Concienciados olímpicos

EL NADADOR OLÍMPICO HECTOR PARDOE Y SU RETO DE CONCIENCIAR POR LA LIMPIEZA DE LAS AGUAS DE SU PAÍS

Cuando empecé como nadador de aguas abiertas me preocupaban más los tiburones que las aguas residuales”. Son palabras del nadador británico Hector Pardoe, olímpico en dos ocasiones -Tokio 2020 y París 2024, donde acabó en un más que digno sexto puesto- y medallista en el Mundial celebrado en 2024. Ya en los Juegos de París le tocó sufrir la suciedad de las aguas del Sena pero no solo fue pasar por ese mal trago lo que le hizo concienciarse sobre el precario estado de las aguas, algo que evidentemente afectaba a su deporte (la natación en aguas abiertas) pero también, y sobre todo, al planeta y, con ello, a la sociedad en general.

Foto de su Instagram

Pardoe no se quedó quieto. Por él y por sus conciudadanos. Utilizó la visibilidad que otorga ser un deportista de élite, más si ha sido olímpico, para dar eco a un problema que afecta a todos: la contaminación de las aguas. Este nadador olímpico hizo lo que mejor sabe hacer: nadar. Se imaginó un proyecto que parecía imposible de cumplir, todo para llamar la atención, algo que consiguió con creces -buena prueba es que estemos hablando de ello aquí mismo, a miles de kilómetros-, y para recaudar dinero para la causa de limpiar las aguas de océanos, lagos y ríos. Hector Pardoe se propuso batir récords, no en una competición, sino en un proyecto con un único fin ecológico. A Hector Pardoe se le ocurrió nadar en los mayores lagos de su país en 24 horas. El dinero recaudado iría a la ONG ‘Surfers Against Sewage’ (=Surferos contra la contaminación de las aguas). El objetivo era alcanzar las 15.000 libras que se dedicarían a esta misión, aunque quizá más importante que lograr esa cifra era despertar las conciencias: de las autoridades responsables, de las industrias que vierten contaminación a las aguas con el bajo coste de pagar unas multas que no les suponen un gran perjuicio, y de los propios ciudadanos que, inocentes o no, necesitan un empujón para exigir un buen uso de las aguas, comunes a todos.

En las sucias aguas del Sena en los Juegos Olímpicos de París. Foto de su Instagram

La misión no era fácil. Pardoe la realizó con frío, con una temperatura media de 14 grados, de noche, nadando contra el viento, con sueño. Fue una tarea titánica pero que merecía la pena. La situación de las aguas de su país, Inglaterra, es penosa. Las cifras hablan de una cantidad ingente de contaminación que acaba en los ríos, lagos y mares que rodean el país. Esa contaminación causa, además, enfermedades debido a la excesiva presencia de bacterias como la E.coli, que abunda debido a las aguas residuales. De hecho, el propio nadador tuvo que tomar diversas medidas como antibióticos, lavarse la cara y manos inmediatamente tras salir del agua antes de tocar cualquier cosa, etc. En su misión estuvo acompañado por el médico del equipo olímpico británico y se respetó un exquisito protocolo de seguridad.

Pardoe nadó 55 kilómetros en total (más de lo que había hecho nunca antes en su vida) a lo largo de los lagos Lomond, Bala (también denominado Llyn Tegid) y Windermere. Junto a la repercusión que tuvo en la prensa de su país -y no solo- Pardoe realizó un documental sobre el reto que colgó en YouTube, teniendo enseguida muchos visionados (unos 175.000), lo que contribuyó a dar a conocer el problema, poner la cuestión sobre la mesa y lanzar el guante a quien corresponda. El propio deportista ha llegado a declarar que esta cuestión “es algo más grande que ganar una medalla”. Desde que empezó en la natación en aguas abiertas ha comprobado que el estado de las aguas ha empeorado y que, particularmente aplicado a su modalidad deportiva, ésta se ha vuelto más y más insegura. “Las aguas en las que me formé están ahora bajo amenaza”, ha afirmado. Este reto, que supuso además batir récords en cuanto al tiempo empleado en recorrer los lagos, no son más que uno de los objetivos a batir: el de conseguir que las aguas de su país estén limpias y sean saludables. “Es algo urgente”, ha subrayado. Y Hector no se ha quedado ahí, pues ha continuado colaborando para ‘Surfers Against Sewage’, en esta ocasión en compañía de otros nadadores de su país haciendo relevos por el río Támesis, otro de los grandes damnificados de la contaminación de las aguas. Un pasito más para llamar la atención y, sobre todo, despertar las conciencias de quien competa. El agua, las aguas, no solo son importantes para la práctica de la natación en aguas abiertas, sino en el mayor de los ámbitos posibles, como se ha empeñado en dejar constancia Hector Pardoe en sus acciones.

Durante su reto de los lagos. Foto de su Instagram

2 Comentarios

  • Noemi

    ¡¡Qué importante lo que cuenta y lo que hace! ¡Muchas gracias por darle visibilidad! Ojalá muchos más siguieran su ejemplo y más medios les dieran el protagonismo que se merece.

  • Virginia Bernardi Garrido

    Muy buena iniciativa del nadador, menuda proeza y acto valiente para visualizar algo tan importante para el medio ambiente y para las personas,ojalá los que tienen que actuar actúen.