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LEONARD MEREDITH: EL CICLISTA EMPRENDEDOR QUE MERECIÓ MÁS SUERTE EN JUEGOS OLÍMPICOS

Conozcamos a todo un personaje del deporte -y del olimpismo- de principios del siglo XX: Leonard Meredith. Este londinense fue un deportista polifacético, como era más habitual en su época que en la actual, pues combinó varias modalidades deportivas e incluso empresarias relacionadas con el deporte. Participó en las modalidades de ciclismo en pista y en ruta en tres ediciones olímpicas y, aunque llegó a proclamarse campeón olímpico, no tuvo en sus apariciones en los Juegos los resultados previstos, pues llegó a ganar hasta siete Mundiales. Además fue el iniciador de la compañía de componentes de bicicletas más grande de Gran Bretaña y creó una pista de patinaje.

Meredith empezó a interesarse en el ciclismo en 1901 y realizó su primer gran recorrido en bicicleta recorriendo los 80 kilómetros que separaban Londres y Brighton por carreteras mal o poco asfaltadas. En el camino se topó con ciclistas que pertenecían al Club Paddington de ciclismo, los cuales accedieron a que Leonard se uniera al grupo. Resultó que fue él el que acabó marcándoles el ritmo, por lo que le invitaron a unirse al club. De esta forma comenzó la carrera ciclista de un futuro campeón olímpico.

Mientras corría en carreras ciclistas trabajaba junto a su tío y para él realizaba las visitas de su compañía en bicicleta, recorriendo todo Londres. Su tío vio su talento y acabó subvencionándolo como deportista para que se dedicara a los entrenamientos a tiempo completo, además de viajar por Europa participando en diversas competiciones.

Vayamos con sus participiones olímpicas: La primera tuvo lugar en el lejano 1908 que tuvieron lugar en su ciudad natal. En ellos llego a participar en cuatro pruebas, con resultados muy desalentadores en tres de ellas, pero junto a sus compañeros ganó el oro en la persecución por equipos de ciclismo en pista. En una de las pruebas individuales en las que participó no fue descalificado de milagro, algunos acusan que no lo fue simplemente porque competía en casa. Ocurrió en la de 100 kilómetros en pista, en la que partía como favorito. Al resto de contrincantes no les gustó que Meredith usara con total descaro una “liebre” que le iba cortando el viento (hay que tener en cuenta que la pista era al aire libre). Incluso el resto de participantes ingleses, esto es, compatriotas de Meredith, protestaron. A tal nivel llegaron las protestas que los jueces se avienen a expulsar…únicamente al “gregario”, dejando en carrera a nuestro protagonista. De poco le sirvió, porque Leonard no llegó a pisar el podio.

Con el equipo con el que ganó el oro olímpico. Foto de Getty Images

El londinense también estuvo en los Juegos de 1912 de Estocolmo participando esta vez en dos únicas pruebas, ambas en ciclismo en ruta. La suerte de nuevo le fue esquiva en la prueba individual, donde obtuvo el nada deseado cuarto puesto, pero volvió a hacerse con una medalla, esta vez plata, otra vez con el equipo. Como se sabe, los Juegos Olímpicos se interrumpieron en los años siguientes a causa de la I Guerra Mundial y con ella también Meredith paró su carrera, llegando a asumir que ese parón iba a ser ya definitivo debido a su edad, pero en realidad continuó en el ciclismo hasta 1924. Finalmente, volvió a ser olímpico en los Juegos de Amberes de 1920, con resultados decepcionantes: 18º en la carrera individual de ruta y con su equipo no llegó ni siquiera a acabar la competición, también en ruta.

Cuando aún era ciclista Leornard Meredith se preocupó en innovar en su deporte. Para empezar llegó a patentar una rueda de bicicletas. Se trataba de un innovador diseño, ya que en lugar de las habituales ruedas tubulares la rueda creada por él contaba con hilos diagonales que permitían acceder a la cámara de aire en la base del neumático. Junto a ello creó su propia empresa de ruedas para bicicletas y no fue el único negocio relacionado con el deporte que emprendió. A él le gustaba patinar sobre ruedas. Con el tiempo llegó a hacerse con una pista de patinaje sobre ruedas en Londres (más tarde abriría una más) y la inauguró batiendo el récord nacional de la milla. Entusiasmado con los negocios, más tarde compró una sala de baile.

Leonard Meredith tuvo un temprano fallecimiento cuando le quedaban apenas seis días para cumplir 48 años. Su deceso ocurrió durante unas vacaciones de esquí en la localidad suiza de Davos, a causa de un ataque al corazón. Sus éxitos como deportista y la carrera empresarial que realizó relacionada con el deporte abrieron el camino a otros deportistas británicos.

En los Juegos de 1908. Foto de Alamy