NIL LLOP: «NOS HA COSTADO MUCHOS AÑOS PODER ALCANZAR LA VELOCIDAD QUE ALCANZAMOS ACTUALMENTE Y ESTAR CADA DÍA MÁS CERCA DE LOS RIVALES»
Tiene la suerte de saber lo que es sentir la velocidad real y en toda la extensión de su palabra “volando” sobre el hielo sobre unos patines que se dirían mágicos, pero la magia la pone sólo él. Pero, a su vez, tiene la desgracia de dedicarse a un deporte de los más minoritarios que hay dentro del espectro mundial y aún más particularmente en España: el patinaje de velocidad (sobre hielo). Ha hecho historia para su país antes incluso de pisar -o sobrevolar- el hielo de la pista olímpica del Milano Ice Park porque Nil Llop, de quien hablamos, es el primer español que competirá en unos Juegos Olímpicos en este adrenalínico deporte.
Usamos bien el término adrenalínico porque esa es la característica principal de esta modalidad deportiva, gran desconocida para el aficionado español y que el propio Llop invita a conocer -quién sabe si viéndolo por primera vez compitiendo él en los Juegos de Milán/Cortina-: “En este deporte los espectadores sienten muchas cosas que no hay en otros deportes. Hay mucha adrenalina, velocidad y un ruido único que no se olvida al escucharlo. Soy consciente de que es un deporte minoritario pero el que se enganche a este deporte ya no se bajará”.
¿Cuál fue la idea que se le pasó por su mente cierto día para dedicarse a un deporte que no puede ni siquiera entrenar en su propio país (por la falta de pistas)? Pues no se le ocurrió a él precisamente, como nos cuenta: “Vengo del patinaje de velocidad sobre ruedas desde pequeñito pero, al no ser olímpico, la Federación Catalana intentó crear un proyecto para el proyecto olímpico de Barcelona-Pirineos 2012, si no digo mal la fecha, y desde ese día poco a poco hemos intentado hacernos un huequecillo. Somos totalmente pioneros porque no éramos conscientes ni de montar un patín con una cuchilla. Poco a poco hemos ido trabajando desde la oscuridad y hemos conseguido dos plazas olímpicas”. Y es que ese jovencito Llop que cambió las ruedas por cuchillas y la pista por el hielo ni se imaginaba cuando cambió modalidad que acabaría siendo olímpico: “Cuando me pasé al hielo lo hice pensando que era totalmente un hobby y para nada pensando en unos Juegos Olímpicos. Está claro que sabía patinar, porque iba haciéndolo desde bien pequeñito, pero nos ha costado muchos muchos años poder alcanzar la velocidad que alcanzamos actualmente y poder estar cada día más cerca de nuestros rivales”.
Le guste o no -la verdad es que lo ignoramos, no se nos ocurrió preguntárselo- le toca viajar y viajar para entrenar y competir, rémora de su deporte: “Mis sitios de entrenamiento van cambiando cada temporada. Este año estuve en Canadá, el año pasado en Alemania, depende un poco de las Copas del Mundo. Vamos viajando porque ‘no tenemos casa’, depende un poco de la temporada”. Los viajes y todo el material -que es caro, como veremos- no serían posibles sin la beca que cuenta, aunque es consciente que es pan para hoy hambre para mañana, por lo no ha abandonado los estudios para labrarse un futuro para cuando se retire: “Desde bien jovencito he estado becado. Siempre me han ayudado y apoyado, desde las Becas Podium y desde la Federación, para tener los mejores materiales, los mejores complementos para estar cada día más cerca. Estoy estudiando un grado superior y en el futuro quiero hacer INEF. Intento compaginar los estudios y el deporte de la mejor manera. Tengo que estar mucho tiempo fuera de casa y es algo complicado con los exámenes y demás”.
Nil nos da detalles sobre el material, más complejo que unos simples patines y un body. Sin entrar en detalles específicos sobre precios, nos cuenta: “Los patines son a medida; la curvatura de la cuchilla cada uno tiene una especial; se requieren máquinas para afilar los patines; el body parece de lycra, pero es muy muy caro…La verdad es que es un deporte con complementos muy caros. Cada año cambio las cuchillas para tener el material lo mejor posible y estar a la perfección”.

Nil Llop hará historia en Milán/Cortina, pero no le exijan los aficionados españoles que vuelva con una medalla, que ese logro aún está por llegar y no será en la capital lombarda, con casi total seguridad: “Está claro que todavía estoy muy lejos de las medallas olímpicas. Ya es un sueño para mí poder estar. A ver si ellos tienen un muy mal día y yo tengo uno muy muy bueno, pero un top 10-top 15 para mí estaría muy bien”. Eso pese a que los Países Bajos han dejado de ser los dominadores totales de este deporte, donde en tantas y tantas ocasiones incluso copaban podios, pero el panorama está cambiando (o ya ha cambiado) porque “todo el mundo entrena y cada vez suben más patinadores de más países, como los americanos, los asiáticos. Cada vez es más difícil que los neerlandeses sean tan dominadores como antes. Yo me alegro que les cueste, que si no siempre ganan ellos. Poco a poco cada vez les va costando más”.
Confeso ídolo del número 1 actual (el estadounidense Jordan Stolz), contra el que se ha enfrentado desde jovencito, se ha cuidado muy mucho esta temporada de posibles caídas con sus consiguientes lesiones no compitiendo en las carreras de salida en masa, esa espectacular modalidad que ya es olímpica y tanto le gustan al español y en la que, nos asegura, “el año que viene estaremos en algunas de ellas”.

Un comentario
Virginia Bernardi
Es muy difícil ser pionero en un deporte en España, cada vez se va mejorando pero sigue siendo una odisea, le deseo lo mejor, seguramente dentro de un tiempo le seguirán muchos chicos y chicas y se visibilice su deporte aquí porque es muy espectacular.