Camino a Río

EL EQUIPO CON MÁS SEGUIDORES EN RÍO: EL DE LOS REFUGIADOS OLÍMPICOS

Los Juegos de Río están trufados de aspectos negativos, sí, pero han mostrado al mundo su cara más humana gracias al equipo olímpico independiente de refugiados. El origen del mismo es triste: la gran cantidad de refugiados políticos, víctimas de guerras de las que huyen, que han proliferado en los últimos meses. En 2015 se tomó la determinación de “rescatar” a algunos de ellos de los campos de refugiados y permitirles, así como facilitarles, su participación en Río 2016, dotando al programa de dos millones de dólares proporcionados por el COI. Porque ellos ya eran deportistas y casi con toda probabilidad habría llegado a Río, pero de otra manera: defendiendo la bandera de sus países de origen, a diferencia de como lo han hecho en la ciudad brasileña, bajo la bandera olímpica. No habrán logrado medallas porque su nivel no es de atletas de élite, pero sin duda demuestran tanto o más espíritu olímpico como el que más. Son diez: dos nadadores sirios, cinco corredores de Sudán del Sur, dos judokas congoleños y un maratoneta de Etiopía. Conozcamos algo más de algunos de los que han participado en Río:

·Yusra Mardini es una nadadora siria que ya participó en un Mundial. Huyó de la guerra en su país en 2014 junto a su hermana, usando el camino habitual: de su ciudad natal de Damasco a Beirut, de ahí a Estambul y desde Esmirna (Turquía) en una embarcación hasta Lesbos. En ese trayecto Yusra salvó vidas de sus compañeros de expedición cuando el motor del bote se estropeó y los 20 pasajeros, de los cuales solo cuatro sabían nadar, peligraron, La nadadora siria salvó al resto –con la ayuda de su hermana y de otra mujer- saltando al agua y empujando desde la misma al bote hasta alcanzar la costa. Mardini quiere mostrar al resto del mundo que “tras el dolor, después de la tormenta, viene la calma”. Todo un mensaje.

·Yiech Pur Biel es un corredor de Sudán del Sur que compite en los 800 metros. Siendo niño, hace once años, logró escapar de la guerra civil y se refugió en el campo más grande del mundo para refugiados, el de Kakuma, donde malviven en condiciones infrahumanas la friolera de 179.000 personas. No tienen ni para zapatos, pero Yiech, que ha vivido allí durante toda una década, se las ha arreglado para aficionarse al atletismo y practicarlo, aunque sea en condiciones pésimas. Peor suerte corrió su compatriota:

·James Chiengjiek, que no pudo huir del amargo destino de convertirse en niño de la guerra con solo 13 años. Han pasado 15 de ello y este sudanés solo sueña con los Juegos Olímpicos y ayudar de esa manera a alguien “porque a mí me han ayudado”, afirma.

Son solo tres ejemplos del equipo que, sin representar a país alguno, a ciencia cierta es el que tiene más seguidores. Todos les hemos apoyado, en directo o viéndolos por televisión. Los Juegos Olímpicos les han hecho soñar después de haber pasado por las más duras vivencias humanas de entre todos los deportistas presentes en Río.

ysra refugiada

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