EDSON BINDILATTI Y SU EMPEÑO EN CONSOLIDAR EL BOBSLEIGH BRASILEÑO
En los Juegos Olímpicos de Milán/Cortina competirá un hombre en bobsleigh que no llegará al podio, pero tiene detrás una increíble historia digna de ser contada. Tanto, que él mismo dice que si escribiera un libro de su vida éste excedería las 500 páginas. No nos extenderemos tanto aquí para hablar del brasileño Edson Bindilatti, pero merece la pena dar unas pinceladas sobre su azarosa vida.

A los ocho meses de edad fue dado en adopción porque sus padres no podían hacerse cargo de él y fue adoptado cuando tenía un año de edad. Edson llegó a conocer a sus padres biológicos cuando ya contaba 37 años. A la edad de once años empezó a practicar deporte, concretamente atletismo y, dentro de este, la prueba de decatlón. Edson era bueno (ganó títulos nacionales y de área), tanto que su sueño era llegar a ir a unos Juegos. Lo intentó en las citas de Sídney 2000, Atenas 2004 y Pekín 2008, pero en ninguna de estas ocasiones consiguió la mínima.
Lo que por entonces no sospechaba es que acabaría siendo olímpico ¡y hasta en seis ocasiones!, pero con otro deporte en teoría bien distinto -en realidad no lo es tanto porque requiere cualidades atléticas y es un compendio de fuerza y velocidad, ¿les suena?- y en Juegos Olímpicos de invierno: el bobsleigh. El origen (y causa) de su paso a otro deporte tiene nombre propio: Eric Maleson, por entonces piloto de bobsleigh. Le sugirió a Edson que probara el hielo y le recomendó inspirarse viendo una película que ya es mítica: “Elegidos para el triunfo”, el film que relata la aventura/locura de unos jamaicanos que llegaron a ser olímpicos en bobsleigh. No hizo falta más. Maleson había sumado a la causa a Bindilatti sin imaginar por entonces que Edson iba a hacer historia para Brasil.
Bindilatti ha participado en las ediciones olímpicas de Salt Lake City, Turín, Sochi, Pyeongchang y Pekín, es decir, todas desde 2002 con la excepción de Vancouver 2010, a la que faltó por culpa de la crisis económica en su país. A esas cinco ocasiones hay que sumar la sexta que cumplirá en Milán/Cortina. Edson ha ocupado todas las posiciones en el bob, siendo frenador, empujador y piloto. En esos años también ha tenido que “hacer de todo” para poder seguir montándose en un vehículo sobre el hielo y no lo ha pasado bien. En esas 500 páginas de su biografía no pueden saltarse varios hechos que incluye tener que hacer cola en las “colas de la sopa”, es decir, pidiendo comida entregada por la caridad porque era eso o nada. Tampoco debemos dejar al olvido la multitud de kilómetros (465) que tuvo que realizar viajando entre Nueva York y la pista de Lake Placid en una caravana con el resto del equipo y los 210 kilos de peso del trineo. Y entre esos compañeros de equipo uno de ellos, Odirlei Pessoni, perdió la vida en un accidente de moto. Su imagen sigue presente en el lateral del bobsleigh que Bindilatti pilota. Hablando de motos, la moto de Edson fue robada, otro de los tortazos que le dio la vida. O el tener que trabajar en un aparcamiento durante la pandemia de Covid para poder sobrevivir. No lo ha tenido fácil, no, pero a pesar de todo ha superado todos los obstáculos.

Cuando acabaron los Juegos de Pekín en 2022 Bindilatti decidió retirarse pero, tras dos años de pausa del bobsleigh, volvió. La razón principal fue el cambio en el sistema de clasificación olímpica que sería a partir de Milán/Cortina en el caso del bobsleigh masculino sumando las competiciones de bob a 2 y bob a 4. Entre que esa novedad podría favorecer a las naciones más débiles y que Brasil contaba con componentes demasiado jóvenes e inexpertos Edson aceptó la invitación para volver aunque con condiciones, siendo una de ellas que le dejaran entrenar a esos jóvenes una vez acabados los Juegos. Porque Bindilatti ahora está dedicado en cuerpo y alma a otra vocación: la de ser el mentor de la nueva hornada brasileña. Porque ha sido él el que ha sentado las bases para que haya un equipo permanente de bobsleigh en Brasil. Ha buscado talentos, los ha curtido, se han ido convirtiendo en sus compañeros a lo largo de estos años y, junto a ellos, ha ganado medallas. De hecho, él ha estado presente en el 66.6% de todo lo que ha ganado Brasil en el deporte del bobsleigh. Y sigue peleando por la financiación de este caro deporte. Si no pueden comprar el trineo, lo alquilan. También es cierto que ha recibido la ayuda de las becas del programa de Solidaridad Olímpica. Ha merecido la pena, ahora encabeza en Milán/Cortina la delegación brasileña más amplia que ha habido nunca en unos Juegos Olímpicos de invierno: catorce atletas.

Un comentario
Virginia Bernardi Garrido
Que historia!, menudas vivencias y que grande es el deportista que quiere ayudar a los jóvenes a seguir mejorando y participar en un deporte muy minoritario en Brasil. Aunque no consigan medallas ya es un triunfo participar.