Concienciados olímpicos,  Entrevistas

TEGLA LOROUPE, CREADORA DEL EQUIPO DE REFUGIADOS OLÍMPICOS: «AL PRINCIPIO LA GENTE NO CREÍA EN NOSOTROS»

De la atleta keniata Tegla Loroupe ya hablamos en estas páginas destacando primero sus esfuerzos para poder dedicarse al atletismo (llegando a ser tres veces olímpica) y, posteriormente, su vida dedicada a la búsqueda de la paz a través del deporte y la educación, por no hablar de que fue la ideadora del Equipo de Refugiados Olímpicos.

Hemos tenido la oportunidad de charlar con ella sobre todos estos aspectos. Empezamos por sus duros comienzos: “Cuando de niña recorría 20 kilómetros corriendo hasta llegar a la escuela no era consciente de que me estaba ya preparando para convertirme en una corredora de larga distancia”. En esos comienzos Tegla sólo contó con el apoyo de su madre: “Mi madre siempre me apoyó, como hacen todas las madres. Mi padre, por el contrario, estaba preocupado por que abandonara mi aldea para ir al sitio de entrenamientos. Yo era la primera atleta que lo hacía. Por suerte mi madre me apoyó, sin su apoyo se habría perdido el talento que tenía”.

Por si fueran pocas las dificultades que encontró para continuar su carrera como atleta, la federación de su país precisamente no la apoyó, sino todo lo contrario: “Tuve también problemas con la federación. Encontraba dificultades en todo momento con cada movimiento que hacía, pero nunca dejé que me venciera la negatividad. Siempre veía los aspectos positivos. Es bueno para la vida encontrarte con dificultades, que no todo sean facilidades, pero te lo tienes que tomar de manera positiva. En la vida tienes que ir superando obstáculos”. La exatleta nos confirma nuestras sospechas sobre por qué siguió corriendo por un tiempo descalza: “Es cierto que aunque me llevó un año comprarme unas zapatillas adecuadas para correr seguía corriendo (y ganando) descalza porque no estaba acostumbrada a correr con zapatillas; sentía como que me pesaban kilos, hasta que me acostumbré”.

Cuando le preguntamos por sus experiencias olímpicas Loroupe hace hincapié en la intoxicación alimentaria que padeció en una de ellas cuando era favorita y recuerda especialmente la gran organización de los Juegos de Barcelona 92: “Me encantó cómo estuvieron organizados los Juegos de Barcelona, los sitios donde entrenábamos, etc. Me sentía libre. En esos Juegos no supe correr con táctica”.

Nos centramos en su labor como mediadora entre comunidades enfrentadas poniendo en marcha su proyecto “Carrera por la Paz” de su fundación, Peace Foundation, en la que organiza carreras en las que participan pueblos en guerra: “Provengo de una comunidad en la que perdimos a mucha gente a causa de conflictos, así que busqué una oportunidad de crearme un nombre para poder hablar con el Gobierno con el fin de que me ayudara a organizar pruebas deportivas para unir a la gente, para juntar a enemigos políticos. Si la gente habla con sus enemigos y llega a ver la parte positiva de los otros ya no les atacarán en un futuro”. A ese bello proyecto se une otro centrado en la educación que imparte en su Academia por la Paz: “Creo además que la educación es la causa de los problemas porque cuando los niños dejan de ir a la escuela las personas erróneas se aprovechan de ellos, dándoles consejos equivocados. Por eso se me ocurrió la idea de crear escuelas para los niños vulnerables. He visto mejoras en estos años. Cuando los padres de los niños, procedentes de distintas comunidades, vienen, se reúnen y los niños les transmiten un mensaje de bondad porque están juntos, aun siendo de comunidades ‘enemigas’”.

Al frente del Equipo de Refugiados Olímpicos. Foto del New York Times

No se limitan sus acciones a su país, ni siquiera a su continente, ya que a ella se debe la creación del Equipo de Refugiados Olímpicos, que desde su primera participación en los Juegos de Río cobra cada vez más importancia y relevancia. Tegla nos cuenta cómo se inició: “Cuando era atleta solía entrenarme con otros atletas refugiados y eso me marcó. En 2012 estaba entrenando en Alemania y vino Thomas Bach. El COI ya apoyaba mi proyecto personal y yo le pregunté a Bach cómo podía yo ayudar a los refugiados y creamos el primer Equipo de Refugiados Olímpicos. Por entonces él aún no era presidente del COI, pero se convirtió en presidente justo después. Le agradezco a él la creación del Equipo. Yo le pasé la información y él la puso en marcha. Cuando seleccionaron al primer Equipo para los Juegos de Río estuve realmente orgullosa de ellos”. Este equipo se ha ganado los corazones de todo el mundo, algo de lo que es consciente: “Me ha llegado el mensaje de mucha gente diciéndome que el Equipo de Refugiados Olímpicos es su segundo equipo, incluso me ha felicitado el Papa y otros líderes. Al principio la gente no creía en nosotros”.

Nos despedimos con una afirmación que nos hace esta luchadora por la paz: “Considero que Dios me dio un talento y lo usé”, aunque no sabemos si se refiere a su talento como atleta o como mediadora por la paz. De los dos ha demostrado tener de sobra.

Foto de Laureus

Un comentario

  • Virginia Bernardi

    !cuantas dificultades, y trabas se encontró esta mujer y todas las superó!, menos mal que su madre creyó en ella, siempre son las madres. Un proyecto precioso y una lucha incansable, ojalá cunda su ejemplo.

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *