Entrevistas

FARÈS FERJANI, PLATA EN SABLE EN PARÍS 2024: «EL MOMENTO DE ENTRAR A COMPETIR POR PRIMERA VEZ EN EL GRAND PALAIS FUE ALUCINANTE»

Farès Ferjani puede no ser un deportista -de alto nivel e incluso reciente medallista olímpico en los Juegos de París- conocido especialmente a nivel internacional, pero en su país es toda una estrella. Él ha proporcionado a Túnez una de las tres únicas medallas que ganó el país africano en la cita parisina de 2024 y lo hizo compitiendo en esgrima, concretamente en la prueba individual de sable, donde se hizo con la plata. Ese logro al ser de un deportista de un país donde las medallas -por escasas- producen una repercusión más grande, le ha convertido en alguien popular en Túnez. Al respecto comentó a Historias de los Juegos: “Creo que mi medalla fue muy emotiva para mi país porque fui el primer deportista tunecino en ganar una medalla en París 2024. Recibí unos 10.000 mensajes. La gente estaba orgullosa de mí y me hicieron sentir a su vez muy orgulloso de mí mismo, del trabajo realizado. Estoy deseando volver a hacerles felices. Me recibieron a mi llegada a Túnez de forma increíble, me convertí en famoso. Fue muy agradable ver tanto cariño por parte de la gente, así que espero poder seguir trabajando duro para que vuelvan a estar orgullosos de mí”.

Como nos comenta Ferjani, el nivel en la esgrima es muy alto y abarca a muchos países. Es por eso que por una parte es tan difícil subir a un podio como que siempre existen posibilidades de hacerlo: “Sabía al 100% que tenía la capacidad de poder conseguir una medalla olímpica en París. Obviamente en esgrima es muy difícil predecir si vas a conseguir ese resultado o no porque todo el mundo es muy fuerte y el resultado puede variar por cuestiones sutiles de técnica, pero yo siempre he creído que podía convertirme en uno de los mejores. Mi objetivo es seguir trabajando muy duro con la esperanza de ganar otra medalla en Los Ángeles 28”. Pese a la presión que pudo sentir viviendo una final olímpica, la primera de su carrera, el tunecino salió en París con la idea de disfrutar el momento: “Ciertamente disputar una final olímpica como la que disputé en París fue emocionante. Para mí lo más importante fue disfrutar del momento. Intento aprender de esa final para futuros campeonatos, intentar crecer lo máximo posible para convertirme en un mejor atleta y disfrutar aún más de la esgrima”.

Farès tuvo la suerte de competir en los Juegos de París en una de las sedes más “jugosas”, desde luego una de las más espectaculares, a la vez que históricas y bellas: el Grand Palais. Semejante escenario por otro lado pudiera suponer un peso emocional a los competidores. Algo así vivió nuestro protagonista: “El momento en que entré por primera vez a competir en París en el Grand Palais fue simplemente alucinante, mi corazón latía a gran velocidad; llegué a tener miedo, pero había trabajado en impedir que las sensaciones no me dejaran desarrollar mi esgrima. Gracias a un entrenador mental y a mi propio entrenador fui capaz de mantenerme tranquilo y centrarme en lo que tenía que centrarme, nada más y nada menos”.

Antes de esa medalla de París Ferjani vivió otros dos Juegos con resultados muy alejados del podio: En Tokio 2020 fue 22º mientras que en la cita anterior de Río 2016 25º. Fue justo después de su participación en Río cuando el tunecino decidió tomar la gran decisión que marcaría el cambio definitivo en su carrera: mudarse a Nueva York para entrenar a las órdenes de Yury Gelman: “En mi carrera fue definitivo el momento en que decidí irme a entrenar a Nueva York. Lo cambió todo. Tenía que aprender más sobre técnicas y tácticas en esgrima. Fue estupendo poder trasladarme allí y crecer como persona a la vez que maduraba como tirador de esgrima. Estoy completamente seguro de que eso fue lo que me permitió ser medallista olímpico”. Ferjani reconoce que entrenar con Gelman supuso un punto de inflexión: “Con mi nuevo entrenador en Nueva York tuve que reaprender muchas cosas, aunque sabía que tenía que mantener mi propio estilo porque es lo que me ha convertido en el deportista que soy, pero es cierto que tuve allí que aprender de nuevo cosas, volver a centrarme y estoy muy orgulloso de haber sido capaz de haber logrado en seis-siete años lo que he alcanzado. Espero seguir trabajando con él ya que es uno de los mejores entrenadores de la historia. Estoy convencido de que tiene muchas más cosas que enseñarme, así que espero que podamos conseguir buenos resultados juntos”.

Trabajo duro y proporcionar una nueva alegría a su país, en este caso en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles, son la motivación actual de este tirador de esgrima que estuvo a punto de tocar el techo en los de París al conseguir una más que meritoria medalla de plata.

Foto de Reuters

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