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MOMENTOS OLÍMPICOS MÁGICOS 127: UN DESCUIDO LE CUESTA LA MEDALLA EN LOS JUEGOS PARALÍMPICOS DE PARÍS A GIACOMO PERINI

Un descuido le costó una medalla. Tuvieron que pasar exactamente 421 días hasta que el piragüista Giacomo Perini viera cómo la justicia le devolvía una medalla ganada en buena lid en los Juegos Paralímpicos de París 2024.

Esta es la surrealista historia vivida por Giacomo Perini que empezó en realidad años antes. Romano nacido en 1996, iba para jinete de equitación, pero a los 18 años una caída le fracturó el fémur. Cuando se estaba recuperando en el hospital Rizzoli de Bolonia se descubrió que la caída había sido más grave que lo que se pensaba, puesto que se vio que su pierna derecha padecía osteosarcoma. Después de recibir quimioterapia no cupo más solución que amputarle la pierna. La equitación había acabado definitivamente para él pero el deporte se había atrapado de su cuerpo, así que empezó a practicar el piragüismo, que tiene su modalidad paralímpica y, es más, totalmente introducida junto a la que no lo es, pues sus pruebas en mundiales y otros campeonatos combinan ambas modalidades a la vez.

Foto de Alexander Hassenstein/Getty Images

En 2017 Giacomo entra en la selección nacional italiana y empieza su aventura compitiendo en este deporte acuático. Más tarde llega a escribir un libro en el que cuenta la historia de su enfermedad y de cómo el deporte descubierto a raíz de esta, el piragüismo, le ha hecho “renacer”. Pero vayamos a los hechos ocurridos en los Juegos Paralímpicos de París. En ellos Perini alcanzó el tercer puesto de la final y, por tanto, la medalla de bronce. Pero no la recibe por una cuestión del reglamento que en realidad no se debió más que a un descuido de nuestro protagonista: había dejado olvidado su smartphone en el bote con el que compitió en la final olímpica. El reglamento prohíbe el uso del teléfono móvil por la simple razón de que pudieran estar dando indicaciones -no permitidas- al atleta, pero ahí está el quid de la cuestión: está prohibido su uso, pero no su posesión. El propio Perini entregó su móvil a los jueces para que comprobaran que el piragüista no lo había usado, es más, que la última llamada había sido realizada la noche anterior. Aun así, se determinó que había cometido una grave infracción y simplemente la medalla de bronce ganada palada tras paladas voló.

Se imponía, naturalmente, la impugnación por parte de la delegación italiana, que acudió hasta el Tribunal de Arbitraje del Deporte (TAS o CAS). El Comité Paralímpico Italiano, asistido por los abogados especialistas en derecho deportivo del LCA Studio Legale, apelaron para, finalmente, tras una larga espera de más de un año, determinar el TAS que al no haberse producido comunicación alguna usando el teléfono móvil el deportista no obtuvo ninguna ventaja en la competición, por lo que se le entregaría la medalla de bronce. Durante todos esos meses de espera Giacomo se negó a visionar el vídeo de la final, tan mal se sentía. Sólo cuando le llegó el veredicto favorable decidió ver su final.

Se hizo justicia al fin y a la postre, aunque Giacomo Perini arriesgara toda una medalla en Juegos Paralímpicos (la primera de Italia en su deporte en JJ.PP. en 16 años) por un simple descuido.

Foto de Getty Images

Un comentario

  • Virginia Bernardi Garrido

    Que historia!,con lo fácil que es demostrar el uso o no de un móvil, en un dia seguramente podrían haberlo comprobado y no habrían tenido al deportista tan angustiado por tanto tiempo. Menos mal que se hizo justicia.