Heroínas olímpicas

RYOKO TAMURA: LA MEJOR JUDOKA DE LA HISTORIA A LA QUE SE LE RESISTIÓ EL ORO OLÍMPICO

Ryoko Tamura (llamada también Ryoko Tani desde su matrimonio) es la mejor judoka de la historia. Punto. No hay discusión posible. Así lo determinó tras su retirada la Federación Internacional de Judo. Y eso que su palmarés pareció en los primeros años gafados en la cita más importante, la olímpica. Porque a Ryoko se le resistió el oro en sus dos primeras apariciones, pese a presentarse como gran favorita. Tal vez no tanto en su debut en Barcelona 92 porque sólo contaba 16 años de edad, aunque ya con 14 había vencido en el prestigioso campeonato internacional de Fukuoka, sin ir más lejos; el primer gran título en su extensa carrera.

En los Juegos de Barcelona a Tamura le tocó enfrentarse en la semifinal con su ídolo desde su infancia: la británica cuatro veces campeona mundial Karen Briggs. La derrotó. Con quien no pudo en la final fue con la francesa Cécile Nowak. Esa derrota en la final olímpica aún no pesó en la jovencísima Ryoko ni en la siempre exigente Prensa japonesa, algo muy diferente a lo que ocurrió cuatro años más tarde cuando volvió a repetir metal. Esta vez, y aunque seguía siendo muy joven, ya se le pedían más responsabilidades a la judoka nipona. No en vano venía de una racha que duraba exactamente cuatro años y 84 combates en los que había resultado invicta. La racha se cortó en el peor momento: una final olímpica. Se llegó a hablar insistentemente de una “maldición olímpica” con la mejor judoka del momento.

No se vino abajo tras la segunda oportunidad perdida de proclamarse campeona olímpica. A los Juegos de Atlanta 96 le siguieron una racha de victorias aún más impresionante que la anterior, pues esta vez le duró la friolera de doce años. Deducirán, pues, que entre medias sí hubo Juegos Olímpicos y esta vez sí llegaron los títulos. Así fue: Ryoko Tamura conseguiría los oros en Sidney y Atenas. Siempre en la categoría de peso súperligero (48 kilos), pues Ryoko mide tan solo 1.46 y, por cierto, nunca tuvo problemas para no subir de peso y poder mantenerse en su categoría. El oro de Sidney -ante la rusa Liubov Bruletova-lo consiguió tras escasos 36 segundos. Para que nos hagamos una idea del alcance de la popularidad de esta deportista en Japón diremos como detalle que tras su este primer oro los periodistas que la quisieron entrevistar se saltaron las barreras y la entrevistaron hasta las tres de la mañana. Después de eso Ryoko llegó a su habitación, rompió a llorar de emoción y colocó en la almohada el preciado y tan ansiado oro olímpico. Con su oro en Atenas 2004 se convirtió en la primera judoka en ganar dos oros olímpicos.

Foto de Getty Images

Tamura llegó a los Juegos de Pekín 2008, donde “sólo” conseguiría el bronce. Eso sí, su no pase a la final vino tras una polémica arbitral al decidir adjudicar unos discutibles puntos a su rival en las semifinales. Ryoko se planteó llegar hasta los Juegos de Londres 2012 pero finalmente se retiró al ganar un puesto en el Parlamento japonés. Su carrera política, por cierto, es un tanto peculiar. Tras dos años dentro de la vida política dentro del Partido Democrático se pasó al recientemente creado partido Primero la Vida de las Personas, para más tarde cofundar el Partido de la Vida de las Personas. En las elecciones de 2016 fueron varios los partidos que intentaron captarla para sus listas pero decidió no dejar de lado el joven -y aún pequeño- partido que había ayudado a crear.

Hay que decir que la popularidad de Ryoko Tamura es inmensa en su país: ha protagonizado infinidad de campañas publicitarias; ha sido modelo; personajes de vídeojuegos se basan en ella y todos la vieron como la protagonista de un manga, hasta el punto de llamarla como ella, es decir, Yawara. Lo curioso es que ese personaje de manga se basó en realidad en otra insigne judoka llamada Kaori Yamaguchi, a su vez modelo a seguir por Ryoko en su carrera como judoka. Otro ejemplo de la popularidad de Tamura es que su boda (con otro popular deportista, en su caso jugador de béisbol) fue seguida por 20 millones de japoneses en su transmisión televisiva. Ryoko también quiso aportar un paso de avance hacia la emancipación de las mujeres con su propio ejemplo al negarse a retirarse de su carrera no solo al casarse, sino tras haber sido madre. Por ello fue considerada un modelo a seguir por las mujeres japonesas, algo que ya era desde sus primeros éxitos que sirvieron de indiscutible impulso para la introducción en la práctica del judo de las mujeres de su país, donde el judo estaba muy masculinizado.

A su pesar, Ryoko Tamura fue protagonista de una polémica que tiene que ver con su participación olímpica. En 2007 perdió el campeonato nacional, que era el que daba el paso a la plaza en el siguiente Mundial según el criterio de la federación de su país. Pese a ello, la eligieron y ganó posteriormente el correspondiente Mundial. Al año siguiente volvió a perder en la final del campeonato japonés y la federación volvió a escogerla para ir a los Juegos de Pekín, alegando que competía mejor frente a contrincantes internacionales. Hasta las grandes campeonas y más tarde consideradas mejores en su disciplina son protagonistas de controversia, como vemos. Estos datos, no obstante, han quedado como anecdóticos y la historia la recordará por sus (enormes y numerosos) logros deportivos.

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