalmente parado, sentado con las manos en la cabeza. Desesperado, colocó sus piernas sobre el pontón e incluso un voluntario se acercó a él para frotarle en la espalda, en un gesto de ánimo. El campeonísimo histórico del remo, su compatriota Steve Redgrave, sintió el impulso de solidarizarse con ambos, abandonando su puesto de comentarista y corriendo para abrazar a los abatidos remeros. En la inmediata entrevista televisiva posterior, Hunter y Purchase, abrazados, pidieron perdón por decepcionar a tantas personas.

Si hemos hablado de lo que ocurrió antes de la final en sí es obligado rematar el relato con lo que tuvo lugar una vez acabada la carrera. El reglamento, como hemos dicho, permite una nueva salida sólo si la causa es una avería mecánica. Pues bien, para el equipo francés, que acabó en cuarta posición, la rotura del asiento de Purchase se debió a un error humano y no mecánico, y como tal no estaría permitido la parada y participación del Team GB en la nueva salida. Francia apeló la decisión (lo que, habrán deducido, les colocaría la medalla de bronce al cuello) pero ésta se mantuvo. Posteriormente Zac Purchase comentó que una ruedecilla del asiento iba suelta, provocando una serie de irregularidades que dieron como resultado que el asiento no se moviera. Sin el movimiento de atrás para adelante no se puede remar.

Zac Purchase, el más afectado por el bizarro hecho, había superado varias lesiones e incluso enfermedades para llegar a Londres 2012 en las mejores condiciones posibles. Sólo una avería mecánica pudo acabar con sus aspiraciones del oro olímpico.

Steve Redgrave se acerca a abrazar al dúo británico. Foto de PA

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