FLORIAN WELLBROCK: EL «REY» DE LAS AGUAS ABIERTAS
El nadador alemán Florian Wellbrock lleva tatuadas sobre su corazón la letra de la rapera alemana Sido que dice “Disfruta de tu vida todo el tiempo, estarás más tiempo muerto que vivo”. Muy probablemente esas frases hacen referencia a su hermana Franziska, que murió con apenas trece años en una piscina. Florian tenía por entonces nueve años y el fallecimiento de su hermana le produjo un shock que nunca llegó a entender. Desde entonces Florian se ha convertido en el “rey” de la natación en aguas abiertas.
Como muchos de los rivales a los que se ha enfrentado en los mares, Florian empezó en la piscina, compitiendo en las largas distancias. Así, con apenas 18 años ya fue olímpico en los Juegos de Río, en la mayor distancia que se disputa en la piscina: los 1.500 metros, pero su resultado fue desalentador (32º), que achaca a su excesiva juventud y a verse sobrepasado al encontrarse en el mayor evento deportivo del mundo. Lejos de venirse abajo, su progresión fue increíble. En 2018 ya se convirtió en campeón de esa misma prueba, batiendo a los favoritos Romanchuk (de Ucrania) y Paltrinieri (de Italia). Al año siguiente se coronó campeón mundial tanto en la piscina, en esa distancia de los 1.500m, como en las aguas abiertas, en la prueba de 10 kilómetros. Nunca antes un nadador había ganado oros en un mismo campeonato tanto en la piscina como en las aguas abiertas.

Nombrar todo su palmarés internacional (que incluye la prueba de 800 metros en piscina y todas las posibles en aguas abiertas) sería demasiado extenso, así que vayamos directamente a su segunda participación olímpica, en Tokio 2020. Allí no pudo repetir el doble entorchado, pero sí se subió al podio tanto en aguas abiertas, donde venció en la única prueba disputada de los 10km, como en la piscina, en su habitual prueba de los 1.500m (siempre estilo libre), donde se colgó la medalla de bronce. En la cita olímpica de París volvió a competir en las dos modalidades de la natación, aunque esta vez con peor resultado, pues fue diploma olímpico gracias a su octavo puesto en las aguas abiertas, mientras que en la piscina no llegó a las finales ni de 1.500m ni de 800, donde tomó parte.
Florian está casado con una colega: la también alemana Sarah Köhler. Como él, sabe lo que es subirse a un podio olímpico, puesto que en los Juegos de Tokio 2020 logró exactamente el mismo resultado que su marido: el bronce en los 1.500 metros. Es habitual ver a Florian Wellbrock en las listas de los mejores nadadores del año a nivel mundial en la modalidad de aguas abiertas, cuando no directamente gana el Premio al Mejor del Año. Sus 192 centímetros de altura sin duda facilitan su potente brazada, unido a sus patadas, no menos imponentes. Ha sido reconocido por su impecable técnica, aunque él ha declarado que en muchas ocasiones sus victorias se deben a su fuerza mental. Hay que tener en cuenta la especial dureza de la modalidad de la natación en aguas abiertas, pues los competidores se enfrentan en ocasiones a temperaturas extremas -tanto frías como calientes-, así como a aguas contaminadas, animales y, por descontado, a luchar contra las olas. Finalmente destacaremos también la involucración de Wellbrock en la campaña ‘Healthy Seas’ destinada a llamar la atención sobre la protección de las aguas. Wellbrock no ha dudado en, por ejemplo, ayudar en la limpieza de las aguas del lago Kreidesee. Toda una inspiración la de este campeonísimo de la natación, tanto compitiendo como fuera de la competición.
