Momentos Olímpicos Mágicos

MOMENTOS OLÍMPICOS MÁGICOS 68: LA FAVORITA GRETA ANDERSEN SE DESMAYA EN LA PISCINA LIDERANDO LOS 400m LIBRES EN LONDRES 48

La nadadora danesa Greta Andersen es merecedora de un libro entero, aunque en este espacio nos limitaremos a poco más que dar los primeros apuntes a su espectacular vida, centrándonos en un momento olímpico que vivió de lo más inusual, quizás su peor momento deportivo. Aunque de momentos malos sabe la danesa, pues le tocó vivir en su niñez la ocupación nazi. Incluso su familia se vio obligada a disfrazarla de niño para evitar posibles violaciones por parte de los soldados alemanes. Tampoco debió de ser agradable vivir sabiendo que su hermano, diez años mayor que ella, combatió desde la resistencia danesa en la II Guerra Mundial. Pero ese es uno más de los capítulos que marcó el acontecer de esta longeva olímpica danesa.

Hija de un gimnasta que había participado -con el éxito de conseguir una medalla de plata- en los llamados “Juegos Intermedios” de 1906, Greta aprendió a nadar a una edad nada temprana: los 16 años, impulsada por el temor de sus padres a que debería saber nadar al vivir rodeada de agua. Así, Greta se apuntó a un club donde tuvo la suerte de ser vista por la medallista olímpica Else Jacobsen, quien enseguida se percató de su valía…y de que la joven Greta poseía buenos pulmones al ser capaz de nadar 50 metros sin respirar. En muy poco tiempo Greta mejoró su técnica; cualidades innatas ya las tenía, así que unidos esos dos factores hicieron posible que se convirtiera en olímpica en apenas unos meses.

Foto de AP

En los Juegos de Londres 48 Greta Andersen viviría su mejor y su peor momento deportivo: el primero al ganar el oro en la prueba de los 100m estilo libre. El peor momento, al que queremos dedicar un mayor espacio por la rareza del mismo, ocurrió en la prueba de los 400m libres. Andersen, una de las favoritas -si no la que más-, no pudo ni acabar la prueba. Había ganado todo los dos años previos, por lo que salir sin medalla podría considerarse un fracaso. Las causas que le impidieron acabar con la prueba no son achacables a nada: ni a un sobreesfuerzo intentando batir a fuertes rivales, ni a lesiones, etc. Es más: Greta se desmayó en el agua, en plena prueba y cuando la iba liderando. Lo que ocurrió apenas lo recordaba la propia protagonista tras lo acontecido. En un cuarto pegado a la piscina olímpica el médico le administró a la nadadora una inyección con el único fin de retrasar su periodo, que iba a coincidir con la final olímpica. Ya en el agua, Greta se mareó a causa de lo suministrado, eso tras sentir cómo se le paralizaban las piernas. Al poco, se desmayó. Un jugador de la selección húngara de waterpolo, que estaba presenciando las finales de natación, saltó corriendo a la piscina para rescatarla.

Tras el incidente aún le quedaba a Greta la prueba del relevo 4×100 libres. El equipo técnico, tras lo ocurrido, dudó en contar con ella para dicha prueba, pese a la valía de Greta. Finalmente sí participó, aunque en el segundo relevo en lugar del primero para lanzar la carrera, como estaba previsto. Dinamarca no conseguiría el oro pero sí la plata.

La experiencia olímpica de Greta Andersen no se limitaría a los Juegos de Londres, sino que participó en la siguiente cita de Helsinki 52. Sin embargo, Greta venía de una operación en la rodilla que le impedía usar una de sus piernas. Se fue de la capital finlandesa sin medallas esta vez. Esa misma década de los 50 su vida daría otro vuelco, al emigrar a los Estados Unidos e iniciar allí una nueva dimensión de su carrera como nadadora, esta vez en aguas abiertas. Antes de eso pasó por penalidades económicas y Greta hubo de zurzir pantalones y coser cremalleras para ganar algo de dinero. Pasó de sufrir penurias financieras a convertirse , en su momento, en la nadadora profesional en obtener los mayores ingresos. Claro que para ello antes hubo de romper 18 récords mundiales de maratón acuática, ser la primera mujer en cruzar seis veces el Canal de la Mancha ida y vuelta, ser la primera en nadar (también con regreso) el Canal de Santa Catalina, batir el récord de número de canales nadados por una mujer, nadar durante más tiempo en el Canal de la Mancha, etc. En la actualidad, ya convertida en anciana, se dedica a enseñar a bebés de pocos meses para que le pierdan el miedo al agua. Todo un personaje el de esta nadadora de la que ahora recordamos en su peor e insólito momento olímpico, cuando se desmayó en la piscina en plena final.

Foto del archivo personal de Greta Andersen

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