Momentos Olímpicos Mágicos

MOMENTOS OLÍMPICOS MÁGICOS 132: THERESA ZABELL Y PATRICIA GUERRA GANAN EL ORO EN 470 EN BARCELONA 92 TRAS SER DESCALIFICADAS INJUSTAMENTE EL PRIMER DÍA


En los Juegos de Barcelona 92 las máximas estrellas del deporte español tenían una presión añadida, que -como se vio con el tiempo- superaron logrando el mayor número de medallas en unos Juegos hasta el momento. Entre esas estrellas españolas estaban las regatistas Theresa Zabell y Patricia Guerra. Llevaban un tiempo juntas tras competir Guerra en los Juegos de Seúl 88 con otra compañera. El tándem Zabell-Guerra podía presumir en el año olímpico de acudir a los Juegos con la vitola de campeonas de Europa, del Mundo y ser las nº1 del ránking mundial. Todo a favor, pues, de ganar un oro al que casi “obligaba” la opinión pública española; incluso un diario deportivo tituló la competición de 470 femenino (la de nuestras protagonistas) como “La medalla más segura del deporte español”. Esa medalla tenía que caer sí o sí.

Pero todo empezó de la peor de las maneras y de forma incluso escabrosa. El dúo español decidió optar por una táctica más conservadora para asegurar no cometer un error sancionable, habitual en la vela (se sanciona por salida antes de tiempo, por salida del campo de regatas, por obstaculizar a rivales, por maniobras peligrosas, etc.). Más valía hacer puestos entre la primera mitad que un primero y un último. Pero su táctica se fue al garete por culpa de un error humano ajeno, una simple letra mal escrita en un tablón que las echó de competición el primer día de regatas.

Foto del COE

Ocurrió que las españolas, pese a no haberse arriesgado en la salida para precisamente no ser descalificadas por salir antes de tiempo recibieron la sanción y tuvieron que volver sin poder disputar la manga. En el tablón alguien escribió ESP en lugar de EST, pues había sido Estonia el país que en realidad había cometido el error. Incluso por megafonía se dijo “Estonia” y no “España”, pero las hispanas fueron las descalificadas, ante su completo pasmo. Siguieron horas de reclamación, naturalmente. Televisión Española contaba con imágenes que demostraban que las españolas no habían cometido la infracción. Las mostraron al jurado pero éste no dio su brazo a torcer, alegando que “eran imágenes de una televisión nacional y no de la organización”. Cerrazón ante las pruebas fehacientes de un error cometido por la organización. Nadie, nunca, había ganado una medalla después de una descalificación en la primera jornada de regatas.

Zabell y Guerra -de las que todo el mundo pensaban que formaban el tándem ideal siendo Patricia la mejor tripulante y Theresa la mejor patrón- pasaron una mala noche, lamentándose de un error ajeno, pero cambiaron el chip y decidieron seguir adelante intentando hacer el mejor papel posible en lo que quedaba de competición. Tenían la esperanza de conseguir alguna medalla, pero difícilmente podría ser ya de oro. Ante la adversidad y la impotencia, después de años de trabajo realizando entrenamientos perfectos, una decisión errónea las había echado de la lucha por las medallas, ¿o no? Agotadas física y mentalmente al menos ambas fueron apoyadas en esos difíciles momentos por el resto de competidores españoles.

Foto del Mundo Deportivo

El revés de ir muy por detrás del resto las obligó a cambiar de táctica. Ya no podrían aplicar el plan conservador, sino que tendrían que tomar riesgos, dada la desventaja con la que contaban. Se tomaron la competición día a día, planteándose cada jornada, una a una, sin pensar en el podio. Y les fue bien. Los buenos resultados fueron cayendo. Como resultado fueron escalando puestos, desde ese último que ocupaban tras la primera jornada. Así, llegaron a la penúltima regata y se colocaron en el primer lugar, ganando la regata del día. Bien es cierto que ese último día sus rivales realizaron malas actuaciones, pero fue en parte gracias a la maestría de las españolas, las cuales fueron tapando el viento a sus rivales.

No quedaba más que asegurar el oro en la última regata, en la que Zabell y Guerra, totalmente concentradas y en perfecta sintonía, realizaron todo a la perfección hasta alcanzar el oro, ese oro que absolutamente nadie esperaba tras el sinsentido ocurrido el primer día de competición. Detrás de ellas tuvieron que claudicar las neozelandesas Janer Lee Shearer y Leslie Jean Egnot (plata) y las estadounidenses Jennifer Isler y Pamela Healy (bronce). Así, hasta 17 equipos. Se puede afirmar sin temor a equivocarnos que hubo justicia en el resultado final tras la escandalosa injusticia del primer día de regatas. Se hizo historia por partida doble: primera medalla olímpica femenina de vela para España y primera vez que gana medalla (y de oro) un barco tras ser descalificado el primer día de competición.

Foto del Mundo Deportivo

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