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KAY YOW: LA ENTRENADORA PIONERA QUE LUCHÓ HASTA EL FINAL POR EL BALONCESTO FEMENINO

Suele ocurrir que los deportistas de élite que tratamos en estas páginas nos ofrezcan muestras de coraje y valentía. La protagonista de la historia que podrán leer a continuación representa uno más de esos ejemplos inspiradores. No fue deportista en estricto sentido, sino entrenadora. De baloncesto femenino. Una pionera más en una época en la que el baloncesto femenino -incluso el de su país, Estados Unidos- estaba en los albores de convertirse en lo que ahora es. Su nombre era Kay Yow. De niña jugaba al basket con sus hermanas en el patio trasero de su casa, dirigidas por su madre desde la banda. Después de la universidad Kay trabajaba en una librería, daba clases de inglés y entrenaba a niñas en un instituto. Licenciada en Educación Física se dedicó ya de lleno a nivel profesional como entrenadora de baloncesto. Bueno, no exclusivamente, puesto que sus conocimientos le proporcionaron ser entrenadora también de voleibol y de softball.

Pronto se marcó una trayectoria impecable en el baloncesto universitario. Sólo citar un dato incontestable: a lo largo de su carrera lograría 700 victorias. Yow era una firme defensora del baloncesto femenino universitario, que consideraba clave. Muchos piensan que ella cambió su deporte, tal potencial exhibió. Lo que está claro es que elevó el nivel del baloncesto femenino.

Foto de Kay Yow Cancer Fund

Tras sus éxitos a nivel de liga universitaria se imponía que Kay alcanzara la dirección de la selección estadounidense. Al principio, como ayudante del entrenador, llegando a ganar su primer oro olímpico desde ese puesto en los Juegos de Los Ángeles 84. Para la siguiente cita olímpica de Seúl Kay Yow ya era la primera entrenadora y repetiría medalla de oro. Pero este oro tiene mucho más lustre por la circunstancia que lo envolvió ya que meses antes le fue descubierto un cáncer de mama. Aun con todo Kay se empeñó en dirigir el equipo, con el mejor de los resultados, como vemos. Antes de dicha cita olímpica se había sometido a un duro tratamiento y había pasado por el quirófano. Acudir a los Juegos pese a ello ya nos dejó ver el carácter de Kay que, como veremos, durante el resto de su vida dejó muestras de entereza, tesón, profesionalidad y dedicación. Porque, por desgracia, el resto de la vida de Kay Yow se compuso de tratamientos de quimioterapia (que, lógicamente, la dejaban exhausta), numerosas transfusiones de sangre, cambio en la voz que pasó a ser ronca y pérdida de sensibilidad en los dedos de los pies. Seguir al pie del cañón en esas circunstancias, sin rendirse, incluso aunque en muchas ocasiones tuvo que ser acompañada en los desplazamientos para los partidos por una enfermera y un médico oncólogo, nos demuestra su coraje.

Foto de Kay Yow Cancer Fund

Desde el momento en que conoció su enfermedad fue un ejemplo de trabajo no ya como entrenadora, sino como voz para la prevención del cáncer, convirtiéndose en una persona que activamente llamaba la atención sobre este aspecto. Durante los veinte años que duró su enfermedad no dejó de inspirar a otros enfermos, de ayudar para recaudar dinero para la investigación contra el cáncer, animar a otros enfermos, etc. Incluso cuando la maldita enfermedad se le propagó al hígado y a los huesos. Nunca se acobardó ni quejó. Su forma de reaccionar ante la enfermedad la convirtió en un símbolo de esperanza y valentía. “Fue una líder que nos inspiraba y nos enseñó a no rendirnos nunca”, dijo una de sus jugadoras en un partido tras su fallecimiento. A su funeral acudieron más de 1.400 personas. En él se proyectó un vídeo de 25 minutos que ella misma había grabado y en el que daba las gracias a los aficionados al baloncesto femenino.

Como colofón, su labor social se vio enriquecida por la creación del Kay Yow/WBCA Cancer Fund, además de servir en la junta directiva de la Fundación por la Investigación contra el cáncer. El lema de su fundación es representativo de su vida, pues parafrasea a la propia Kay Yow: “Cuando la vida te da una patada, deja que te la dé hacia adelante”.

Apasionada del deporte, pionera del baloncesto femenino, luchadora, valiente, inspiradora, visionaria, líder, todos estos adjetivos y muchos más se adaptan como un guante a la mano a esta entrenadora que enseñó mucho más que baloncesto.

Foto de Kay Yow Cancer Fund

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