DEAN SMITH: DEL PODIO OLÍMPICO A RODAR MÁS DE 200 PELÍCULAS COMO ESPECIALISTA EN HOLLYWOOD
El nombre de Dean Smith aparece en los listados de deportistas olímpicos…y en los de profesionales del cine. Habiendo sido campeón olímpico curiosamente es más recordado como un legendario doble de acción, especializado en películas del Oeste. Parece como si su carrera en el cine, que superó los 200 títulos, hubiese superado a sus logros en una pista olímpica, aun colgándose toda una medalla de oro.

Tejano de pura cepa asistió a la Universidad de Texas en Austin, donde jugó al fútbol americano y entró en el equipo de atletismo como velocista. En los Juegos Olímpicos disputados en Helsinki en 1952 se convirtió en el primer alumno de los Longhorns (apodo de los miembros de su universidad) en ganar un oro olímpico, concretamente en el relevo 4×100 cuando realizó la última posta. Pero irónicamente, su participación en esa cita olímpica es más recordada por su cuarto puesto en la final de 100 metros que por el propio oro olímpico. Ocurrió que esa final resultó ser la más ajustada de la historia, con los cuatro primeros corredores con un tiempo de 10.40 según la medición manual que se llevaba a cabo por aquel entonces y todos los finalistas acabaron con una diferencia de apenas 0.12 segundos. Semejante final requirió de una revisión que se alargó una hora, hasta aplicar por fin la foto-finish que acabaría determinando que nuestro protagonista se quedaría con el peor puesto: el cuarto (sin tener en cuenta que durante la carrera el británico Emmanuel McDonald Bailey -que recibiría la medalla de bronce- había invadido el carril de Smith).
Tras su experiencia olímpica Dean Smith se alistó al ejército, donde permaneció dos años, para después ser fichado por el equipo de fútbol americano de Los Angeles Rams aunque nunca llegó a participar en ningún partido de la temporada regular. Cuando los Rams lo vendieron a los Pittsburgh Steelers decidió poner punto final a su carrera deportiva e iniciar otra bien distinta en el mismísimo Hollywood.

En la meca del cine Dean Smith pondría a prueba sus habilidades sobre un caballo ya que por una parte se había criado en un rancho con ganado y por otra había competido de forma amateur en rodeos, siendo una figura destacada de los mismos. En las películas en las que tomó parte prácticamente se limitó a rodar escenas en las que aparecía como vaquero en rodeos o doblando a estrellas de cine que van de John Wayne a Robert Redford, pasando por Paul Newman, James Garner y un largo etcétera. Quizás por lo que más se le recuerde en su carrera cinematográfica fue por la escena en la que se tuvo que tirar, caracterizado con una peluca pelirroja y vestido con un polisón (pues doblaba a Maureen O’Hara), desde dos pisos cayendo a un carro de heno para después aferrarse a la parte trasera de un carruaje en movimiento. Dean Smith recibiría burlas de sus compañeros debido a su indumentaria, pero eso a él nunca le importó “porque me pagaron por ello más que a cualquier otro especialista”.
Entre el más de 200 de películas en las que formó parte se encuentran “El Álamo”, “Jeremiah Johnson”, “Río Bravo”, “Río Lobo” o “Pequeño gran hombre”, por citar apenas unas cuantas y otras no ambientadas en el Oeste, como “Los pájaros”, dirigida por Hitchcock o “Sweet Charity” de Bob Fosse, entre otras. Su carrera en Hollywood estuvo especialmente ligada a dos leyendas, como fueron John Wayne y John Ford. Cuando Smith trabajó en el film “Auntie Mame”, protagonizado por Rosalind Russell, el célebre director se fijó en él, le fichó y a partir de ese momento comenzó una colaboración mutua que se prolongaría en muchos largometrajes.
Smith vivió una larga vida que llegó hasta los 91 años y en ellos no faltó su faceta filantrópica, pues creó el ‘Dean Smith Celebrity Rodeo’ para contribuir en la lucha contra el cáncer y apoyó al John Wayne Cancer Institute, por el que recibiría el Premio “Duke” por haber ayudado en la investigación contra el cáncer.
“Me gustaría ser recordado como el vaquero que sabía montar, correr y saltar”, le gustaba decir. Así le hemos recordado en esta ocasión: supo correr y montar como pocos en el mundo.
