Heroínas olímpicas

ANETTE NORBERG, DOBLE CAMPEONA OLÍMPICA, LA MEJOR SKIP DEL CURLING DE LA HISTORIA

Anette Norberg es una mujer especial. Hace falta ser especial para lograr los dos oros olímpicos como lo hizo, con un talento, maestría y sangre fría superando sendas difíciles situaciones y cargando todo el peso del equipo y de horas y horas de trabajo y estrategia en las finales de curling de los Juegos de Turín 2006 y Vancouver 2010. Siendo ella la skip (último jugador en tirar la piedra y en realizar, por tanto, la última y decisiva jugada además de ser la cabeza pensante que idea toda la estretegia) del equipo sueco, sobre ella caía la responsabilidad de deshacer el entuerto y dar la vuelta al panorama, contrario a su equipo.

A la final de Turín Suecia accedía como favorita, aunque su rival –Suiza- se encontraba entre los mejores equipos del mundo. Puede que se trate de la final olímpica más emocionante del curling, pues aunque el equipo escandinavo llegaba con una ventaja de dos puntos, la Suiza liderada por Mirjam Ott logró empatar y así se llegó al definitivo undécimo end. A falta de lanzar la piedra final, la skip suiza había dejado colocadas en la zona de puntos dos piedras. A Norberg le quedaba un último lanzamiento en el que sí o sí, tendría que colocar su piedra más cerca de la diana central que las piedras suizas. Con una precisión matemática, haciendo honor a su profesión (es licenciada en Matemáticas por la universidad de Uppsala) lo logró. Con ese movimiento Norberg consiguió su primer oro olímpico y volver a su país con la misma fama que el equipo de hockey sobre hielo local. Había salido hacia la capital piamontesa como una semidesconocida; volvió en loor de multitud.

Anette Norberg

Pero no solo el oro de Turín ha hecho de Anette Norberg la sin duda mejor jugadora de curling de Suecia, sino una de las mejores del mundo. Sus cuatro oros mundiales y otras seis medallas en ese campeonato, además de sus siete títulos europeos más otras cinco medallas más en dicho torneo arropan un palmarés en el que brillan por encima de todo ese comentado oro de Turín y el segundo olímpico en Vancouver, primera vez que un equipo repitió título. Para más inri, en Vancouver acabaría batiendo en la final a las locales. A la ciudad canadiense las europeas no llegaron precisamente -pese a ser las vigentes campeonas-, con la vitola de favoritas. En el torneo de round-robin perdieron dos encuentros y acabaron segundas tras Canadá. Tras batir con facilidad a las chinas en la semifinal (al contrario de lo que les ocurrió en Turín, en cuya semifinal contra las noruegas estuvieron a un pelo de ser eliminadas, pero la maestría una vez más del tiro final de Norberg permitió la victoria), las suecas no estaban llevando una buena final. Cuando llegó el décimo end sólo habían puntuado en cuatro ocasiones. Con tan escaso marcador no se podía ganar una final olímpica, pero consiguieron igualar la puntuación para llevar el encuentro a un decisivo undécimo end. Norberg realizó un buen tiro final, pero aún le quedaba a su oponente skip canadiense una piedra por lanzar, que erró. Anette era así de nuevo campeona, junto a Eva Lund y Cathine Lindhal, que repetían con ella el título, más las nuevas componentes Anne Le Moine y Kajsa Bergstroem.

Dos oros olímpicos consecutivos que tienen una trascendencia enorme en este deporte, dada la dificultad en conseguirlos. Norberg, que ha ejercido de skip toda su carrera, jugaba al curling desde los diez años. Amante de las matemáticas, para ella este juego de estrategia supone un ajedrez sobre hielo que requiere análisis de riesgos y control físico del cuerpo. Anette es una maestra de la concentración, tan necesaria en su deporte. Sus capacidades las ha volcado en el curling y, a su vez, ha extraído de éste las necesarias enseñanzas que le han servido cuando en 2013, al poco de retirarse, se le detectó un cáncer de mama. “La experiencia del curling fue útil para encontrar el camino de regreso a la vida y volver a tener el control”, ha declarado sobre la ayuda que el deporte le ha prestado para superar su enfermedad. Ahora vuelve a dedicarse al curling por diversión y sus miras están puestas en el nuevo doble mixto que se estrena en los Juegos de Pyeongchang. Si con “sus chicas” dirigió el que ha sido considerado por muchos el mejor equipo de curling femenino de la historia y ella, a su vez, la mejor skip, ahora solo le queda, a sus 51 años, seguir marcando historia olímpica si consigue un gran logro con el equipo mixto.

Un comentario

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