NIELS HINTERMANN: VOLVIÓ A LAS PISTAS DE ESQUÍ TRAS SUPERAR UN CÁNCER
Puede que el esquiador suizo Niels Hintermann, aun habiendo llegado a la élite de su deporte, no haya estado en el top de esquiadores. Bien es cierto que durante su carrera consiguió tres victorias en la Copa del Mundo y que se clasificó para dos Juegos Olímpicos (los de Pekín 2008 y Milán/Cortina 26), pero supone un claro ejemplo de resiliencia.
Hijo de un entrenador de la Federación de Esquí de Zúrich Niels aprendió a esquiar cuando contaba dos años. Con apenas diez se fue de su casa para marcharse a una escuela en Austria. Con 15 años empezó a competir en las carreras de la Federación Internacional de Esquí y lo hizo participando en todas las disciplinas. No vamos a continuar con su palmarés y cómo prosiguió su carrera deportiva, sino que avanzaremos bastantes años, hasta llegar a octubre de 2024. Fue en ese momento cuando Niels anunció que le habían diagnosticado un cáncer en las glándulas linfáticas. Apenas un mes antes, durante la preparación de la temporada estando en Sudamérica, percibió que tenía una hinchazón en el cuello. No hizo falta siquiera un oncólogo, sino el médico de la selección, para confirmarle que se trataba de un tumor.

Afortunadamente lo encontraron tan pronto y el tratamiento empezó con tal rapidez que Hintermann se encontraba en el “mejor escenario posible”, según le dijeron los médicos. Su vida no corría peligro, pero tenía que someterse, naturalmente, a un tratamiento consistente en cuatro infusiones intravenosas, diez unidades de radiación, además de la quimioterapia. En los peores días, según llegó a confesar, no podía ni levantarse de la cama. Por descontado, el esquiador suizo hubo de saltarse toda la temporada, pero volvió. Durante su convalecencia recibió todo el apoyo y cariño no solo de su familia, sino de su “otra” familia: la del esquí. En las redes sociales compañeros y rivales publicaban vídeos con mensajes de ánimo, alguno que otro le envió su peto de líder mundial, le llamaban por teléfono o le mandaban mensajes escritos, etc. La familia del esquí demostró ser eso: una familia, sin importar la nacionalidad de los deportistas.
Decíamos que Niels Hintermann volvió y ahí está su ejemplo de resiliencia. Pero no fue tan fácil, sobre todo a nivel psicológico. Niels llegó a sufrir pánico antes de volver a realizar bajadas sobre sus esquíes. Durante su enfermedad y posterior recuperación había aprendido muchas cosas de su cuerpo y de cómo cuidarlo, descansar y dormir más, etc. Volver a ser el de antes físicamente iba a llevar más trabajo del esperado. Primero realizó una pretemporada en Chile y todo fue según lo previsto. Lo que había cambiado era su reto como deportista: ya no aspiraba a llegar a podios, sino que un puesto digno le satisfacía. Llegó a entrar en el exclusivo equipo olímpico suizo para los Juegos de Milán/Cortina, aunque la competencia interna era tanta que no llegó a ser elegido para participar en ninguna prueba. Poco después, en marzo del 26, anunció su retirada. El esquí suponía riesgos físicos (de hecho años antes, sin ir más lejos, había sufrido una dislocación en el hombro izquierdo, dañándose asimismo los nervios). Mentalmente ya no era el mismo, sufriendo esos ataques de pánico en las salidas. “Me han dado una segunda oportunidad den la vida y ya no estoy dispuesto a arriesgarla”, afirmó. Su última carrera tuvo lugar en la pista de Kvitfjell, disputando su descenso -no hemos dicho aún que Hintermann era especialista de las pruebas de velocidad-. Despedida perfecta, pues en esa pista noruega había el helvético vencido en dos ocasiones en el pasado.
Al despedirse Hintermann quiso dejar un mensaje de ánimos a los que están pasando esa dura enfermedad que él pasó y superó: “Quiero animar a aquellos que están esta situación, da igual que sea un banquero o un chófer. Animarles diciéndoles que tus cartas en este momento no son buenas, pero al final, con una actitud fuerte puedes superar todo y que todo es posible y que el cuerpo es capaz de empujar hasta límites inimaginables”.
