Los otros olímpicos

TIMOTHÉE CHALAMET Y SU INSTRUCTORA OLÍMPICA DE TENIS DE MESA PARA «MARTY SUPREME»

El actor Timothée Chalamet puede ganar por fin su primer Oscar interpretando a un jugador de tenis de mesa en el largometraje “Marty Supreme”. Para ello no le ha quedado más remedio que aprender este deporte y lo ha hecho de la mano de una olímpica y de otro instructor. Conocido por su profesionalidad (aprendió italiano y a tocar diversos instrumentos para las películas que anteriormente le supusieron sendas nominaciones al Oscar) Chalamet no dudó en entrenarse durante años para este papel. Lo hizo, en secreto, mientras rodaba otros filmes, como “Wonka” o “Dune Parte 2”, pero ello no fue suficiente.

Fue pocos meses antes de empezar el rodaje de “Marty Supreme” cuando la olímpica Wei Wang y Diego Schaaf dedicaron horas y horas con él para que el espectador creyera que Chalamet era un auténtico profesional del tenis de mesa. Wang nació en China y no empezó a jugar a este deporte seriamente hasta los 11 años cuando la convenció una tía para que dejara su afición por la danza en favor del tenis de mesa. Llegó a ser la nº5 de China, es decir, que se encontraba entre las mejores jugadoras del mundo. Sin embargo, dada la competencia en el país asiático en este deporte no logró nunca entrar a formar parte de la selección nacional. Ello provocó su temprana retirada a los 23 años, edad que ya se considera “mayor” para el tenis de mesa en su país de origen. Más tarde se trasladó a Estados Unidos, convencida de que ya nunca más jugaría pero dio con un grupo de jugadores que le pidieron que al menos les entrenara. Así, durante unos cuantos años Wei se dedicó a la enseñanza del tenis de mesa, hasta que un buen día decidió regresar como jugadora, ya defendiendo los colores del país que la acogió. Así, se convirtió con 30 años en la campeona nacional y, naturalmente, entró en la selección de Estados Unidos. Pudo haber estado en los Juegos de Barcelona 92, pero resultó que no era elegible porque no se convirtió en ciudadana de Estados Unidos hasta diciembre de ese mismo año. Sí que pudo convertirse en olímpica en la siguiente cita, la de Atlanta en 1996, donde jugó en la modalidad de dobles obteniendo un noveno puesto. Justo después se retiró, para dedicarse exclusivamente a ser entrenadora.

Foto de Maggie Shannon /NBC News

Wei se casó con Diego Schaaf, un suizo aficionado al tenis de mesa pero que nunca llegó a competir en este deporte. Juntos están al frente de Alpha Productions y se dedican a ser asesores de películas, anuncios, vídeos musicales y programas de televisión en los que aparece el tenis de mesa. Entre sus créditos figuran ni más ni menos que la película “Forrest Gump” (con una escena más que recordada relacionada con este deporte de raqueta), “Pelotas en juego” o la serie “Friends”.

Para “Marty Supreme” han trabajado en diferentes aspectos. Schaaf se ha centrado más en enseñar la coreografía de los puntos a Chalamet. Se llegaron a plantear utilizar a dobles de cuerpo, pero no había nadie con las características físicas de Chalamet que dominara el tenis de mesa. Además, el actor estaba plenamente centrado en aprender, llevándose una mesa de tenis de mesa a su casa (la colocó en medio de su pista de tenis) para practicar sin descanso. El mayor reto fue hacerle “desaprender” lo que había estado practicando durante años ya que el filme está ambientado en los años 50 y el tenis de mesa que se jugaba por entonces dista mucho del actual. Wang y Schaaf tuvieron que adaptar las posturas del cuerpo y los movimientos al juego que se desarrollaba en esa época. Otro enorme reto fue enseñar los movimientos al actor…sin pelota en juego. La pelota se añadiría más tarde por medio de efectos visuales y si creen que es más fácil “fingir” jugar de esta manera es justamente lo contrario al tener que hacer coincidir movimientos con una imaginaria pelota que el actor no veía.

Si en un principio Timothée Chalamet entrenaba en las instalaciones que tiene la pareja en Pasadena hubo de cambiarse el plan, ya que su presencia en un sitio público perturbaba el entrenamiento, al verse interrumpido por las personas presentes. Así que tuvieron que trasladarse a la casa del actor. Chalamet, por cierto, ponía nombres a los golpes para poder recordarlos. Los instructores coinciden en el gran interés puesto en todo momento por el actor, que no se conformaba con “hacer lo mínimo”. Juntos trabajaron la técnica y diferentes estilos de juego. El intérprete llegó a memorizar cada punto, cada golpe, cada movimiento y lo hacía con un perfecto tempismo. Sólo queda que los espectadores de la película consigan verle como un jugador real y que el trabajo de sus instructores haya servido el esfuerzo de los tres.

Una escena de la película. Foto de AP

Un comentario

  • Virginia Bernardi Garrido

    Sin duda se lo tomó muy en serio y quedará genial en pantalla. Nunca se me hubiese ocurrido que el tenis de mesa diese para convertir en profesión el asesoramiento a no deportistas.

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