MAIA SHIBUTANI: EL CORAJE DE VOLVER TRAS SIETE AÑOS DE AUSENCIA
El apodo Shib-Sibs nos trae a la cabeza un deporte: el patinaje artístico y una pareja de danza: la de los hermanos Shibutani (Sibs por ‘siblings’, “hermanos” en inglés). En efecto, estamos hablando de Maia y Alex Shibutani, estadounidenses con orígenes japoneses, ganadores de dos medallas olímpicas. Nos centraremos en ella, Maia.

La hermana tres años menor de Alex empezó a patinar a los cuatro años. Lo hizo durante un tiempo en la categoría individual, hasta que la madre pensó que era mejor unir a ambos hermanos y formar una pareja de danza. Juntos han alcanzado muchos logros: seis títulos del Grand Prix, 14 títulos nacionales (8 de ellos en categoría senior) y haber sido los primeros patinadores de danza de Estados Unidos en ganar medalla en unos Juegos Olímpicos siendo ambos de ascendencia asiática. Además, son la segunda pareja de hermanos en ganar una medalla olímpica en la categoría de danza. En realidad no ganaron únicamente una medalla en JJ.OO., sino dos, ambas de bronce. Fue en la cita de Pyeongchang 18 consiguiendo los bronces por equipos y en su categoría de danza.
Los de Pyeongchang no fueron los primeros Juegos para la pareja de hermanos, pues ya estuvieron en la anterior cita de Sochi, aunque allí acabaron en el noveno puesto debido a la bajada de nivel de un elemento a causa de un incidente con su vestuario cuando realizaban el programa libre. Sin duda los Juegos de Pyeongchang constituyeron el punto culminante de su carrera, de la que asimismo habría que mencionar la obtención de tres medallas en mundiales, cuatro en el campeonato de los Cuatro Continentes y un largo etcétera de subidas al podio.
Y poco después de lograr sus dos preseas olímpicas la vida de Maia -y, por descontando, su carrera profesional- se truncó de repente. Un día de 2019 Maia se disponía a ver el musical “In the Heights” junto a su familia cuando sintió un fuerte dolor de estómago. Se trataba de un dolor nada parecido a cualquier lesión producida previamente debido a la práctica deportiva. Maia tuvo que ir a urgencias, donde le detectaron que el dolor había sido causado por un virus estomacal. Pero las pruebas también encontraron algo más: un carcinoma de células renales con deficiencia de SDH. Traducido en cristiano: una rara y hereditaria forma de tumor maligno de riñón. No fue nada alentador que los médicos le dieran un pronóstico de curación del 60/40. Naturalmente Maia tuvo que pasar por el quirófano, además de otros tratamientos. Curiosamente, el hecho de que sus músculos estuvieran fortalecidos debido a la práctica del deporte no ayudó en el tratamiento de su enfermedad.

La buena noticia es que Maia se curó, aunque le supuso una ausencia de siete años del patinaje (y, consecuentemente, ausencia asimismo de su hermano Alex, quien no buscó otra pareja para competir durante la enfermedad y convalecencia de su hermana). Para sorpresa de muchos, los Shibutani volvieron a las pistas de hielo con la intención de volver a ser olímpicos en los Juegos de Milán/Cortina. En 2025 anunciaron su vuelta y se dispusieron a participar en las pruebas del Grand Prix a lo largo del otoño de ese año. Para su desgracia no solo contaban con una fortísima competencia interna en su país, sino que su vuelta coincidió con la del campeón olímpico Guillaume Cizeron, esta vez junto a Laurence Fournier Beaudry, quienes han arrasado desde su fulgurante aparición. En el campeonato nacional los Shibutani decepcionaron al ser únicamente novenos, lo que les impidió completamente alcanzar el billete olímpico.
Antes de eso la pareja fue protagonista de un feo asunto: se filtró un vídeo de un entrenamiento de ellos donde Alex gritaba y llegaba a insultar a su hermana durante once minutos. Ambos tuvieron que dar explicaciones, él pidiendo perdón, reconociendo que su comportamiento había sido inaceptable y que tenía a la mejor pareja posible a su lado; ella disculpando a su hermano debido a “los nervios de la alta competición” y las exigencias en los entrenamientos.
Una ausencia tan larga del deporte de alto nivel -sin haber logrado además el resultado y objetivo esperados- seguramente ha provocado el fin de los Shibs-Sibs en las pistas de hielo. Mientras se dedicarán a escribir libros infantiles, como han hecho, o a viajar por Asia como embajadora como es Maia del Departamento de Estado de Estados Unidos para conectar a los jóvenes con los valores del deportes o también como Embajadora de los atletas de la organización ‘Right To Play’. Lo de menos es que no haya podido clasificarse para sus terceros Juegos Olímpicos porque Maia ya ha ganado: ha vencido en la vida.
